Colaborador Invitado

México, ante la oportunidad de modernizar las reglas del juego

Una regulación moderna debe promover la competencia, incentivar la formalidad y colocar en el centro la protección.

La industria del entretenimiento con juegos y sorteos atraviesa uno de los momentos más relevantes de las últimas décadas. Mientras el mercado evoluciona impulsado por la digitalización, nuevas tecnologías y cambios en los hábitos de consumo, México tiene la oportunidad de actualizar un marco regulatorio que ya no responde a la realidad del sector.

La discusión de una nueva Ley Federal de Juegos y Sorteos representa una coyuntura para dotar de mayor certidumbre a una actividad que genera inversión, empleo y contribuye al desarrollo económico.

Las cifras reflejan la dimensión de esta industria. Actualmente operan 423 casinos en 30 entidades del país, bajo 38 permisionarias, con más de 100 mil máquinas autorizadas y alrededor de 80 plataformas de juego en línea reconocidas. En conjunto, el sector aporta alrededor del 0.5 por ciento del Producto Interno Bruto y genera cerca de 200 mil empleos directos e indirectos a través de una amplia cadena de valor que involucra tecnología, seguridad, turismo, servicios y entretenimiento.

Sin embargo, el crecimiento del mercado también ha evidenciado desafíos que requieren una respuesta institucional. La legislación vigente fue concebida en un contexto muy distinto al actual y no incorpora plenamente fenómenos como el juego digital, la innovación tecnológica o la expansión de las plataformas en línea. Como resultado, se estima que más del 60 por ciento de las apuestas digitales se realizan con operadores que funcionan fuera del marco regulatorio nacional, sin contribuir a la recaudación fiscal ni ofrecer las mismas garantías para los usuarios que las empresas legalmente establecidas.

En este contexto, el diálogo que actualmente mantienen la industria y la Secretaría de Gobernación para construir una nueva legislación abre una oportunidad para fortalecer la supervisión, fomentar la inversión y ofrecer reglas claras para todos los participantes. Una regulación moderna debe promover la competencia, incentivar la formalidad y colocar en el centro la protección de las personas usuarias y el combate a la ilegalidad.

Este proceso coincide, además, con un momento de creciente reconocimiento internacional para México. La elección de la Ciudad de México como sede de SiGMA North America 2026, uno de los encuentros más relevantes de la industria del juego y las apuestas en el continente, confirma el interés que despierta el mercado mexicano entre operadores, desarrolladores tecnológicos, inversionistas y reguladores. La realización de este foro internacional proyecta al país como un punto de referencia para el intercambio de mejores prácticas, innovación y desarrollo del sector en América del Norte y Latinoamérica.

Convertir ese reconocimiento en una ventaja competitiva dependerá, en buena medida, de la capacidad para construir un marco jurídico moderno, transparente y acorde con la evolución de la industria. México cuenta con el tamaño de mercado, el talento y la infraestructura para consolidarse como un referente regional. Hoy, más que nunca, la oportunidad está en establecer reglas que permitan crecer con responsabilidad, fortalecer la legalidad y aprovechar el potencial de una actividad que puede seguir generando empleo, inversión y confianza para el país.

Miguel Ángel Ochoa Sánchez

Miguel Ángel Ochoa Sánchez

Presidente de AIEJA

COLUMNAS ANTERIORES

España como espejo: lo que México debería evitar en materia de turismo
Fin del autoabastecimiento eléctrico: voluntariamente a fuerza

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.