Perspectiva Bursamétrica

Las expectativas globales de alzas en las tasas de interés se adelantan

Probablemente el BCE y la Fed tenga que olvidarse de su discurso de una inflación transitoria, para tomar medidas de desarticulación de su política monetaria extrema antes de lo previsto.

En la semana pasada, la primera del nuevo año, se observó una importante presión alcista en las tasas de rendimiento de los bonos en todo el mundo.

El rendimiento de los bonos del Tesoro norteamericano a 10 años aumentó de 1.35 por ciento a 1.76 por ciento, 41 puntos base en dos semanas, alcanzando un nivel que se proyectaba por muchos para fin de año.

La tasa de los bonos del gobierno alemán que hace dos semanas se ubicaban en -0.40 por ciento anual, cerraron en -0.05 por ciento anual el viernes pasado. Un alza de 35 puntos base en unos cuantos días.

Por una parte las minutas de la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed dejaron ver la posibilidad de que el Comité tenga que empezar a incrementar su objetivo de la tasa de Fondos Federales desde marzo. Por otra parte, los datos del mercado laboral del viernes nos indican que en Estados Unidos, con todo y la cuarta ola del COVID, los salarios están aumentando a una tasa del 4.7 por ciento anual, y que la tasa de desempleo ya se ubicó de nuevo por debajo de 4.0 por ciento.

En Europa, un dato de inflación de 5.0 por ciento para 2021 hace prever a los participantes del mercado, que probablemente el Banco Central del Euro tenga que olvidarse, al igual que la Fed, de su gastado discurso de una inflación transitoria, para empezar a tomar medidas de desarticulación de su política monetaria extrema antes de lo previsto, este mismo año.

En la conferencia anual de la Asociación Económica Americana de la semana pasada, fue notorio que prominentes economistas y académicos de distintas escuelas de pensamiento y diversas corrientes políticas coincidieran en advertir que la Fed va tarde en la implementación de sus medidas, y que la inflación elevada va a persistir, aunque en una intensidad menor que la del año pasado. En particular me llamó la atención la declaración del economista John B. Taylor (El autor de la regla de Taylor) quien mencionó que la Fed está “muy por detrás” de la curva. Dependiendo de las suposiciones hechas, sugirió que la tasa de Fondos Federales debería de estar entre 3.0 y 6.0 por ciento, y no en el nivel cercano al cero por ciento que ahora apunta el Banco Central.” Y es que de acuerdo a la ecuación de su regla, si la inflación esperada está entre 150 a 250 puntos por arriba de la meta de inflación, y el PIB está creciendo a un ritmo cercano a 3.0 por ciento, la tasa de Fondos Federales debe de situarse en un nivel cercano a 5.0 por ciento anual.

Esta semana tenemos dos eventos más: la publicación de los datos de la inflación, en donde muy probablemente se dé una cifra superior a 7.0 por ciento para la inflación al consumidor del año pasado, la más alta en cuatro décadas. Un día después el jueves se da a conocer la inflación al productor, en donde se estima un nivel de 10.0 por ciento anual.

Del lado político, el martes, el presidente Jerome Powell comparece ante el Comité Bancario del Senado para su ratificación a un segundo mandato de cuatro años, de acuerdo a la propuesta del presidente Joe Biden. Dos días después, la gobernadora de la Fed, Lael Brainard, se presenta ante el mismo panel en una audiencia de confirmación sobre su ascenso a vicepresidenta. Nos podemos imaginar los discursos de los senadores tanto republicanos como demócratas en relación a la permisibilidad de la Fed.

En México tuvimos los reportes del Inegi de la inflación, los cuales también están reflejando una presión creciente en torno a la inflación y a las tasas de interés. La inflación al consumidor cerró en 7.36 por ciento anual. El componente no subyacente, que se refiere a los elementos volátiles como los precios de la gasolina, del gas de la energía eléctrica y los precios de los perecederos, se ubicó en 11.74 por ciento anual. El componente subyacente, casi llega a 6.0 por ciento (5.94 por ciento) el doble de la meta inflacionaria. La inflación al productor se ubicó en 10.26 por ciento anual.

Con el incremento del salario mínimo y los demás incrementos a los salarios, la actualización del IEPS a las gasolinas, el incremento del gas y de las tarifas de energía eléctricas, muy probablemente tendremos un dato de la primera quincena de enero muy elevado, con lo que la inflación anual puede seguir aumentando. Es de preverse por lo tanto que el Banco de México seguirá teniendo que incrementar su tasa de interés.

Todo esto hace probable que la Fed tenga ahora que aumentar su tasa de referencia en cuatro ocasiones, iniciando en marzo, para llevarla del rango de 0.0–0.25 por ciento al de 1.0–1.25 por ciento anual al cierre de este año. A su vez, podríamos prever que el Banco de México termine su ciclo alcista de tasas con una tasa de referencia de 6.5–7.0 por ciento anual.

Por lo pronto, le comento que de acuerdo a nuestro indicador más oportuno, el IBEM, el IGAE de diciembre pudiera presentar un incremento de alrededor del 1.5 por ciento anual. Es sorprendente lo que aumentaron tanto los indicadores del IMEF como los componentes del indicador de Confianza Económica (IMCE) del IMCP y Bursamétrica, probablemente impactados por una mejoría en el sector exportador.

El autor es presidente de Bursamétrica.

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