Perspectiva Bursamétrica

El Tesoro norteamericano enfrenta enormes retos para financiar al Gobierno

Aunque hoy Estados Unidos tiene un déficit comercial enorme equivalente al 3% del PIB, el problema realmente serio es el déficit creciente en sus finanzas públicas.

Hace unas semanas Enrique Quintana nos recordaba en su columna los déficits gemelos: la coexistencia del déficit comercial y el déficit fiscal, una circunstancia que ha padecido la economía estadounidense en reiteradas ocasiones y por décadas.

Aunque hoy Estados Unidos tiene un déficit comercial enorme equivalente al 3% del PIB, el problema realmente serio es el déficit creciente en sus finanzas públicas. Un déficit que va creciendo del 5.8% actual hacia el 9% del PIB para el 2030, lo que es absolutamente insostenible.

La insostenible trayectoria fiscal de EU ha transformado los activos “libres de riesgo” en instrumentos cargados de riesgo de duración y degradación institucional. La respuesta de los guardianes de las reservas globales no ha sido un portazo estridente, sino una silenciosa, gradual y persistente retirada estratégica.

Las recientes subastas del Tesoro de EU evidencian una crisis de demanda, con rendimientos del bono a 10 años superando el 4.69% y el de 30 años alcanzando el 5.22%, máximos no vistos en casi dos décadas debido al elevado endeudamiento.

La deuda pública total del gobierno federal de los Estados Unidos asciende a 39.83 billones de dólares, situándose al borde de romper la barrera histórica de los 40 billones, equivalente al 124.6% del PIB.

El capital extranjero sostiene una parte crítica, pero decreciente en términos relativos, del endeudamiento norteamericano: Los inversionistas internacionales poseen unos 9.37 billones de dólares en bonos del Tesoro, equivalente al 23.9% de la deuda total bruta de la nación. Si se mide únicamente respecto a la deuda colocada directamente en los mercados, los inversionistas internacionales financian cerca del 31% de la misma. Los principales tenedores soberanos dentro de este grupo siguen siendo Japón, el Reino Unido y China.

El Departamento del Tesoro estadounidense enfrenta otro grave problema, los vencimientos para este año (2026) ascienden a 10 billones de dólares. Para el próximo año (2027) vencen otros 5 billones de dólares adicionales en notas y bonos de mediano plazo que deberán ser refinanciados bajo las nuevas tasas de interés del mercado.

Los bancos centrales están reduciendo drásticamente su exposición a los Treasuries por tres razones fundamentales:

* Riesgo geopolítico: La congelación de activos rusos en 2022 demostró que el sistema Swift y el dólar son armas políticas. Ningún banco central soberano no alineado quiere mantener sus ahorros en la jurisdicción de un emisor que puede confiscarlos con un decreto.

* Sostenibilidad fiscal: El déficit estadounidense avanza sin control político ni voluntad de enmienda.

* Efecto saturación: La inundación constante de papel del Tesoro en el mercado ha saturado la capacidad de absorción de los creadores de mercado primarios, forzando rentabilidades más altas que dañan las carteras existentes.

¿A dónde va el dinero cuando el eje de las finanzas globales pierde credibilidad? La liquidez que antes financiaba el gasto norteamericano está fluyendo hacia dos activos históricos que ofrecen algo que EU ya no posee: neutralidad y disciplina.

El oro ha consolidado su posición como el activo de reserva definitivo. A diferencia de los bonos del Tesoro, el metal amarillo no conlleva riesgo de contraparte, no puede ser devaluado por una imprenta central y es inmune a las sanciones occidentales.

Para la liquidez que requiere permanecer dentro de los mercados de renta fija tradicionales, el mercado de bonos del gobierno suizo y el franco suizo (CHF) se han convertido en el destino predilecto. Suiza ofrece lo que Estados Unidos ha dilapidado:

* Neutralidad geopolítica estricta que garantiza la seguridad jurídica de los activos depositados.

* Una disciplina fiscal impecable, respaldada por su mecanismo constitucional de “freno al deudor”.

* Una moneda históricamente fuerte y una inflación controlada que preservan el poder adquisitivo real.

Ante la retirada de los compradores institucionales de largo plazo, el gobierno de EU se ha visto obligado a depender excesivamente de la emisión de letras a corto plazo (T-Bills) y del capital privado nacional (fondos de cobertura y fondos monetarios), haciendo al Tesoro vulnerable a la volatilidad de las tasas de interés cotidianas. El Congreso debe tomar cartas en el asunto antes de que sea demasiado tarde. Y a todo esto…. ¿Y las calificadoras, en donde están?

Ernesto O’Farrill Santoscoy

Ernesto O’Farrill Santoscoy

Presidente de Bursamétrica

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