Perspectiva Bursamétrica

¿Qué tan probable es ver un crack en las acciones tecnológicas?

En el entorno hay tres circunstancias principales que ponen en peligro esta tendencia alcista, e incluso de propiciar no solo una corrección, o un ajuste, sino un crack: la prolongación del conflicto en Irán, y el cierre del estrecho de Ormuz; la posibilidad de que los resultados de las empresas tecnológicas decepcionen; y un escenario de alza en las tasas de interés, ante las recientes alzas en el petróleo.

Hace unos meses (03/11/25) presentamos un análisis sobre la sobrevaluación de los mercados accionarios americanos. Ya entonces, y bajo distintos parámetros de valuación, advertíamos que las bolsas en general se encontraban sobrevaluadas en un rango entre un 30 a un 60%. Los mercados han seguido subiendo desde entonces. En lo que va del año, el S&P 500 acumula un alza del 8.28%, mientras que el NASDAQ 100 avanza un 11.40%. También hemos visto colocaciones de nuevas empresas que han batido récords históricos. El boom está concentrado en las acciones de empresas de semiconductores, alta tecnología, centros de datos e inteligencia artificial.

Todos los síntomas coinciden en catalogar el fenómeno como una burbuja. Yo diría “una mega burbuja, dentro de una burbuja general”; ya que se observa una “fuerte y prolongada tendencia alcista”, muchas colocaciones de empresas del sector o de sectores relacionados, mucha liquidez y financiamiento casi ilimitado, precios irracionales, la aparición de “nuevas metodologías de valuación”, que surgen para justificar la irracionalidad de los precios, junto con una larga expectativa de reducción en las tasas de interés o de políticas monetarias más laxas, que ya no se dio, facilidades regulatorias, y la entrada de muchos inversionistas novatos. Estas últimas que ocurrieron en la colocación de Spacex.

Irremediablemente, todos los booms terminan en cracks o ajustes severos. Algunos son más drásticos y tienen consecuencias más profundas en la economía y en la sociedad que otros. En el entorno hay tres circunstancias principales que ponen en peligro esta tendencia alcista, e incluso de propiciar no solo una corrección, o un ajuste, sino un crack: la prolongación del conflicto en Irán, y el cierre del estrecho de Ormuz; la posibilidad de que los resultados de las empresas tecnológicas decepcionen; y un escenario de alza en las tasas de interés, ante las recientes alzas en el petróleo.

Para poder seguir más de cerca y de forma aislada la evolución de los precios de las empresas de alta tecnología podríamos seguir el índice de referencia global para estas industrias que es el Philadelphia Semiconductor Index. Agrupa a las 30 compañías más grandes, dedicadas de forma directa al diseño, distribución y fabricación de microchips e incluye también a los pilares que sostienen la infraestructura global de IA.

La evolución de las acciones de este sector, en lo que va de esta década, ha sido espectacular, pero altamente volátil, impulsada por la adopción masiva de la inteligencia artificial generativa. Durante la pandemia el índice subió con fuerza por la escasez global de microchips, pero después sufrió una corrección muy severa en 2022 debido al endurecimiento de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal. Durante los años 23 al 25 los componentes del SOX iniciaron un rally alcista histórico, con el nacimiento de modelos de lenguaje complejos y el masivo gasto de capital de las grandes tecnológicas en centros de datos. En lo que va del año 2026, el índice acumula un rendimiento cercano al 66%.

Es indiscutible que las empresas de alta tecnología están en una clara burbuja que requerirá de un tipo de corrección. De esto la probabilidad es superior al 90%. Sin embargo, esta puede ser gradual, o moderada (ajuste), o una reducción de precios más considerable (corrección estándar), o una caída severa (crack), con consecuencias en el sistema financiero y en la economía.

Una reducción gradual moderada le asignamos una probabilidad de solo el 15% - 20% en los escenarios actuales. Un ajuste más profundo, que sería saludable, tipo corrección estándar, con una probabilidad de entre el 20 al 30% llevaría al índice S&P a tocar la zona de los 5,100 - 5,200 puntos, borrando la espuma especulativa de los meses más recientes, pero manteniendo intacta la tendencia alcista de largo plazo. Por su parte, la probabilidad de un ajuste severo en el sector tecnológico e inteligencia artificial (IA) se considera moderada-alta (entre un 35% y un 45%) debido principalmente a la prolongación del conflicto con Irán, a las altas valoraciones actuales y a la concentración del mercado. Bursamétrica estima un piso técnico para el S&P 500 entre los 4,600 y 4,800 puntos, mientras que para el Nasdaq 100 podría caer hasta la zona de los 14,500 a 15,500 puntos, lo que representaría correcciones de entre el 20% y el 30% desde sus máximos.

Un crack en las empresas de alta tecnología podría ocasionar una recesión en Estados Unidos, lo que podría contagiarse a sus principales socios comerciales. En el caso de México, esto sería catastrófico, dado que la probabilidad de que perdiéramos el grado de inversión en un escenario así, se dispararía.

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