Signos y Señales

Políticas públicas transformadoras para el desarrollo social en AL

La mayoría de los países de América Latina y el Caribe enfrenta tres trampas de desarrollo que limitan la mejora del bienestar de su población.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en su informe para el desarrollo social de 2025, señala que la mayoría de los países de América Latina y el Caribe enfrenta tres trampas de desarrollo que limitan la mejora del bienestar de su población: una baja capacidad para crecer, lo observamos en México; otra de alta desigualdad, poca movilidad social y débil cohesión social; y una tercera de bajas capacidades institucionales y de gobernanza.

Parte relevante de la labor que ha realizado la CEPAL se ha plasmado en diversas publicaciones y eventos internacionales y regionales desde 2024 hasta la fecha.

Ha colocado las desigualdades en el centro de la agenda de trabajo; por ejemplo, en la segunda cumbre mundial realizada en Catar en noviembre de 2025, fue una oportunidad básica para avanzar en el logro de los objetivos de la agenda 2030 para el desarrollo sostenible y reducir la desigualdad, fortalecer la armonía social y fortalecer la democracia.

A partir de 2025, se propuso un pacto social, centrándose en diez propuestas estratégicas: erradicación de la pobreza y el hambre; reducción de la desigualdad; ampliación de los sistemas de protección social universal, integral, sostenible y resiliente; promoción de la protección social frente a la transformación digital; reducción de la desigualdad de género y promoción de los sistemas de cuidado; fortalecimiento de la inclusión laboral en un contexto de transformación productiva.

Inversión en la educación, instrumento de la movilidad de los jóvenes; transformación de los sistemas de salud, para avanzar hacia la salud universal; fortalecimiento de los sistemas de pensiones frente al acelerado envejecimiento poblacional, así como la movilización de recursos y cooperación multilateral.

Por supuesto, el tema de la desigualdad es básico en un gran número de países de nuestra región.

Es un fenómeno que se reconoce en sectores fundamentales para la población, particularmente la educación y la inclusión laboral.

Otro tema muy presente en América Latina y el Caribe como muestra de las diferencias socioeconómicas, particularmente en la población de nuestra región.

Ojo, en algunos países de Latinoamérica se observan los niveles de desigualdad más altos del mundo.

De acuerdo con encuestas de hogares, los ingresos más altos de la región concentran una tercera parte del ingreso nacional, mientras que la población más pobre, que es la mayoría, no alcanza ni el 2 por ciento.

En México lo observamos en la desigualdad de los sistemas educativos; este tema es relevante en particular, que incluso afecta a instituciones importantes como las universidades públicas, cuyos recursos presupuestarios son insuficientes para una operación más eficiente.

Sin embargo, la movilidad educativa intergeneracional ha mejorado en las últimas dos décadas, particularmente a nivel primaria y secundaria, pero con grandes desafíos y necesidades en la educación superior.

Revisando el Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe, de la propia CEPAL, observamos que para 2025, en un contexto mundial incierto y complejo en términos macroeconómicos, es clara la necesidad de elaborar políticas públicas transformadoras que superen las trampas del desarrollo, comunes en América Latina desde hace mucho tiempo.

Las escuelas de Economía han detectado la importancia de la inversión pública y de la inversión privada en la productividad.

Si atendemos lo anterior, veremos los desafíos a los que nos enfrentamos en América Latina y el Caribe, obviamente incluyendo a nuestro país.

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