Con todos sus problemas de tráfico, la creación de la primera ciclovía en la principal avenida de la Ciudad de México hace ya varios años abrió las puertas a un sistema que no se tenía: el alquiler de bicicletas que transformó no sólo la imagen de la ciudad, sino mejoró y ha ido aportando a la movilidad.

Desde luego, hay muchas fallas en los trazos de las ciclovías que se han realizado, y quedan en buenas intenciones. También dado el tamaño de la ciudad, hoy ya la demanda de bicicletas supera por mucho la oferta que se tiene, tan es así, que el uso que se les da en la Ciudad de México que gobierna Clara Brugada, supera a otros países con sistemas similares y es por ahí, en donde están buscando encontrar “problemas” en la operación y poner en duda el éxito del sistema, cuando hay una alta demanda en el alquiler de las bicis.

Está área está a cargo de la Secretaría de Movilidad que lleva Héctor Ulises García Nieto y a unos días del Mundial presume proyectos de expansión y modernización, aunque la realidad le explota todos los días a los capitalinos.
Ahí está el caso del retraso en la entrega de placas, que ni siquiera estaban listas las del Mundial que tanto se promocionaron; un problema que ya escaló tanto que dentro del propio gobierno capitalino y la Secretaría de Finanzas analiza quitarle a Semovi esa responsabilidad, incluso hay todo un plan, para que sea esa dependencia la que se encargue no sólo se recibir el pago, sino entregar las placas en el domicilio del solicitante en 48 horas, ya que estos meses ha sido considerado un desastre y ahí queda claro que cuando una dependencia pierde la confianza para operar uno de sus procesos más básicos el mensaje es claro: algo no está funcionando.
Y en lugar de concentrarse en resolver lo urgente, ahora la apuesta parece ser desmantelar uno de los pocos sistemas públicos de movilidad que sí han dado resultados: Ecobici.
La narrativa oficial intenta justificar el cambio hablando de “fallas”, pero basta mirar los números para entender que el sistema actual no sólo funciona, sino que es uno de los más exitosos del mundo en bicicletas compartidas.
Hoy Ecobici tiene siete mil 600 bicicletas disponibles y con la expansión alcanzará 15 mil unidades. Opera 689 cicloestaciones y llegará a mil 111. Detrás hay una estructura real: 49 camionetas de balanceo, cuatro unidades de mantenimiento y 235 empleados operativos que sostienen el servicio diariamente. Además, cada bicicleta entra a mantenimiento cada 60 días por contrato. No es improvisación; es operación técnica y logística y contratos de por medio, que avalan el servicio que se está dando, pero todo indica, en movilidad hay otros intereses.
El resultado está en el uso: 53 mil viajes diarios en promedio durante 2026, considerando días hábiles y fines de semana. Pocas ciudades en el mundo pueden presumir un sistema de bicicleta pública con ese nivel de utilización constante.
Por eso sorprende que desde Semovi se empuje la idea de sustituir o debilitar el modelo actual para abrirle espacio a la empresa Lime, que en múltiples ciudades ha acumulado quejas por bicicletas tiradas en banquetas, desorden urbano y problemas de operación. La pregunta inevitable es quién gana con ese cambio.
Porque si el objetivo fuera mejorar el servicio, lo lógico sería fortalecer un sistema probado, expandir cobertura y corregir áreas de oportunidad y eso es justamente lo preocupante. La movilidad de la capital no puede administrarse con ocurrencias ni con apuestas improvisadas y mucho menos cuando la ciudad enfrenta problemas de tráfico, contaminación y transporte que requieren certidumbre operativa.
Lo paradójico es que Ecobici logró algo que pocos programas públicos alcanzan: convertirse en parte de la vida diaria de miles de personas. Mientras otras políticas fracasan, el sistema de bicicletas compartidas sí se usa, sí se mantiene y sí genera valor urbano, ojalá exista un verdadero análisis de lo que la ciudad requiere, y no es sólo cambiar de proveedores sino mejorar y fortalecer lo que existe, aunque claro si se pintó por todos lados de morado, las esperanzas son pocas, lo malo es que serán los miles de usuarios de las bicis actuales quienes sufran las consecuencias de los cambios que se quieren hacer, ya que serán como todos los que se han hecho en la administración actual: sin avisar a nadie.
Más bancos, paso a pasito
La carrera por obtener una licencia bancaria en México sigue avanzando, aunque no con la velocidad que algunos grupos esperaban y es que las autoridades financieras tienen claro, que no se trata de tener muchos bancos, sino de contar con claridad sobre cuáles harán un aporte al sistema financiero; y que no se trata sólo de “lucirse” con una licencia que poco aporte a la industria.

