Economía empresarial

Lo bueno y lo malo de la economía mexicana

La economía mexicana reduce la pobreza laboral y aumenta exportaciones, pero enfrenta bajo crecimiento, informalidad, déficit y deuda pública.

Entramos ya en el último cuatrimestre del año y vale la pena hacer un balance de la evolución de la economía mexicana en lo que va de 2026. Este año nos ha traído un par de cosas buenas en lo económico; sin embargo, la economía tiene varios problemas como lo es su falta de crecimiento y algunos de estos problemas podrían agravarse en el futuro como es el tema del déficit público.

Empecemos por lo bueno: pobreza laboral. Un primer punto muy positivo es la tendencia decreciente de la pobreza laboral en México. Esto es el porcentaje de población cuyo ingreso laboral no es suficiente para comprar una canasta alimentaria. La pobreza laboral tiene una tendencia decreciente desde 2020 y del segundo trimestre de 2025 al mismo trimestre de 2026 disminuyó en 3.2 puntos porcentuales.

Por su parte, las exportaciones manufactureras han repuntado fuertemente. Esto se debe, principalmente, al aumento en la inversión en inteligencia artificial y la demanda que genera de componentes de equipo de cómputo y bienes relacionados como los necesarios para la construcción de centros de datos. Las cifras muestran que las exportaciones manufactureras tuvieron un crecimiento anual del 46 por ciento en julio de 2026, impulsadas por un crecimiento del 134 por ciento en las exportaciones de aparatos y equipos eléctricos y electrónicos.

Ahora revisemos lo malo. Para empezar, la economía mexicana tiene un problema crónico de bajo crecimiento. El PIB creció sólo 2.1por ciento anual en el segundo trimestre de 2026, un crecimiento bajo aunque se ve relativamente alto cuando se compara con los trimestres anteriores. Los especialistas en economía encuestados por Banco de México esperan que la economía crezca sólo 1.3 por ciento en todo el año.

De la misma forma, la baja generación de empleo formal es un problema estructural de la economía mexicana. De acuerdo con los datos de la encuesta de empleo del INEGI, hay alrededor de 600 mil más ocupados en el segundo trimestre de 2026 que un año antes y cuatro de cada cinco de estos nuevos ocupados están en la informalidad.

Un tema particularmente preocupante es el del déficit fiscal y la deuda pública. La recaudación impositiva no es suficiente para sostener el gasto público. El déficit del sector público fue 5 por ciento en 2024 y se espera que cierre en 3.6 por ciento en 2026. A pesar de la reducción, éste último es mayor déficit que cualquiera que haya registrado nuestro país desde 1990 hasta 2023. La deuda del sector público como porcentaje del PIB se ha incrementado de 46.6 por ciento en 2023 a 53.6 por ciento en 2025. Esta situación es insostenible. El gobierno debe priorizar el orden en las finanzas públicas para evitar un deterioro que podría llevar al país al extremo de una crisis fiscal.

Muy relacionado con el tema fiscal se encuentra el delicado tema de la calificación de deuda soberana del país. Las principales calificadoras de riesgo han reducido la calificación crediticia del país desde 2019 con lo que el país está a sólo una degradación más de perder el grado de inversión. Esto no es algo que se pueda tomar a la ligera. De hecho, México ya está pagando una tasa elevada para un país que cuenta con el grado de inversión tal vez porque los mercados empiezan a descontar que lo pierda. A nuestro país se le acaba el tiempo para resolver esta amenaza.

La reducción en la pobreza es una excelente noticia. Desgraciadamente, la mejoría en las condiciones de vida de los más necesitados puede comprometerse hacia adelante. El aumento en el salario mínimo ha ayudado a mejorar los ingresos, pero tiene un límite. Si no se logra reactivar el crecimiento y promover la generación de empleo formal, se verá comprometido el futuro económico de las familias mexicanas. Además, es indispensable resolver el problema fiscal que representa una seria amenaza para la estabilidad económica del país.

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