Colaborador Invitado

¿Quién lidera a la inteligencia artificial? El desafío que ningún CEO puede delegar

McKinsey estima que el 92% de las organizaciones incrementará su inversión en inteligencia artificial durante los próximos tres años. Sin embargo, apenas el 1% considera haber alcanzado la madurez suficiente para generar valor de forma consistente. La brecha ya no es tecnológica; es directiva.

La sala del Consejo guarda silencio. Después de revisar durante semanas proyecciones financieras, riesgos regulatorios, escenarios macroeconómicos y movimientos de la competencia, el director de Estrategia rompe el empate: La inteligencia artificial recomienda adquirir la empresa.

Entonces alguien hace la única pregunta que realmente importa: ¿Quién responderá si la decisión resulta equivocada? La inteligencia artificial nunca levantará la mano.

Ese momento marca el inicio de una nueva realidad empresarial. La ventaja competitiva ya no dependerá únicamente de contar con mejores algoritmos, sino de la calidad del liderazgo que los supervise.

McKinsey estima que el 92% de las organizaciones incrementará su inversión en inteligencia artificial durante los próximos tres años. Sin embargo, apenas el 1% considera haber alcanzado la madurez suficiente para generar valor de forma consistente. La brecha ya no es tecnológica; es directiva.

Durante décadas los altos ejecutivos aprendieron a decidir con información limitada. Hoy enfrentan el desafío contrario: una abundancia de datos y recomendaciones automatizadas que superan la velocidad del análisis humano.

Paradójicamente, mientras más inteligente se vuelve la tecnología, más importante resulta el juicio de las personas.

La inteligencia artificial identifica patrones, proyecta escenarios y optimiza procesos. Pero no comprende la cultura de una organización, no administra la confianza de los inversionistas ni asume las consecuencias reputacionales, sociales o éticas de una decisión.

Por ello, la gobernanza corporativa entra en una nueva etapa. Los Consejos de Administración ya no sólo deberán supervisar riesgos financieros, operativos o regulatorios; también deberán garantizar que exista criterio humano suficiente para cuestionar, validar o incluso rechazar las recomendaciones de sistemas inteligentes cuando la realidad del negocio así lo exija.

Ese liderazgo no se desarrolla aprendiendo nuevas herramientas tecnológicas. Se fortalece cultivando pensamiento crítico, capacidad de escucha, inteligencia emocional, conciencia de los propios sesgos y la habilidad de formular preguntas que ningún algoritmo puede hacer.

En este contexto, el coaching ejecutivo adquiere un papel estratégico. Más que proporcionar respuestas, ayuda a quienes toman las decisiones de mayor impacto a ampliar su capacidad de reflexión, desafiar sus propias certezas y elevar la calidad de su juicio.

La inteligencia artificial terminará por democratizarse. Todos tendrán acceso a tecnologías similares.

Lo que seguirá siendo una ventaja competitiva será el liderazgo capaz de decidir cuándo seguir al algoritmo… y cuándo tener el criterio para contradecirlo. Porque los algoritmos podrán recomendar una decisión, sin embargo la responsabilidad de firmarla seguirá teniendo nombre, apellido y reputación.

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Francisco José Nasta

Francisco José Nasta

Presidente del Capítulo de México de la ICF, Master Certified Coach y autor de Coaching 4.0 y Líder 4.0. Con más de 10,000 horas acompañando a CEOs y altos directivos en Latinoamérica, es fundador de Ontology Training y creador del modelo de Coaching Híbrido 4.0.

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