Por el momento, hay confirmadas ocho solicitudes formales ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) que lleva Ángel Cabrera para constituir como bancos múltiples, desde luego incluidas las transformaciones de Sofipo de Nu a banco; el cambio de control de Bineo a Klar; así como la lista que encabeza desde hace más de un año de la casa de bolsa Masari; de Konfío; Mercado Pago; y la más reciente es la de bunq que dados los procesos regulatorios, de aquí alrededor a dos años lo veríamos operar. Hay otros que se han quedado en el camino, ya sea porque han desistido o porque las autoridades han puesto un alto al proceso de autorización.
Por ello, entre las autoridades financieras hay claridad sobre un punto: no todos los expedientes verán la luz este año. Aunque varias de las solicitudes llevan tiempo en análisis y algunas incluso han superado etapas técnicas importantes, el regulador mantiene un ritmo prudente ante el entorno económico, los requerimientos de capital y las exigencias de gobierno corporativo.
La expectativa del mercado es alta porque nuevos bancos significan mayor competencia, innovación digital y más opciones de crédito. Pero en la práctica, el proceso para autorizar una institución bancaria en México es paso a pasito, vigilando desde quiénes son los socios y sobre todo el aporte real al mercado.
La autoridad revisa cada detalle: origen de recursos, viabilidad financiera, controles antilavado y capacidad operativa. En el sector lo saben bien: presentar la solicitud es apenas el inicio; obtener la autorización sigue siendo la verdadera prueba.
Inversiones y elecciones en Coahuila

En tres semanas más, Coahuila que gobierna Manolo Jiménez tendrá elecciones intermedias y el ambiente político, al menos no ha frenado la llegada de inversiones, como la recién anunciada por cerca de 370 millones de pesos de Shenzhen Click Technology, que dirige Bruse Li para la instalación y operación de una planta en Torreón que se estima genere 480 empleos.
La empresa china es proveedora de componentes magnéticos y soluciones de fuentes de poder y se integra a la red de proveeduría que hay en esa zona del país y que avanza con éxito.
A la par, avanza el proceso electoral del próximo 7 de junio donde los coahuilenses elegirán a 25 diputados locales, 16 de mayoría relativa y 9 de representación proporcional, y el PRI espera mantener la mayoría en el Congreso, siendo uno de los pocos estados en donde mantiene el control estatal.
En 2027 tocará el turno a los presidentes municipales; mientras que la gubernatura y renovación del Congreso en 2029. Manolo Jiménez se encuentra entre los cinco gobernadores mejor evaluados del país y Coahuila es, junto con Durango, los únicos estados que gobierna el PRI. De hecho, Coahuila es el único estado que no ha vivido una transición; ya veremos si estos dos años le bastan para mantener el control.
Más errores en la SEP
Por cierto, también nos cuentan que entre los errores de la SEP que lleva Mario Delgado y que es también causa de molestia entre el magisterio, es que estuvieron recibiendo recibos de nómina dobles, ambos con timbrado fiscal todo el año pasado. Ante el SAT los maestros estaban ganando más, lo que generó en el pasado mes de abril que se rechazaran múltiples solicitudes de devoluciones de impuestos, y si bien desde el año pasado se reportó el problema, la SEP no hizo nada por cancelar el doble recibo y timbrado, y dejó a cada maestro el proceso de aclaración. ¿Error o estrategia fiscal?
Por lo pronto, la moneda está en el aire.