Con una larga trayectoria internacional, ampliamente reconocido en el mundo de la agricultura y estudios internacional sobre el campo y la alimentación, lo mejor que estaba sin compromisos electorales, ni de negocios en esa materia, pero desafortunadamente eso no sirvió para adaptarse a la realidad del campo mexicano, que atraviesa quizás sus peores años.
La salida de Julio Berdegué, como secretario de Agricultura, ya no era una sorpresa. Es cierto que es un hombre que llegó con el aura de experto internacional de la FAO, pero que terminó atrapado en la burocracia de las “metas temporales”.
A 18 meses de su gestión, el balance es, por decir lo menos, es magro. Se va en medio de una tormenta perfecta: una sequía que no dio tregua, la caída libre en la producción de granos básicos y, para rematar, la crisis sanitaria del gusano barrenador que tiene a los ganaderos con el alma en un hilo y sin ver la luz al final del camino, porque poco o nada se ha podido hacer en ese tema.
Cuentan los que saben, que, en los pasillos de Palacio Nacional, así como entre la comunidad de los empresarios agrícolas y de los pequeños productores simplemente no gustaba el estilo de Berdegué: mucho diagnóstico, poca tierra en los zapatos.
Las organizaciones campesinas pasaron de la esperanza a la protesta, reclamando que los apoyos se quedaban en “paliativos”, mientras la inseguridad rural y los costos de los insumos devoraban la rentabilidad.
Dicen que en política no hay sorpresas, sino sorprendidos, lo ocurrido este 1 de mayo en las oficinas de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), dejó a más de uno con el café a medio terminar, pues la salida de Berdegué no es solo un cambio en el gabinete de la presidenta Claudia Sheinbaum, sino que es el reconocimiento tácito de que el campo mexicano estaba operando con el motor desbielado.
Ahora, el sinaloense se refugia en el confort de las asesorías internacionales para el T-MEC. Una salida elegante, para un secretario que no logró sembrar soluciones.
Y en ese cambio, tan bien queda claro, que hay secretarías con altas prioridades, mientras en la de la Mujer, sigue acéfala tras la salida de Citlalli Hernández, en Agricultura regresó por la puerta grande Columba López Gutiérrez.

Conocida por su mano firme en la Corenadr de la CDMX y su reciente paso por la subsecretaría en Bienestar, Columba no es una desconocida para el sector. Sin embargo, su llegada como la primera mujer al frente de la Sader no es solo un hito de género, es una apuesta política de alto riesgo, ya que su fortaleza es en el tema de bienestar y campo, y no en temas que urgen avanzar, como es la agricultura comercial.
Columba regresa a una dependencia que conoce, pero ahora desde la silla principal. La duda en el sector es si podrá sacudirse el perfil de “operadora de programas sociales” para convertirse en la estratega que requiere una industria que aporta miles de millones de dólares en divisas, pero también blindar al agro frente a las presiones de Washington ante la revisión del T-MEC.
La otra cara de Pemex
Mientras el equipo de exploración y extracción de Pemex, que encabeza Octavio Barrera, evalúa distintas propuestas no solicitadas en las que la paraestatal podría ir de la mano con empresas privadas, la compañía asignó tres contratos mixtos en lo que va del año.
Se trata de los campos Rabasa, San Ramón y Cinco Presidentes Rodador, asignados a los consorcios integrados por: la Latina, Noble PM, NTSEI, TSLA, y la china GEO Global Energy.
Estos campos no figuraban en la lista inicial del Plan Estratégico que fue presentado por la secretaria de Energía, Luz Elena González, hace un año.
Sin embargo, se trata de tres proyectos que pueden apoyar a la declinación de la mayoría de los campos maduros a partir del 2029.
De acuerdo con el reporte del primer trimestre de Pemex, hay un total de cinco mil 871 pozos promedio en operación, 100 pozos menos que el mismo periodo del año anterior. En estos mismos meses se registraron 25 pozos terminados, seis más que hace un año.
Si bien es cierto hay siete nuevos equipos en operación, siguen siendo al menos 20 menos de los que había al final del sexenio anterior.
Aunque hay 10 contratos mixtos firmados, se vislumbra una alianza con Petrobras y se dio una reingeniería financiera, la producción sigue estancada en los 1.6 millones de barriles diarios, 200 mil menos que la meta oficial.
Otro dato preocupante es que del presupuesto designado para la exploración y extracción solo se ha ejercido el 15 por ciento en los primeros tres meses del año. Esto volvió a resentir a cientos de proveedores en dos vías. La primera por la falta de pago de trabajos de este año y segundo por el poco trabajo que Pemex está solicitando en el segundo trimestre del año, debido fundamentalmente a la falta de liquidez, en la que el director de Pemex, Víctor Rodríguez, sigue viendo cómo resolver.

Manzanillo: entre el oleaje turístico y el dique ambiental
En los pasillos del sector logístico y portuario, los rumores suelen correr más rápido que los buques de carga y los cruceros que llegan a Manzanillo. En las últimas semanas estas dos industrias que tienen el puerto en común, han estado en el tema de conversación.

Por un lado, la resolución de la Semarnat sobre el Vaso II de la Laguna de Cuyutlán, la cual trajo pesimismo a esa industria, el cual, la gobernadora de Colima, Indira Vizcaíno, salió a desmentir y afirmar que el proyecto del Puerto Nuevo Manzanillo no está muerto, simplemente está en un proceso de recalibración técnica, ojalá así sea.
Y es que no es un tema menor, pues recibió la primera negativa a la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que fue leída por muchos como un freno en seco a la expansión aduanal de uno de los pulmones comerciales más importantes del país y que ha crecido no sólo en ese segmento, sino también en el turístico con el arribo más constante de cruceros.
La pregunta aquí es si los tiempos de la burocracia ambiental caminarán al mismo ritmo que la urgencia de la infraestructura portuaria. Por lo pronto, en el muelle turístico, ya pasó por ahí el Koningsdam, un gigante de la ruta del Pacífico que trajo a más de tres mil 600 pasajeros y que es también una ruta económica para explotar en Colima, pues cada vez que un crucero de estas dimensiones atraca, la derrama económica local oscila entre los 3 y 4 millones de pesos por jornada.
Si sumamos los ciclos recientes, hablamos de cerca de 700 millones de pesos que han fluido hacia el transporte, el comercio y los servicios locales. Es, quizás, uno de los pocos flujos de capital externo que se mantiene constante y sonante para la economía colimense.
Monte de Piedad sin rumbo

Mal se ve el panorama para el Monte de Piedad, cuando la misma secretaría del Trabajo que lleva Marath Bolaños reconoce que se encuentran en un punto muerto en las negociaciones; nadie cede, nadie entiende y el deterioro de esta entidad sigue, ¿será que finalmente sea la hora de bajar la cortina definitiva?
Por lo pronto, la moneda está en el aire.