Colaborador Invitado

La sostenibilidad de la medicina privada en México, al punto de quiebre

La evidencia más visible y crítica es la inflación médica, que supera niveles del 10% desde el 2016, y, de acuerdo con datos de la firma WTW, al cierre de 2025 se ubicó en 14.9%, superando casi 4 veces la inflación general.

Director General de Christus Muguerza.

Si definimos la sostenibilidad como la capacidad de proveer atención médica de calidad y segura, con costos estables y sin perder cobertura en las pólizas de gastos médicos mayores ⎼desde mi perspectiva como líder en un sistema de salud privado por poco más de 23 años⎼, la realidad es que la medicina privada en México dejó de ser sostenible hace más de una década.

La evidencia más visible y crítica es la inflación médica, que supera niveles del 10% desde el 2016, y, de acuerdo con datos de la firma WTW, al cierre de 2025 se ubicó en 14.9%, superando casi 4 veces la inflación general.

Esto se refleja en una menor capacidad de las personas para acceder a seguros médicos privados -según información de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros, tan solo el 10% de la población mexicana está asegurada-, en la reducción de las coberturas y de los beneficios contratados, así como en un incremento del gasto de bolsillo que para 2025 representó poco más del 40% del gasto total en salud, según cifras del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, A.C.

Este fenómeno no responde a una sola causa; el entramado es mucho más complejo de lo que aparece a simple vista. Existen factores globales como el encarecimiento de medicamentos, de los servicios logísticos y la escasez de componentes farmacéuticos y biomédicos por tensiones geopolíticas; así como factores locales como son la creciente frecuencia en la demanda de los servicios de salud y en la intensidad del uso de los recursos tecnológicos, por el envejecimiento de la población y el aumento de enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión arterial y diferentes tipos de cáncer, así como por la muy escasa cultura de la educación en salud preventiva; además de las recientes reformas laborales, el aumento del salario mínimo y la adopción de tecnologías médicas avanzadas que impactan los costos operativos de hospitales.

Pero si profundizamos en cómo influyen los modelos de atención actuales en la sostenibilidad o la eficiencia del sistema, encontramos que los incentivos que se han perpetuado en el sector salud privado tienden a promover la utilización hospitalaria, un mayor consumo de servicios y la fragmentación de la atención, además de un exceso de intermediarismo en la cadena de suministros que profundiza la inestabilidad y el encarecimiento de los servicios.

Si bien la medicina privada en México sigue siendo operativamente viable, su accesibilidad económica resulta cada vez más desafiante para pacientes, empleadores y aseguradoras. A diferencia del sector público, que se rige por presupuestos gubernamentales, el sistema de salud privado opera bajo una lógica y una dinámica de mercado, en la que la rentabilidad debe equilibrarse con la accesibilidad y la calidad.

¿Qué se necesita, entonces, para lograr una sostenibilidad real en el sector?

Principalmente, se requiere la voluntad de todos los que participamos en el sistema para migrar a un modelo que privilegie el restablecimiento del paciente de la manera más rápida, eficaz y eficiente posible. Esto se traduce en esquemas de pago basados en el valor y en resultados clínicos, en lugar de incentivos ligados exclusivamente al consumo de servicios.

Los hospitales, médicos, administradores, brókers y aseguradoras debemos avanzar con mayor intensidad hacia modelos de prevención, la detección temprana y el manejo intensivo de las enfermedades crónicas. Esto ayudará a reducir las hospitalizaciones y las complicaciones de alto costo.

Debemos promover el apego a los protocolos y guías clínicas basados en evidencia para reducir la variabilidad en la atención e impulsar los modelos ambulatorios que reduzcan las estancias hospitalarias y, por ende, su costo asociado.

Las autoridades tienen la responsabilidad de impulsar leyes o reformas para regular el intermediarismo en la compraventa de equipos, insumos y medicamentos para la salud. El vacío regulatorio que hoy existe en esta parte de la cadena de atención ha dado pie a conflictos de interés, falta de transparencia y otras dinámicas alejadas de la ética.

Hoy nos encontramos en un momento crítico que nos pone frente a la oportunidad de transformar nuestro sector, de manera que beneficie en primer lugar a nuestros pacientes, y que al mismo tiempo nos permita ser más accesibles y generar márgenes que continúen impulsando la innovación, calidad y seguridad de la atención médica privada.

Si bien no es fácil romper con décadas de inercia —y lo digo consciente de que instituciones como la que lidero somos parte del sistema que debe cambiar—, la verdadera sostenibilidad no se alcanzará solo con contener costos, sino cuando cada actor sea capaz de alinear sus incentivos en torno a lo que realmente importa: la salud de las personas.

Horacio Garza Ghio es médico cirujano y, desde el 2012, se desempeña como Director General del sistema de salud privado CHRISTUS MUGUERZA. Cuenta con más de dos décadas de trayectoria en el sector salud y colabora activamente en consejos de administración y asociaciones civiles enfocadas en el bienestar social y la educación médica.

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