¿Cómo puedo usar la inteligencia artificial en mi organización? Esta es una pregunta que se hace constantemente la alta dirección empresarial. Muchos tienen miedo de quedarse atrás; todos quieren lograr una ventaja competitiva con el uso de la tecnología. La IA es una herramienta cada vez más poderosa, pero no es obvio cómo usarla para mejorar la posición competitiva de las organizaciones. Quienes dirigen las empresas saben que tienen que sacarle provecho a esta herramienta, pero la mayoría no sabe cómo.
Un estudio reciente de Accenture, IPADE y Empresas Globales, basado en una encuesta a la alta dirección de 44 grandes organizaciones, encuentra que cuatro de cada cinco (81%) esperan escalar la IA a procesos clave o tener una visión transformacional en los próximos tres años. Sin embargo, dos de cada tres (66%) dicen estar en una fase de pilotos o pruebas aisladas. Esta brecha entre la visión y la implementación es una fuente de preocupación constante en el entorno empresarial mexicano.
El Informe de Madurez Digital 2026, elaborado por Needed con entrevistas a más de 40 líderes empresariales, describe cuatro fases típicas de adopción, aunque no universales ni lineales. La primera es la productividad individual, con copilotos para tareas cotidianas, donde “las mejoras de eficiencia son reales, pero difíciles de traducir directamente en métricas financieras”. La segunda es la automatización de procesos específicos, como chatbots de atención o filtrado de currículums. La tercera integra la IA en procesos centrales, como el pricing dinámico o el mantenimiento predictivo. La cuarta, aún emergente, es la automatización agéntica de flujos completos: “procesos de punta a punta operados por IA con mínima intervención humana”.
Este camino de adopción de la inteligencia artificial es interesante y ofrece una guía útil para encauzar los esfuerzos de implementación tecnológica en las organizaciones. Pero hay una pregunta más importante que se debe plantear: ¿qué se quiere lograr con todo esto? Las organizaciones están corriendo por implementar la IA en diversas áreas de negocio, pero es difícil tener claridad en el rumbo que puede tomar la organización. A muchas empresas les hace falta encontrar el vínculo entre el uso de esta tecnología y la estrategia de la empresa.
Una respuesta obvia a lo que se quiere lograr con la adopción de la IA es un aumento en la productividad y reducción de costos. Es decir, eficiencia operativa. Aquí conviene recordar que, en su artículo clásico “What Is Strategy?” (Harvard Business Review, 1996), Michael Porter advirtió que no debemos confundir estrategia con eficiencia operativa. La eficiencia es importante, pero no es capaz de generar una ventaja competitiva. La reducción de costos nos lleva a correr para mantenernos en el mismo lugar: todas las empresas adoptan la misma tecnología y logran lo mismo, su posición relativa no cambia. Incluso puede llevar a una menor diferenciación: la atención al cliente de todas las empresas está en manos de un chatbot similar.
La consecución de una posición competitiva requiere de ser diferente a la competencia, para esto se requiere hacer renuncias: no se puede ser todo para todos. En este sentido, el verdadero valor de la inteligencia artificial estará en que sustente una estrategia única en la industria en la que se compite. Daron Acemoglu, ganador del premio en memoria de Alfred Nobel de economía, decía en una entrevista con MIT Sloan Management Review que si la IA ayuda a reducir los costos en 2 por ciento, está bien: se tienen más utilidades. Pero advertía que ninguna empresa se ha convertido en la joya de la industria por reducción de costos. Lo que se necesita está en generar valor de forma diferente.
La clave para ganar en la era de la inteligencia artificial no está en la tecnología, que cualquiera puede comprar, sino en lo que cada empresa decide hacer con ella y, sobre todo, en lo que decide no hacer. Eso exige personas que entiendan tanto la tecnología como el negocio y que puedan imaginar una propuesta de valor que los competidores no copien con solo adquirir la misma herramienta. Por eso, antes de preguntar qué proceso conviene automatizar, vale la pena una pregunta previa: ¿qué empresa queremos ser dentro de cinco años y cómo nos ayuda la IA a lograrlo?
Fuentes
Accenture, IPADE y Empresas Globales (2026). ¡Ay, ay, ay, Ai! México y el nuevo desafío tecnológico: Estudio de adopción de IA, México 2026.
Needed Education (2026). Informe de Madurez Digital 2026. Con KIO IT Services, EY México, AMCHAM y Fleet.
Porter, M. E. (1996). What Is Strategy? Harvard Business Review, 74(6), 61-78.
Acemoglu, D. Entrevista con MIT Sloan Management Review. https://www.youtube.com/watch?v=-zF1mkBpyf4