Colaborador Invitado

La carrera por la IA en México no se ganará con chips, sino con megawatts

El reto principal ya no es atraer capital, sino garantizar el suministro energético para soportarlo. Mientras un centro de datos puede construirse en alrededor de dos años, la infraestructura de transmisión y subestaciones requiere plazos mucho más largos.

La discusión sobre inteligencia artificial suele centrarse en chips, software y talento. Sin embargo, la verdadera competencia por atraer la próxima generación de centros de datos podría definirse por un factor mucho más básico: la disponibilidad de energía. México tiene una oportunidad única para consolidarse como uno de los principales hubs digitales de América Latina, siempre que logre cerrar la brecha entre el crecimiento de la infraestructura digital y la expansión de su sistema eléctrico.

Impulsado por la adopción acelerada de la IA, la nube y los servicios digitales, el mercado de centros de datos atraviesa una expansión sin precedentes. Gracias a su cercanía con Estados Unidos, una creciente red de fibra óptica y su integración con las cadenas tecnológicas de Norteamérica, México se ha convertido en un destino atractivo para nuevas inversiones digitales.

Sin embargo, el reto principal ya no es atraer capital, sino garantizar el suministro energético para soportarlo. Mientras un centro de datos puede construirse en alrededor de dos años, la infraestructura de transmisión y subestaciones requiere plazos mucho más largos. Esta diferencia amenaza con convertirse en uno de los principales cuellos de botella para el crecimiento del sector.

Querétaro ejemplifica esta realidad. El estado se ha consolidado como el principal clúster de centros de datos del país, concentrando buena parte de los proyectos anunciados en los últimos años. Pero la creciente demanda de electricidad está obligando a desarrolladores y operadores a replantear cómo asegurar energía confiable para sus instalaciones.

La nueva Ley del Sector Eléctrico mantiene mecanismos de autoconsumo que pueden acelerar proyectos al complementar el suministro de la red con generación dedicada. A esto se suma una ventaja competitiva relevante: el acceso a gas natural a través de la infraestructura que conecta a México con Estados Unidos, particularmente en la región del Bajío.

En este contexto, la generación flexible adquiere un papel estratégico. Los centros de datos requieren suministro continuo las 24 horas del día y no pueden depender exclusivamente del ritmo de expansión de la red. Por ello, la generación local se perfila como un elemento clave para garantizar disponibilidad energética y certidumbre operativa.

Particularmente, las soluciones basadas en motores de combustión interna destacan por su escalabilidad y modularidad, permitiendo incorporar capacidad de manera gradual conforme crece la demanda. Pero existe otro factor igual de importante: la redundancia. En la industria de centros de datos, donde la confiabilidad es crítica, los motores ofrecen una ventaja frente a otras tecnologías al permitir configurar sistemas con altos niveles de respaldo utilizando unidades modulares. Esto reduce la capacidad adicional necesaria para alcanzar niveles de disponibilidad cercanos al 99.9%, optimizando la inversión y fortaleciendo la resiliencia operativa de las instalaciones.

La oportunidad para México es considerable. Las regiones que logren garantizar energía confiable y disponible en los tiempos que exigen los inversionistas atraerán la próxima ola de infraestructura digital. Al final, el liderazgo en la economía digital dependerá menos de quién tenga la mejor tecnología y más de quién tenga la energía para ponerla en marcha.

Óscar Jiménez

Óscar Jiménez

Energy Business Director de Wärtsilä  AMER Central Region

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