Durante los últimos años, el nearshoring se consolidó como una de las principales oportunidades de desarrollo económico para México. La relocalización de cadenas productivas hacia América del Norte abrió una ventana inédita para atraer inversión, fortalecer la industria y profundizar la integración regional. Hoy, sin embargo, la conversación necesita tomar perspectiva.
El nearshoring no ha desaparecido, pero sí ha evolucionado. Después del entusiasmo inicial, México enfrenta ahora una etapa en la que será necesario demostrar que puede convertir el interés de los inversionistas en proyectos productivos de largo plazo. La oportunidad permanece, pero ya no basta con hablar de ella: hay que crear las condiciones para materializarla.
Por ello, el desafío para México no es atraer inversiones, sino asegurar que existan las condiciones para que esas inversiones prosperen. Y entre esas condiciones, la infraestructura energética ocupa un lugar central.
La experiencia internacional muestra que la decisión de instalar una nueva planta ya no depende solo de factores laborales o logísticos: la disponibilidad de energía suficiente, competitiva y confiable es hoy un criterio clave. Aunque en algunas regiones los conflictos bélicos o las tensiones geopolíticas pueden generar incertidumbre y presionar los precios de los energéticos, en México el gas natural responde a una dinámica distinta, debido a su integración con el mercado de Norteamérica y a que su principal fuente de suministro proviene de Estados Unidos.
En este contexto, el gas natural tiene un papel relevante para acompañar el crecimiento industrial y respaldar la generación eléctrica. La Prospectiva de Gas Natural de la Secretaría de Energía muestra la dimensión de esta relación: en 2022, la región Noreste concentró 31.1% de la demanda nacional de gas natural, y Nuevo León destacó entre las entidades con mayor consumo de la región, asociado a la dimensión de sus empresas e infraestructura.1
No es casualidad que Nuevo León se haya consolidado como uno de los principales destinos de inversión industrial del país. Su posición geográfica, ecosistema manufacturero e infraestructura energética han permitido responder con rapidez a la llegada de nuevas empresas y a la expansión de parques industriales, hoy en día este estado se ubica en la tercera posición del Índice de Competitividad Estatal 2025 del IMCO, lo que refleja las condiciones que hacen de la entidad uno de los principales polos de actividad económica e inversión del país. En este contexto, la disponibilidad y fortalecimiento de infraestructura energética forman parte de las condiciones que permiten sostener esa competitividad y acompañar el crecimiento de nuevas actividades productivas.2
El caso de Nuevo León resulta ilustrativo. El crecimiento industrial requiere no solamente atraer empresas, sino fortalecer de manera permanente la infraestructura que permite que esas operaciones funcionen. La lección es relevante para todo México. Si queremos aprovechar la reconfiguración de las cadenas productivas, necesitamos pasar de la lógica de “atraer inversiones” a una estrategia de “hacer viables las inversiones”. Eso implica desarrollar infraestructura antes de que la demanda se convierta en una restricción y generar condiciones para que las empresas encuentren en México no solamente una ubicación estratégica, sino un entorno capaz de acompañar sus operaciones.
El nearshoring mantiene abiertas las oportunidades de desarrollo económico, pero es importante distinguir que la siguiente etapa será menos discursiva y mucho más exigente: convertir el interés de los inversionistas en proyectos, los proyectos en capacidad productiva y esa capacidad en empleos, proveedores y crecimiento económico.
La discusión sobre nearshoring ya no debe centrarse en cuántas empresas desean llegar a México, sino en cuántas estamos preparados para recibir. La diferencia entre una oportunidad y una realidad productiva se encuentra, en gran medida, en la capacidad del país para desarrollar la infraestructura que haga posible el crecimiento. Y dentro de esa infraestructura, la energía seguirá siendo uno de los habilitadores más importantes del desarrollo económico.
En un entorno donde las empresas buscan confiabilidad operativa, costos competitivos y capacidad de crecimiento, el gas natural continúa siendo un aliado estratégico para la industria mexicana. Su disponibilidad permite respaldar la generación eléctrica, impulsar procesos industriales y fortalecer las condiciones que demandan los nuevos proyectos de inversión.
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1 Prospectiva de Gas Natural 2023 - 2037, pág. 42
2 Índice de Competitividad Estatal 2025