Colaborador Invitado

¿Alguien está pensando en las green skills?

La digitalización y la IA nos darán la velocidad para competir, pero solo las green skills nos darán la viabilidad para existir y perdurar.

En los últimos años, la conversación sobre el futuro del trabajo se ha reducido a hablar de la inteligencia artificial.

No me malentiendas: sé que las habilidades en inteligencia artificial y big data serán (si no es que ya lo son) las más valoradas para los puestos laborales en 2030.

No lo digo yo, lo dice el Informe sobre el Futuro del Empleo 2025, elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés).

El mismo Informe del WEF refiere que la mitigación del cambio climático también transformará (y ya lo está haciendo) los negocios y el futuro del empleo, pero no veo que estemos hablando de la capacitación en habilidades verdes, o green skills, tanto como lo hacemos con la inteligencia artificial.

Y una cosa es cierta: aunque intangible, la IA depende directamente de la preservación de un medio ambiente sano y próspero en recursos.

El Informe de Riesgos Globales 2026 del propio WEF indica que en diez años los eventos climáticos extremos se consolidarán como el principal riesgo para la estabilidad del planeta.

Es más, de la lista de las diez mayores amenazas que enfrentaremos en la próxima década, la mitad pertenece estrictamente a la materia ambiental: crisis de recursos naturales, pérdida de biodiversidad, colapso de ecosistemas… y no le estamos dando los reflectores suficientes a las green skills.

El Pacto Mundial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) explica que las habilidades ambientales o green skills son conocimientos que permiten a las personas en general y a los colaboradores de las compañías en particular implementar prácticas sostenibles y fomentar la conciencia del cuidado del medio ambiente en todas sus formas.

Tan importante es ser hábil en el uso de inteligencia artificial como saber cómo cuidar el planeta.

Y, sin embargo, no estamos hablando lo suficiente de las habilidades verdes. Ni siquiera en el turismo, el sector donde he colaborado desde los inicios de mi carrera.

Sabemos que la actividad turística es el motor que mueve la economía mexicana, pero, como cualquier motor, consume recursos y es necesario que aprenda a gestionarlos mejor y, en el mejor de los casos, reponerlos íntegramente. Es ahí donde radica la importancia de las green skills.

Seguir midiendo el éxito hotelero solamente por la tasa de ocupación es quedarnos cortos de miras.

La verdadera resiliencia de un hotel hoy no radica solo en si tiene un check-in automatizado con IA, o si usa el último chatbot, sino en si los colaboradores poseen las green skills necesarias para operar bajo modelos de regeneración ambiental, desde la alta dirección hasta los puestos operativos.

Fomentar las habilidades verdes no requiere siempre de grandes iniciativas.

A veces basta con empezar por lo básico: subir a las y los colaboradores al barco de la sostenibilidad, hacerlos sentir que son parte de algo más grande que cualquiera de nosotros, porque de hecho así es (se trata de cuidar el planeta que compartimos).

¿Y cómo se hace? Pues despertando su curiosidad, haciendo que los proyectos salgan de sus propias mentes para que así lo adopten con más ímpetu.

Por ejemplo, en Grupo Solmar recientemente hicimos un concurso de reciclaje para invitar a nuestros colaboradores a proponer iniciativas que implementaremos como parte de nuestra política de sostenibilidad.

De ahí salieron propuestas tan diversas como creativas: reutilizar bidones de plástico como cajones para muebles; maquetas educativas o crear pintura con tapitas plásticas de colores. Puede parecer muy sencillo, pero así se siembra la semilla de las green skills.

Y, por supuesto, no nos quedamos ahí. Otro ejemplo es el Comité Energético, que coordina todos los proyectos en la materia.

Uno de los más destacados, en línea con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 7, Energía asequible y no contaminante, es la instalación de equipos de eficiencia energética utilizados para calentar el agua de las habitaciones sin la necesidad de usar gas, lo que ayuda a mitigar la huella de carbono de la organización. Así también se ven las habilidades verdes.

La digitalización y la IA nos darán la velocidad para competir, pero solo las green skills nos darán la viabilidad para existir y perdurar.

Es momento de que las universidades, las organizaciones, los gobiernos y la sociedad en general dejemos de ver a las habilidades ambientales como un taller opcional y empecemos a darles el lugar que se merecen.

Los eventos climáticos cada año son más extremos y no nos van a esperar; es momento de actuar ya.

COLUMNAS ANTERIORES

PIB de escaparate, mercado de sombra
Hacia una seguridad hídrica integral: la captación pluvial como pilar de infraestructura

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.