Colaborador Invitado

T-MEC: una negociación más allá de Sheinbaum y Trump

La efectividad de la negociación depende de una coordinación sofisticada entre todos los actores que participan

Las y los profesionales de los Asuntos Públicos de empresas, sindicatos, cámaras empresariales y embajadas serán piezas clave en la mayor negociación comercial de América del Norte.

México, Estados Unidos y Canadá se encuentran en la antesala de la negociación más importante que definirá el rumbo comercial de Norteamérica. Con la expansión económica de China haciendo ruido, el 1 de julio de 2026 los tres países abrirán una conversación decisiva sobre el futuro del T-MEC, en la cual se discutirá si extienden la vigencia del Tratado en sus términos actuales, si incorporan algunas modificaciones o si, por el contrario, abren la puerta a un escenario de reglas comerciales completamente nuevas.

La revisión no será un mero trámite. El regreso de Donald Trump a la presidencia introdujo una postura más proteccionista, con señales que apuntan incluso a privilegiar acuerdos bilaterales sobre los trilaterales, lo que tensionaría la lógica de la integración regional en un contexto de creciente competencia económica con China.

Fuera de reflectores mediáticos, se instalan los war rooms donde se calibran intereses, se definen posiciones y se anticipan escenarios. Para fines del Tratado, se activaron desde el 17 de septiembre pasado, tanto en el sector público como en el privado, cuando la Oficina del Representante Comercial (USTR, por sus siglas en inglés) inició oficialmente el proceso de consultas públicas y recepción de comentarios sobre el T-MEC, lo que ocasionó que México y Canadá comenzaran procesos similares con diferentes sectores productivos.

Toda vez que un acuerdo de esta naturaleza involucra un complejo y diverso panorama comercial, este tipo de negociaciones demandan un diálogo de alto nivel entre los máximos representantes del gobierno de cada país, pero no solo entre ellos; las conversaciones ocurren en distintas capas: entre empresas, cámaras empresariales, sindicatos y otros actores con intereses legítimos en el futuro del tratado.

Sin embargo, hablar de negociaciones pensando solamente en entidades en abstracto no sería correcto, porque detrás de ellas hay personas que hacen posible que dos manos se estrechen para cerrar un acuerdo. Detrás de los titulares de prensa y de sus protagonistas, existe una labor crucial, discreta y altamente técnica: el trabajo especializado de las y los profesionales de Asuntos Públicos (AA. PP).

Esta disciplina —presente en el sector público y privado— construye los puentes que conectan ambas esferas para garantizar que los intereses comerciales y económicos de México se defiendan y, sobre todo, para que el T-MEC se extienda hasta 2042 de manera trilateral, lo que significaría el formato ideal para consolidar la economía norteamericana frente al dragón rojo.

Asuntos Públicos y el T-MEC

Los profesionales de los Asuntos Públicos cumplen una doble función en este tipo de coyunturas: gestionar la percepción pública y ejercer influencia estratégica. Estas capacidades son vitales no solo para el T-MEC, sino para iniciativas de largo aliento como el Plan México. Las personas que se dedican a esta práctica, regulada en México y la mayoría de los países del mundo, están presentes en todas las grandes empresas e incluyen a un número creciente de mujeres líderes en México.

Ellas y ellos son los encargados de comunicar datos duros, demostrar las ventajas de los acuerdos (en este caso del T-MEC), y los riesgos en caso de no continuarlos; asimismo, de crear la narrativa adecuada que sirva a los intereses de México y de las empresas, y de crear un mapeo de precisión de todas las partes interesadas para identificar afinidades y detectar áreas de oportunidad. Todo esto constituye una labor de inteligencia política para construir alianzas estratégicas a largo plazo.

La efectividad de la negociación depende de una coordinación sofisticada entre todos los actores que participan en este tipo de procesos para desarrollar posiciones sólidas y defender intereses nacionales.

En un ámbito donde la competitividad se construye a partir de influencia, anticipación y capacidad de articulación, los Asuntos Públicos han dejado de ser una función complementaria para convertirse en una herramienta estratégica. La revisión del T-MEC será una oportunidad para demostrar por qué esta disciplina es clave para fortalecer la posición de México en América del Norte.

Fernanda Moraflores Magallón

Fernanda Moraflores Magallón

Cofundadora y Vocal del Consejo Directivo de la Asociación de Mujeres en los Asuntos Públicos (AMAAPP) en México.

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