Dos de cada tres empresas mexicanas siguen atoradas en pruebas piloto de inteligencia artificial (IA), incapaces de dar el salto hacia una transformación real de su negocio. Lo revela un estudio del IPADE, Accenture y Empresas Globales (¡Ay, ay, ay, AI! México y el nuevo desafío tecnológico), y la cifra resume bien la paradoja en la que viven hoy los directivos mexicanos: todos saben que tienen que adaptarse a la IA para no quedar rezagados frente a la competencia, pero muy pocos han logrado traducir esa urgencia en una ventaja competitiva sostenible. La tecnología está al alcance de las empresas; lo que escasea es saber usarla para transformar el modelo de negocio.
Esta ambivalencia, saber que hay que invertir en IA pero no lograr implementarla a fondo, es también confirmada por el Informe de Madurez Digital de Needed Education en el que se afirma que “la mayoría de las organizaciones aplica la IA en pedacitos y pocas están rediseñando procesos de punta a punta”. El índice de madurez digital de este documento alcanza un nivel de 47% (frente a un nivel ideal de mercado del 70%) lo que significa que las empresas en México están en una etapa intermedia de transformación digital.
Para aprovechar todo el potencial de transformación que ofrece la IA las empresas deben pasar de pruebas piloto y pequeños casos de uso al escalamiento y a incorporar la IA en procesos centrales. Muchas organizaciones necesitan reinventarse y repensar la forma misma en la que generan valor. Este reto apunta a una capacidad clave en las empresas: el talento. El estudio ¡Ay, ay, ay, AI! afirma que la “falta de talento se percibe como uno de los mayores obstáculos” y señala que talento y cultura es el habilitador de la IA más rezagado con 45% de las empresas en un nivel bajo de preparación.
El informe Future of jobs report, 2026 del Foro Económico Mundial muestra que los empleadores esperan que de 2025 a 2030 las habilidades que más crezcan en importancia sean las relacionadas con tecnología, incluyendo IA y big data, redes y ciberseguridad y alfabetización tecnológica. Además, en el mismo documento se destaca que la brecha de habilidades es la principal barrera para la transformación en los negocios.
En México, las habilidades tecnológicas son un factor cada vez más relevante en la contratación de personas. De acuerdo con el Informe de Madurez Digital 2026, “a nivel operativo, el manejo básico de IA se está convirtiendo en un criterio transversal para prácticamente todos los perfiles”. Y para posiciones de CEO, entre un 5 y un 10 por ciento de los criterios de evaluación tienen preguntas acerca de la experiencia previa relacionada con la IA.
El mismo reporte subraya cuál es el perfil más demandado por las organizaciones. Este es un perfil híbrido en el sentido de tener una formación técnica que le permita entender qué puede hacer la IA, pero también debe tener una comprensión de negocio para saber dónde generar valor. Este perfil, que sirve como puente entre el mundo tecnológico y de negocio, puede tener un impacto profundo en las organizaciones y es un perfil muy escaso y muy demandado.
Frente al avance de la IA y su uso en las organizaciones, el reporte también encuentra algunas capacidades humanas cuya importancia se potencia en el entorno de negocios. Una de estas capacidades es el pensamiento crítico aplicado a los outputs de la IA que no es la misma que el pensamiento crítico general ya que requiere una comprensión básica acerca del funcionamiento de los modelos. Otra es el juicio ético y la responsabilidad que, de acuerdo con el documento, es la más crítica desde una perspectiva institucional.
Las empresas se enfrentan a una encrucijada: saben que necesitan explotar las nuevas tecnologías y que, más allá de esfuerzos aislados, requieren una transformación en la generación de valor. Pero identificar esas oportunidades exige personas capaces de entender la tecnología y el negocio a la vez, y ese talento hoy es escaso. Las empresas mexicanas que hoy inviertan en formar o atraer este perfil híbrido, y en desarrollar el pensamiento crítico y el juicio ético que la IA exige, serán las que capturen la ventaja competitiva en los próximos años. Las que se limiten a comprar más tecnología sin resolver su déficit de talento seguirán atrapadas en la fase de pilotos.