El incremento de 25 puntos base decretado de forma unánime por la Reserva Federal (Fed) en el objetivo de la Tasa de Fondos Federales la semana pasada, marca el inicio del cuarto ciclo alcista en la política monetaria de los Estados Unidos en lo que va del siglo, elevando la tasa de referencia a un rango de entre 3.75% y 4.00%, rompiendo un periodo de estabilidad que se originó desde 2023. ¿Hasta qué nivel se ubicará el techo de este nuevo endurecimiento? y ¿qué implicaciones tiene para las tasas en México y en el tipo de cambio?
El nuevo presidente del FED, Kevin Warsh, justificó la medida, debido a una inflación persistente que se ubicó en 3.4% anual en agosto, impulsada fuertemente por el recrudecimiento del conflicto con Irán, lo que disparó los precios internacionales de la energía y los combustibles. A esto se suma la fuerte demanda de infraestructura para la inteligencia artificial (IA), que ha encarecido componentes clave como chips y energía para centros de datos. Frente a una economía y un gasto de consumo doméstico que se mantienen resilientes, la FED se ve forzada a actuar para evitar que las presiones sobre la oferta se extiendan al resto de los sectores.
Las expectativas internas de la Fed, plasmadas en sus proyecciones económicas y el gráfico de puntos (dot plot), revelan que la gran mayoría de los integrantes del Consejo no están viendo un ciclo alcista amplio y largo, sino coyuntural. La proyección mediana de los miembros del comité sitúa las tasas al cierre de este año en un rango de 4.00% a 4.25%, lo que implica al menos un incremento adicional de un cuarto de punto antes de que termine 2026. Para 2027, una ligera mayoría ubica el techo en un rango de 4.25% a 4.50% si la trayectoria futura de la inflación no muestra una moderación sostenida o un disparo adicional. Nivel que se considera suficiente para contener las presiones inflacionarias remanentes sin sofocar la marcha de la economía. Para México esta semana la Junta de Gobierno deberá decidir si mueve o mantiene la tasa de referencia que se encuentra en el 6.50%.
Como en ocasiones anteriores, volvemos a acudir al concepto de la tasa neutral, que es aquel nivel teórico de la tasa de referencia en el que la política monetaria no es ni expansiva ni restrictiva, permitiendo que la economía crezca a su máximo potencial con una inflación estable y alineada a la meta.
De acuerdo con la actualización del Resumen de Proyecciones Económicas (SEP) de la FED, de septiembre de 2026, la mediana de los miembros de la Fed situó la tasa neutral nominal en 3.20% (un incremento frente al 3.10% proyectado a mediados de año).
Si restamos el objetivo inflacionario de largo plazo del banco central (2.0%), la tasa neutral real implícita para la Fed se ubica actualmente en 1.20%. Esto significa que con las tasas actuales en el rango de 3.75% - 4.00%, la política monetaria estadounidense se encuentra plenamente en terreno restrictivo. Pero si la inflación aumenta arriba del 4% por la guerra con Irán, entonces se tendría una política expansiva. La tasa podría superar el 5%.
Banxico estima que su tasa de interés real neutral de corto plazo se ubica dentro de un intervalo de 1.8% a 3.6%, estableciendo un punto medio de 2.7% en términos reales. Para estimar la tasa nominal equivalente, sumamos a ese punto medio real (2.7%) las expectativas de inflación a 12 meses (que rondan 3.5% - 3.76%) llegamos a un rango entre el 6.25% y el 6.50%. El modelo matemático de Taylor arroja que la tasa de interés sugerida para México debería situarse en 5.79%. Dado que el objetivo actual para la Tasa de Interés Interbancaria a un día de Banxico se encuentra en 6.50%, se puede concluir que la postura real de Banxico es restrictiva.
Esta divergencia tiene una explicación estratégica muy clara para la Junta de Gobierno: aunque la inflación general muestra resiliencia (3.26%), el componente subyacente de los servicios se mantiene rígido y, sobre todo, Banxico necesita defender, además, el diferencial de tasas frente a la Fed para evitar una depreciación abrupta del peso en los mercados internacionales.
Históricamente, el diferencial de tasas entre el Banxico y la FED se ha mantenido en un promedio histórico entre 350 a 600 puntos base. El diferencial actual se encuentra en un mínimo histórico de 250 puntos base .
Este reducido premio disminuye el atractivo de las operaciones de arbitraje (como el carry trade) y reduce el margen de maniobra de Banxico para implementar recortes en el corto plazo si busca contener la salida de capitales o una depreciación abrupta de la moneda nacional. En ambos casos el riesgo de que el cierre del estrecho de Ormuz sea más permanente, podría hacer que las tasas tengan que subir más de lo que estamos estimando hasta ahora.