Perspectiva Bursamétrica

El desorden fiscal de EU: ¿hacia dónde va y qué consecuencias podría tener?

El desequilibrio equivale al 6.2% del Producto Interno Bruto (PIB), un nivel que se considera insostenible, siendo máximo histórico para un periodo de expansión económica sostenida y de pleno empleo.

El pasado 30 de septiembre concluyó oficialmente el año fiscal del Gobierno de los Estados Unidos. Los datos validados por la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) confirman una cifra alarmante: el déficit presupuestario cerró en 1.99 billones de dólares (prácticamente dos billones). El desequilibrio equivale al 6.2% del Producto Interno Bruto (PIB), un nivel que se considera insostenible, siendo máximo histórico para un periodo de expansión económica sostenida y de pleno empleo.

Esto significa que el dinero que le faltó al Gobierno estadounidense para cubrir sus gastos en un solo año supera por 160,000 millones de dólares a todo el valor de la economía mexicana (bienes y servicios) producida durante un año completo. El déficit de la Unión Americana representa el 108.7% del PIB total de México

El gasto público creció al doble de velocidad que los ingresos. Los gastos sumaron 7.4 billones de dólares (un alza del 6%), mientras que los ingresos fueron 5.4 billones de dólares (un modesto incremento del 3%).Los impuestos individuales subieron, pero la recaudación del impuesto sobre sociedades sufrió un desplome del 16% debido a deducciones por amortización acelerada aplicadas por las corporaciones.

La deuda bruta total del Gobierno de los Estados Unidos, que recientemente cruzó la marca de los 40.1 billones de dólares, representa hoy aproximadamente el 123.4% del PIB. La deuda total se descompone en dos componentes:

• Deuda en manos del público (99.6% del PIB): Equivale a unos 32.4 billones de dólares. Esta es la deuda real negociada en los mercados globales, comprada por inversionistas privados, fondos de pensiones y bancos centrales extranjeros.

• Deuda intragubernamental (23.8% del PIB): Representa cerca de 7.7 billones de dólares. Este es dinero que el propio Gobierno federal se debe a sí mismo (por ejemplo, préstamos que toma de los fondos de reserva de la Seguridad Social).

Este nivel de endeudamiento general no se registraba en el país desde los picos alcanzados inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. El componente más tóxico del presupuesto es el pago neto de intereses, que cerró en un récord de 1.143 billones de dólares (un repunte del 11%). Esto significa que el Gobierno destina entre el 21.1% de sus ingresos totales exclusivamente a pagar intereses de deuda vieja (más de $1 de cada $5 recaudados), superando ya al presupuesto de Defensa Nacional.

El verdadero problema esta en las previsiones a futuro. En Bursamétrica vemos plenamente factible que el déficit fiscal de Estados Unidos alcance o se acerque al 10% del PIB para inicios de la próxima década si confluyen ciertos factores de estrés económico. Aunque la línea de base oficial de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) proyecta que el déficit se estabilizará formalmente en torno al 5.9% o 6.7% del PIB, estas estimaciones se basan en escenarios ideales, demasiado optimistas. Los modelos de estrés elaborados por otras instituciones como el Comité para un Presupuesto Federal Responsable (CRFB) detallan los tres factores clave que harían realidad un déficit del 9%:

1. La persistencia de tasas de interés elevadas: Bajo un escenario de tasas altas, como las que se observan el déficit escalaría directamente hasta el 8.8% del PIB hacia la década de 2030.

2. Choques macroeconómicos o recesiones: Con un déficit base sumamente alto (6.2%), cualquier recesión moderada antes de 2030 que deprima la recaudación fiscal e incremente el gasto en subsidios automáticos empujará el déficit por encima del 9% de forma inmediata.

3. Decisiones políticas e inacción legislativa: Ningún partido esta dispuesto a asumir el costo electoral de subir impuestos. Si el Congreso extiende los beneficios tributarios vigentes sin contrapartidas de ahorro o si aprueba nuevas leyes de gasto no financiadas, la brecha de ingresos se ensanchará severamente.

La persistencia de este déficit insostenible genera fuertes distorsiones a través de tres canales:

• Presión en las tasas de interés con efectos directos en las tasas de interés en todo el mundo.

• Inflación de demanda: La política fiscal estimula artificialmente la demanda agregada y la inflación.

• Riesgo de degradación crediticia: La polarización política y la incapacidad del Congreso para estabilizar las finanzas se suman al nivel de endeudamiento para hacer factible nuevas degradaciones a la calificación de la deuda norteamericana.

Aunque EU emite el dólar como moneda de reserva internacional (el “privilegio exorbitante”), no es invulnerable. Una crisis se manifestaría como una contracción de la demanda en las subastas del Tesoro. Si los inversores internacionales exigen primas de riesgo prohibitivas, las tasas se dispararían, el dólar se devaluaría con fuerza y el desplome del valor de los bonos provocaría un colapso en el sistema financiero global. ¿Que harán los Demócratas para evitar el colapso?

COLUMNAS ANTERIORES

Divergencia macro en EU: PIB avanza mientras el empleo pisa el freno
La alarmante vulnerabilidad de México ante la falta de reservas energéticas

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.