Colaborador Invitado

Lecciones del estudio de capacidades financieras de FINRA

Una de muchas lecciones aprendidas tiene que ver con lo efímero que puede ser solamente el entusiasmo inicial de “invertir desde el celular”, pues éste no viene acompañado de un hábito estructural.

El ecosistema financiero global ha experimentado una metamorfosis acelerada. La digitalización, el auge de las aplicaciones financieras para invertir y comprar acciones desde el celular —como las plataformas de fondeo colectivo o crowdfunding, por ejemplo— y la explosión de los llamados finfluencers (influencers financieros), democratizaron el acceso a los mercados.

Sin embargo, la democratización sin educación suele cobrar facturas altas. Este fenómeno queda retratado con nitidez en la cuarta edición del informe Investors in the United States: A Report of the National Financial Capability Study (NFCS), publicado recientemente por la Fundación FINRA. Aunque el estudio disecciona minuciosamente el comportamiento, los sesgos y los conocimientos del inversionista estadounidense, su lectura para México no sólo es pertinente, sino urgente.

La primera gran lección del informe FINRA se refiere a la resaca de la euforia pandémica. De acuerdo con el estudio, el gran crecimiento en el número de inversionistas participando en los mercados en 2021 ha comenzado a menguar sustancialmente. ¿Qué nos dice esto a los mexicanos? En nuestro país, el confinamiento también detonó la apertura masiva de cuentas de inversión digitales (en plataformas de fondeo colectivo, CETES Directo y casas de bolsa digitales, crecieron 60% de 2021 a 2022 llegando a 4.9 millones¹). Una de muchas lecciones aprendidas tiene que ver con lo efímero que puede ser solamente el entusiasmo inicial de “invertir desde el celular”, pues éste no viene acompañado de un hábito estructural. El inversionista mexicano promedio, especialmente el joven, debe entender que los mercados no son un juego de apuestas ni una tendencia de moda para el confinamiento.

El segundo eje del informe aborda una paradoja alarmante sobre el riesgo y las expectativas, un terreno donde la psicología del mexicano encuentra un paralelismo peligroso². FINRA revela que, si bien la comodidad con altos niveles de riesgo disminuyó en general (del 12% al 8%), un asombroso 62% de los inversionistas menores de 35 años siente que necesita tomar riesgos desmedidos para alcanzar sus metas financieras. En el contexto mexicano, la urgencia por “salir adelante rápido” puede nublar el juicio. La población mexicana es históricamente conservadora (guardando el dinero “bajo el colchón” o en tandas informales), pero cuando decide dar el salto al ecosistema digital, suele ser víctima de la polarización: o se paraliza por el miedo o cae en el extremo de los esquemas piramidales que falsamente prometen rendimientos extraordinarios o en la especulación agresiva en criptoactivos no regulados³. La enseñanza de FINRA es que la percepción de la necesidad de riesgo debe mitigarse mediante la diversificación y la planificación temporal. No se requiere apostar el patrimonio familiar de una vez en la opción del momento; se requiere entender el poder del interés compuesto en instrumentos regulados y accesibles en el mercado local, pero sobre todo resulta crucial mantener la disciplina de ahorrar de manera constante4.

Un tercer elemento que destaca la Fundación FINRA es la alarmante brecha entre la confianza percibida y el conocimiento real, agudizada por el consumo masivo de contenidos de redes sociales. El estudio enciende las alarmas sobre los inversionistas que operan guiados exclusivamente por videos cortos o publicaciones de finfluencers, demostrando que este grupo posee severas lagunas de conocimiento y es altamente vulnerable al fraude. Traslademos esto a México: según la ENIF (Encuesta Nacional de Inclusión Financiera), el analfabetismo financiero es uno de nuestros mayores lastres. Con una población hiperconectada a redes como TikTok o Instagram, miles de mexicanos toman decisiones patrimoniales basadas en creadores de contenido que carecen de certificación o ética regulatoria5. La lección para el ciudadano mexicano es la urgencia de desarrollar un escepticismo saludable.

Finalmente, el reporte subraya la importancia capital de la resiliencia financiera y los fondos de emergencia. En las entrevistas y podcasts derivados del estudio se recalca que un inversionista no puede asumir volatilidad en los mercados si primero no ha blindado su vida cotidiana con una reserva equivalente a entre tres y seis meses de sus gastos operativos corrientes. En México, donde la informalidad laboral ronda el 55% y el acceso a redes de seguridad social es muy limitado, esta lección no es opcional, es de supervivencia.

Para el panorama mexicano, las lecciones son contundentes: debemos desmitificar el mercado financiero, abandonar la búsqueda del rendimiento mágico e inmediato, mitigar la influencia de la desinformación digital y sustituir el ahorro informal por una estrategia de inversión regulada, diversificada y constante. Solo así lograremos que el dinero de los mexicanos trabaje verdaderamente para su futuro y no para el beneficio del momento.

¹ Fuente: https://mx.investing.com/news/stock-market-news/cuentas-de-inversioncrecen-60

² La ENIF (INEGI/CNBV) muestra que más del 54% de la población adulta en México recurre al ahorro informal (tandas, guardar dinero en el colchón, cajas de ahorro) por desconfianza en las instituciones.

³ La CONDUSEF publica denuncias de fraudes y alertas que muestran cómo el mexicano promedio suele oscilar entre el miedo total de guardar el dinero en casa y el riesgo absoluto de usar plataformas fraudulentas en internet.

4 La riqueza real se construye permitiendo que pequeñas cantidades crezcan durante décadas, superando incluso a los rendimientos astronómicos obtenidos durante periodos cortos. Housel, Morgan. La Psicología del Dinero (The Psychology of Money). Ed. Planeta. Sept. 2020.

5 Los finfluencers de TikTok y otras redes. Revista Proteja su dinero. CONDUSEF 1 mayo 2022.

Juan Manuel Valle

Juan Manuel Valle

Director General de Afore Coppel

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