Colaborador Invitado

Urge negociar con el presidente Trump un programa integral de desarrollo de la frontera sur

México debe negociar con Trump un programa integral para impulsar el desarrollo industrial, comercial y turístico de la frontera sur.

El mundo está convulsionado. Trump ha puesto de cabeza la convivencia internacional. Busca el establecimiento de un nuevo orden económico mundial. La guerra de los aranceles se abre paso. Ya nada es igual. Maduro en la cárcel y varios más esperando turno. Guerra abierta en contra del narcotráfico y la migración de bruces. Y para redondear el esquema, la guerra de Irán poniendo en riesgo la paz de nuestro planeta. Un nuevo tablero geopolítico.

Dentro de este tráfago precipitado, México ha sabido capotear el temporal. El T-MEC ya no existe a la vieja usanza y concepción comercial. De hecho, ya estamos en negociaciones bilaterales con Estados Unidos. Canadá, en guerra comercial, hace frente al desafío de su vecino del sur.

A nuestro país le ha ido bien: las exportaciones han tenido un incremento importante. Trump debe estar muy mortificado porque creció su déficit comercial con México. Ebrard ha hecho un buen papel en el desempeño de sus funciones políticas y comerciales y, además, es muy rescatable su propuesta de desarrollar la industria nacional para no depender del todo del vecino y generar nuevos polos de desarrollo.

Ebrard tiene suficiente capacidad técnica y experiencia política para convencer a Trump y a sus funcionarios cercanos de la conveniencia de hacer suyo un gran programa de desarrollo en la frontera sur de nuestro país. Es el momento y la oportunidad de voltear los ojos a esa zona, que tiene un gran potencial de desarrollo industrial y comercial desaprovechado. Su cercanía con Centroamérica es un desafío.

Es la coyuntura de llevar a la mesa con Trump, además de los forcejeos por los aranceles y el combate al narcotráfico y la inseguridad, la creación de un nuevo polo de desarrollo del sur, liderado por el presidente. Al vecino le daría medallas y prestigio porque encabezaría una cruzada novedosa de reivindicación social.

Chiapas debe ser el epicentro de este nuevo proyecto. Una región de facilitación para las inversiones internacionales. Tiene la ubicación geográfica y los suficientes recursos naturales y humanos para su realización con el apoyo de los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá, quienes financiarían la infraestructura básica: gasoductos, proyectos de energías limpias, red ferroviaria, modernas carreteras, parques industriales y sistemas de riego en el Soconusco, ligados a la exportación y desarrollo turístico cultural del norte.

En fin, un nuevo esquema de relación bilateral, de conveniencia y rentabilidad política para el presidente Trump. Pensar en grande, trascender y hacer historia. Los políticos actuales tienen la palabra. No dejen escapar esta coyuntura.

Roberto  Albores Guillén

Roberto Albores Guillén

Exgobernador de Chiapas

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