Hubo un momento en que el país de origen de una marca decía casi todo lo que un consumidor necesitaba saber. Los productos japoneses se asociaban con innovación, los alemanes con calidad y los estadounidenses con liderazgo tecnológico. Las marcas chinas, en cambio, solían competir desde otro lugar: el precio. Esa realidad está cambiando más rápido de lo que muchos esperaban.
Hoy, en categorías como tecnología y electrodomésticos, las marcas chinas han dejado de competir únicamente por ofrecer precios bajos para consolidarse como jugadores cada vez más relevantes. La combinación de innovación, portafolios más amplios y un consumidor mucho mejor informado está modificando la forma en que se toman las decisiones de compra.
Los datos que tenemos en Circana reflejan con claridad esta transformación. En México, las marcas chinas ya representan el 19.4% del valor del mercado de tecnología, frente al 16.6% que registraban en 2023. En televisores, su participación pasó de 22% a 29% en el mismo periodo, mientras que en tabletas prácticamente se duplicó. Sin embargo, el dato más relevante no es únicamente cuánto han crecido, sino por qué lo han hecho.
Durante años se asumió que el éxito de estas marcas dependía exclusivamente de ofrecer precios más bajos. Hoy esa explicación resulta insuficiente. Entre 2023 y junio de 2026, el precio promedio de los celulares de marcas chinas aumentó casi 30%, mientras que en televisores el incremento fue de 10%. En algunas categorías, incluso, ya comercializan productos por encima del precio promedio del mercado.
Ese comportamiento difícilmente corresponde a marcas cuya única ventaja competitiva sea el costo. Lo que observamos es una evolución en la percepción del consumidor. Conforme estas compañías han fortalecido su inversión en innovación, diseño y tecnología, atributos como el desempeño, la funcionalidad y la relación calidad-precio pesan cada vez más que el país donde fue creada una marca.
El comercio electrónico ha sido un catalizador importante de este proceso. Hoy, 63% de las ventas de tecnología de marcas chinas proviene del canal digital. Los marketplaces han ampliado la oferta disponible, reducido las barreras de entrada para nuevos competidores y democratizado la visibilidad de las marcas. Comparar especificaciones, consultar miles de reseñas o descubrir un fabricante nuevo toma apenas unos minutos. En el anaquel digital, una marca consolidada y una emergente aparecen una junto a la otra, obligando a competir con base en la propuesta de valor y no únicamente en el reconocimiento de marca.
Sin embargo, el canal digital por sí solo no explica este fenómeno. La confianza también cambió de origen. Antes se construía principalmente a partir de la trayectoria de una empresa; hoy también se fortalece mediante experiencias compartidas, evaluaciones de otros consumidores y un acceso casi inmediato a información especializada. La reputación sigue siendo importante, pero ya no basta por sí sola.
Este escenario también redefine la estrategia del retail. El e-commerce se ha convertido en el principal espacio para descubrir nuevas marcas, mientras que la tienda física continúa siendo decisiva en aquellas categorías donde la experiencia de compra influye en la decisión final. Más que competir entre sí, ambos canales se complementan y exigen a fabricantes y distribuidores desarrollar estrategias verdaderamente omnicanal.
Naturalmente, el entorno regulatorio seguirá influyendo en la velocidad de esta transformación. La revisión del T-MEC, las nuevas reglas para plataformas internacionales y un mayor escrutinio sobre las importaciones podrían modificar parte del panorama competitivo. Sin embargo, el cambio más profundo ya ocurrió: el consumidor mexicano dejó de evaluar una marca únicamente por su país de origen.
La cuestión para fabricantes y retailers ya no es si las marcas chinas seguirán creciendo en México, es cómo competir en un mercado donde la innovación, la disponibilidad y la propuesta de valor pesan más que la nacionalidad de una marca. En un entorno cada vez más digital y con consumidores mejor informados, la ventaja competitiva dependerá cada vez menos del lugar donde nació una marca y cada vez más de lo que realmente es capaz de entregar.
