Dolores Padierna

El eje MBA contra la desigualdad

El vecino del norte tienen que convencerse de que es preciso encontrar nuevos caminos que nos lleven a demostrar que “una nueva relación entre los países de América es posible”.

Diputada Federal por la LXIV Legislatura

No suena mal. MBA, le llamó el presidente Alberto Fernández, a su propuesta de “un eje en torno al cual podría caminarse la política de la región en pos de la mejor calidad democrática y encima en una más justa distribución de la riqueza”. Y, por si alguien lo olvida, escribió: “Nunca debemos olvidar que vivimos en el continente más desigual del mundo”.

Las frases de Fernández están en la misiva que recientemente envío al presidente Andrés Manuel López Obrador, en la que hizo referencia a la posibilidad de que Lula da Silva triunfe en las elecciones de octubre venidero. De ahí la propuesta de crear, en un futuro cercano, el eje MBA, es decir, México, Brasil y Argentina.

En su carta, el mandatario argentino se refiere a la poca proclividad del presidente López Obrador para salir de México y le pide hacer una excepción para visitar su país.

Curiosamente, en los meses por venir el presidente López Obrador dejará el país, en el mes de mayo, para una gira por Centroamérica y El Caribe, en tanto que en junio estará en Los Ángeles para participar en la Cumbre de las Américas.

La gira presidencial incluye una visita a la isla de Cuba, una pequeña nación con la que tenemos fuertes lazos históricos, políticos y culturales.

El presidente Miguel Díaz-Canel, quien fue invitado de honor a la conmemoración de la Independencia nacional en septiembre pasado, celebró el anuncio de la visita, que se dará en el marco de una relación más estrecha entre ambos países.

Conviene recordar que, en su discurso ante la Organización de Estados Americanos, el presidente López Obrador hizo una encendida defensa de Cuba, un país, dijo, que es un ejemplo de resistencia y dignidad.

En esa pieza oratoria, que pone contexto al viaje presidencial, López Obrador sostuvo que es necesario dejar atrás la vieja disyuntiva “de integrarnos a Estados Unidos o de oponernos en forma defensiva”.

El presidente se refirió al modelo impuesto hace más de dos siglos, de dominio regional estadunidense, y dijo que “está agotado, no tiene futuro ni salida, ya no beneficia a nadie”.

Los líderes del vecino del norte tienen que convencerse de que es preciso encontrar nuevos caminos que nos lleven a demostrar que “una nueva relación entre los países de América es posible”.

La propuesta de López Obrador se ha acompañado de hechos, como los programas sociales que benefician a ciudadanos de El Salvador, Honduras y Belice, así como la donación de vacunas. Un acuerdo sobre programas sociales se negocia también con Guatemala.

En la visita a América Central ocupa un lugar central el fenómeno migratorio. Como es sabido, a la llegada del gobierno actual, la crisis migratoria se profundizó y el éxodo alcanzó niveles nunca vistos. Desde un principio, el gobierno de México sostuvo que era necesario atender las causas del fenómeno, mediante la creación de oportunidades en los países de origen y la puesta en marcha de programas de empleo temporal.

Las naciones centroamericanas que son expulsoras de migrantes enfrentan las consecuencias de largos años de intervencionismo estadounidense, además de fuertes tensiones políticas y sociales que la pandemia sólo aumentó.

La pobreza y la violencia estructural están entre las principales causas del éxodo masivo de ciudadanos centroamericanos. La mayor parte de las personas que dejan sus países son jóvenes, incluso familias enteras, que están dispuestas a correr graves riesgos en busca de una vida mejor.

El mercado laboral de Estados Unidos demanda muchos brazos, particularmente en sectores como la construcción y el agrícola, pero una eventual reforma migratoria ha quedado atrapada en la política doméstica estadounidense.

La guerra en Ucrania puede tener el efecto indeseado de fortalecer las posturas antiinmigrantes que mantiene una parte de la sociedad estadounidense, lo que hace más urgente atender el fenómeno desde sus raíces para que migrar, como dice la consigna muy repetida, sea una opción y no la única salida.

La visita del presidente López Obrador a las naciones hermanas de Centroamérica camina en esa dirección, la del fortalecimiento necesario de la Patria Grande latinoamericana.

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