El acceso laboral de las mujeres a roles masculinizados es un desafío que puede ser superado mediante la adopción de prácticas que ayuden a superar los sesgos inconscientes, ofrezcan formación e incluyan como parte de las metas y objetivos de las empresas el compromiso para que las mujeres puedan desempeñarse en nuevos campos.
Es el caso del programa Mujeres en Red, que se desarrolló en Perú, Venezuela, Argentina y Colombia, por parte de Telefónica Movistar. Gracias a este programa, más de 1,000 mujeres lograron vincularse a las cuadrillas de despliegue de fibra al hogar, así como en el mantenimiento de redes.
Este programa demostró la necesidad de fortalecer las estrategias de equidad para impulsar el desarrollo del talento femenino. Su incorporación implicó el compromiso de empresas aliadas que establecieron metas de vinculación y un proceso de formación para asegurar que las actividades en campo y trato con el cliente para establecer el servicio se ejecutaran de manera precisa. Esto generó no únicamente un cambio cultural en los equipos antes conformados por sólo hombres, sino también frente a los clientes dando la oportunidad de incorporar a las mujeres, desde su perspectiva y habilidades.
Una organización equitativa no puede medirse únicamente por la representatividad en puestos de liderazgo. La equidad se manifiesta en quiénes desempeñan los roles técnicos, quienes participan en los procesos productivos, quienes operan la maquinaria, despliegan redes, gestionan los servicios esenciales o sostienen el funcionamiento diario de las organizaciones.
La participación femenina en actividades predominantemente industriales y de infraestructura sigue siendo baja en México. De acuerdo con el INEGI, las mujeres representan el 16% del personal operativo en áreas vinculadas con mantenimiento técnico e instalación industrial. Reconocer la relevancia de la equidad de género es una ventaja competitiva para las compañías: fomenta la innovación, resultados del negocio y fomenta el trabajo colaborativo.
En México, el problema no es que las mujeres estén poco representadas en el mercado laboral, es que están particularmente excluidas de los sectores que construyen, operan y transforman la infraestructura del país. Por ejemplo, de acuerdo con el IMCO, aumentar la participación de las mujeres en las TIC podría generar un impacto económico de 53 mil millones de pesos.
Telefónica México, a partir de esta experiencia, decidió crear una guía para orientar el desarrollo de un proceso de incorporación de talento femenino en roles masculinizados, con una revisión académica por la Universidad Iberoamericana, como un aporte e invitación a la acción.
Un primer paso para las organizaciones es identificar dónde se encuentran las brechas de género, con foco primordial en aquellos puestos de trabajo técnicos, de trabajo de campo o servicio que históricamente son predominados por hombres.
Este diagnóstico proveerá información sobre donde focalizar los esfuerzos de selección y reclutamiento a través de la flexibilización de perfiles y garantizando la presencia de mujeres en las ternas de selección.
Una vez dentro de las organizaciones, las mujeres deberán ser parte de programas de capacitación técnica y práctica para su puesto de trabajo, así como socioemocional y power skills enfocadas en sensibilización de equidad de género, así como también para quienes serán sus compañeros de trabajo y lideres de manera que se corrijan los sesgos inconscientes y se construyan nuevas masculinidades.
Durante todo el proceso, se debe garantizar la seguridad de las colaboradoras y dar seguimiento a los resultados de sus iniciativas, a fin de poder realizar evaluaciones continuas, detectar áreas de oportunidad y mejorar la experiencia y resultados.
Este documento recoge los aprendizajes, metodología y resultados basados en la experiencia, ofreciendo como resultado una guía práctica, adaptable y transformadora que puede inspirar y orientar a otras organizaciones a seguir el mismo camino.
