Colaborador Invitado

El guardaespaldas digital invisible para el sector económico

Al implementar una estrategia de acceso seguro se garantiza que la conexión sea blindada por defecto, verificando quién es la persona y qué dispositivo usa.

Al recorrer este año 2026 el panorama empresarial de México está teniendo una transformación importante al posicionarse como un centro de innovación digital. Hoy, las empresas mexicanas operan en un mundo donde las fronteras físicas han dejado de ser el límite, permitiendo que un negocio nacido en Querétaro compita con empresas en Japón, Australia o cualquier otro rincón del planeta. Sin embargo, este crecimiento acelerado nos plantea una pregunta incómoda, pero necesaria sobre si nuestra seguridad digital está realmente a la altura de nuestras ambiciones económicas y de nuestra proyección internacional.

Aunque el nombre pueda sonar un tanto técnico, el SASE en realidad es la respuesta más sencilla y poderosa al reto más grande que enfrentamos hoy para permitir que una empresa sea ágil y crezca sin miedo a ser frenada por un incidente cibernético.

Hace unos años la oficina y su centro de datos eran el centro del universo empresarial y poníamos una muralla digital en la entrada para proteger lo que estaba dentro. Pero esas líneas se han borrado y el trabajo ya no es un lugar al que vas, sino una actividad que realizas desde cualquier punto con conexión a Internet. Los datos ya no están guardados en una bodega en la oficina, sino que fluyen por nubes digitales que no tienen fronteras físicas.

Cuando los empleados están en todas partes, la seguridad “antigua” no es capaz de protegerlos de los nuevos peligros a los que estos están expuestos. El “perímetro” deja de ser evidente y es necesario conocer el contexto de cada una de sus conexiones para ver cuáles de estas están o no permitidas, son peligrosas, o es parte de su operación normal. La arquitectura de SASE rompe con este esquema, llevando la protección directamente a donde está el usuario y convirtiendo la ciberseguridad en un servicio que acompaña a cada persona como un guardaespaldas invisible.

Esta transformación es clave para los motores de la economía mexicana como el sector de la manufactura. Muchas fábricas dependen de ingenieros y proveedores que muchas veces necesitan conectarse de forma remota para ajustar maquinaria crítica o revisar inventarios en tiempo real. Si un ciberatacante lograra entrar a la red de una fábrica porque un empleado se conectó desde una red insegura, las consecuencias tanto operativas como económicas, podrían ser realmente graves. Al implementar una estrategia de acceso seguro se garantiza que la conexión sea blindada por defecto, verificando quién es la persona y qué dispositivo usa antes de permitirle tocar cualquier sistema esencial permitiendo que una fábrica siga produciendo sin interrupciones y con protección.

En otro sector clave como lo es el bancario y de servicios financieros, la utilidad de esta tecnología se traduce directamente en confianza. Millones de mexicanos usamos aplicaciones bancarias todos los días y esperamos que sean rápidas, pero, sobre todo, que nuestro patrimonio esté a salvo. Para los bancos, permitir que sus empleados trabajen de forma segura desde cualquier sucursal o desde casa es un reto logístico inmenso que las herramientas tradicionales ya no pueden cubrir con eficiencia. Al adoptar una visión de ciberseguridad integrada con SASE, las instituciones financieras garantizan la validez y seguridad de cada una de las conexiones y protegen la información de las instituciones y sus clientes en cada paso del proceso. Esto no solo se ve reflejado en la seguridad interna, sino que mejora la experiencia de los usuarios de la organización, al recibir un servicio ágil y moderno que se adapta a la forma de operar de las organizaciones actuales.

A menudo se piensa que la ciberseguridad es un gasto que preferiríamos evitar o un mal necesario que complica los procesos internos. Sin embargo, en el panorama actual de México, la ciberseguridad integrada es una ventaja competitiva ya que las empresas mexicanas que adoptan este modelo son mucho más atractivas para los inversionistas internacionales porque demuestran que su operación es sólida, resistente y capaz de escalar sin tropiezos.

La ciberseguridad debe ser el pilar invisible sobre el cual se construye el desarrollo empresarial de nuestro país al construir la confianza que permita que nuestra economía digital prospere y que México sea visto como un líder en la implementación de soluciones modernas.

Sebastián Russo

Sebastián Russo

Director de Ingeniería para Fortinet México

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