Colaborador Invitado

Desmitificar la “sobrecapacidad”, co-crear la “Oportunidad 2.0” China-México

La complementariedad bilateral es clara: los insumos chinos de alta calidad y buen precio fortalecen la competitividad exportadora de la manufactura mexicana.

En el mundo actual, la globalización económica es una tendencia imparable y la cooperación industrial es el motor de la recuperación global. Sin embargo, por razones geopolíticas, algunos países politizan el comercio normal, manipulan el tema de la “sobrecapacidad” de China y aplican más medidas proteccionistas. Esto altera la estabilidad de las cadenas de suministro e impone riesgos externos a las naciones en desarrollo, incluido México.

Para aclarar los hechos y rectificar las percepciones desde su origen, el Ministerio de Comercio de China publicó el 28 de julio el documento Posición de China sobre el supuesto problema de la “sobrecapacidad”. Deseo presentar una lectura detallada de este documento a los amigos de todos los sectores de México:

Primero, mantener una actitud integral, objetiva y justa. La estructura industrial global es un resultado natural de la división internacional del trabajo. Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo vivió varias olas de transferencia industrial hasta formar tres grandes centros: Norteamérica, Europa y Asia Oriental. Que China sea la “fábrica del mundo” es fruto objetivo de su integración en la globalización. En el mercado, la capacidad evoluciona en un ciclo dinámico de “equilibrio, desequilibrio y reequilibrio”, sin un equilibrio estático permanente. La OMC y el FMI nunca han definido la “sobrecapacidad”, y la utilización de capacidad en sectores tradicionales de EU y Europa se mantiene baja desde hace tiempo. Inventar un doble rasero por fines geopolíticos carece de todo sustento.

Segundo, entender la lógica real del tema. En primer lugar, los subsidios no implican necesariamente sobrecapacidad; los subsidios razonables son una práctica habitual reconocida por la OMC, donde la clave radica en la transparencia y la no discriminación. En segundo lugar, el superávit comercial no equivale a sobrecapacidad, pues refleja las estructuras de ahorro e inversión; el superávit en cuenta corriente de China representa el 3.7% del PIB, dentro del rango razonable reconocido internacionalmente. Y China no es solo la “fábrica del mundo”, sino un “mercado mundial” con importaciones de más de 90 billones de yuanes (casi 13 billones de dólares) durante el período 2021-2025. En tercer lugar, la demanda interna se mantiene fuerte: en 2025, las ventas minoristas alcanzaron 50.1 billones de yuanes, 1.7 veces las de EU según la Paridad de Poder Adquisitivo (PPA) del Banco Mundial, siendo de facto el mayor mercado de consumo de bienes; la idea de una “demanda insuficiente en China” distorsiona la realidad. Por último, el mercado es el mecanismo más eficaz para la selección natural; la fuerte competitividad de las empresas chinas se ha forjado en el “gimnasio de alto rendimiento” de la competencia entre 200 millones de actores, no con subsidios.

Tercero, la industria modernizada trae la “Oportunidad China 2.0”. El desarrollo de China no reduce el espacio de otros países; al contrario, comparte dividendos de innovación con modelos de IA de código abierto; dividendos verdes al reducir los costos solares y eólicos; dividendos para el bienestar al frenar la inflación mundial con productos de alta calidad-precio; y dividendos de desarrollo para la industrialización del Sur Global con más de 3 billones de dólares en inversión exterior.

Cuarto, profundizar la cooperación industrial China-México. México es un gran país de América Latina y un nodo clave en la reestructuración industrial global. La complementariedad bilateral es clara: los insumos chinos de alta calidad y buen precio fortalecen la competitividad exportadora de la manufactura mexicana. Mientras China impulsa las «nuevas fuerzas productivas de calidad», el gobierno mexicano construye una «potencia científica y tecnológica soberana», coincidiendo en sectores estratégicos como semiconductores, IA y energías limpias. Caer en el proteccionismo elevaría los costos y frenaría la actualización industrial de México.

En 2026, China preside APEC, y México tomará el relevo en 2028. Este “relevo estratégico” es un momento clave para defender el comercio multilateral. Como afirmó el héroe nacional Benito Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”. China desea trabajar con México para respetar las leyes del mercado, eliminar barreras y mantener un entorno de negocios estable, transparente y predecible, beneficiando a ambos pueblos.

Chen Daojiang

Chen Daojiang

Embajador de China en México

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