La reunión efectuada en Beijing la semana pasada entre el presidente Trump y el presidente Jinping, se ha convertido en un encuentro de enorme importancia, tanto en la esfera geopolítica como en el plano económico.
¿Qué significó realmente esta cumbre? Trump se hizo acompañar por los 30 CEOs de las empresas más importantes de Estados Unidos, lo que le dio a la misma un caris eminentemente comercial, ya que la Cumbre no resolvió la rivalidad estructural entre Estados Unidos y China.
De hecho Xi Jinping hizo mención de la necesidad de evitar que ambas potencias caigan en la “Trampa de Tucídides”, concepto muy utilizado para describir cómo la rivalidad entre una potencia dominante y una potencia emergente suele desembocar en una guerra. Como sucedió con Esparta y la emergente Atenas en su tiempo. Tesis que también había sido citada por el Primer Ministro de Canadá Mark Carney en el Foro de Davos, en donde citó textualmente la frase central atribuida al “Diálogo de Melos” de Tucídides: “Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben.” Carney dijo: “Vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias… donde los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben.”
El objetivo principal parece haber sido evitar simultáneamente: Una guerra comercial total, una crisis militar sobre Taiwán, y un choque energético derivado de Irán.
Los principales acuerdos son en realidad los resultados de negociaciones previas que pudieran resumirse en los siguientes puntos:
1. Extensión de la tregua comercial y creación de una “Junta de Comercio”: Ambos gobiernos buscaron evitar una nueva escalada arancelaria. La Casa Blanca impulsó la creación de un “Trade Board” o Junta Comercial bilateral para manejar disputas de manera permanente y evitar otra guerra comercial como la de 2018-2024.
Los temas principales fueron: a. aranceles recíprocos, b. restricciones tecnológicas, c. exportaciones de tierras raras, d. acceso de empresas estadounidenses al mercado chino, e. controles sobre semiconductores e IA.
2. Acuerdo político para “estabilidad estratégica”: Pekín y Washington utilizaron un lenguaje menos bélico que en años previos. Según el comunicado chino, ambas partes acordaron impulsar una relación de “estabilidad estratégica constructiva” durante los próximos años. Eso no implica una alianza, sino un intento de administrar la rivalidad sin llegar a ruptura financiera, tecnológica o militar. 3. Taiwán: se busca la reducción temporal de tensiones: Taiwán es probablemente el tema geopolítico más sensible de la cumbre. China presionó para que EU reduzca el apoyo político explícito al gobierno taiwanés y reafirme la política de “una sola China”. No hay evidencia de concesiones mayores de Washington, pero sí señales de moderación del lenguaje, tratando de mantener el “status quo”, y evitar provocaciones militares inmediatas. El objetivo implícito parece ser ganar tiempo y evitar una crisis en el estrecho de Taiwán en el corto plazo.
4. Coordinación sobre Irán y el estrecho de Ormuz: La guerra y tensión alrededor de Irán alteró el equilibrio diplomático global y fue uno de los motivos centrales de la reunión. Según declaraciones posteriores de Trump, Xi ofreció cooperación diplomática respecto a Irán; habría prometido no enviar armamento a Teherán. Ambas partes coincidieron en mantener abierto el estrecho de Ormuz para evitar un choque petrolero global mayor, lo que es relevante porque China depende fuertemente del petróleo del Golfo Pérsico, mientras EU busca contener una crisis energética global que afecte aún más la inflación, los mercados, y al final, la popularidad de Trump.
5. Otro eje importante fue la IA y la competencia tecnológica. Aunque no hubo un “gran acuerdo”, sí hubo conversaciones sobre: i. controles de exportación de chips, ii. seguridad en IA, iii. cadenas de suministro tecnológicas, y riesgos militares asociados a inteligencia artificial avanzada.
6. Acuerdos económicos sectoriales: Los reportes mencionan posibles acuerdos en el sector aeroespacial, en la manufactura avanzada, en el sector de la energía, con una cooperación industrial selectiva y en alimentos.
Para mercados financieros globales, el resultado inmediato fue interpretado como moderadamente positivo porque reduce temporalmente el riesgo de fragmentación económica global.