La confianza en la información financiera es esencial para el buen funcionamiento de los mercados. Sin embargo, la normativa contable ocasionalmente abre posibilidades para interpretaciones diferentes entre los preparadores. Tal discrepancia desafía la comparabilidad de los estados financieros y la integridad de la información presentada al público. En el caso de instrumentos financieros esta diversidad es especialmente crítica, por la importancia que suman estos instrumentos para la industria financiera y la economía en general.
Para abordar el asunto, el International Accounting Standards Board (IASB) –emisor responsable de las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF)– puso en marcha con el Proyecto de Medición a Costo Amortizado en 2024 una iniciativa para revisar los respectivos requerimientos normativos, como respuesta a la gran diversidad en las implementaciones contables detectadas entre las empresas.
El costo amortizado, regulado principalmente por la NIIF 9, es el principal método de medición para instrumentos de deuda, especialmente préstamos. Por tanto, se puede esperar un gran impacto para la contabilidad de entidades financieras en general y empresas tradicionales en su gestión financiera. Actualmente, el IASB está revisando las propuestas desarrolladas por los equipos de trabajo, y se prevé la emisión de un borrador normativo para la segunda mitad del año.
Las observaciones recogidas apuntan en una dirección clara: la norma actual deja demasiados espacios abiertos a la interpretación, así como provoca desafíos importantes de implementación en los sistemas de contabilidad de las entidades. Tres temas clave causan interpretaciones controversiales: la determinación inicial de la tasa de interés efectiva, los ajustes derivados de los cambios en los flujos de efectivo del instrumento y los criterios de modificación y baja de balance, especialmente para activos financieros. Estos temas son controversiales entre los profesionales desde hace tiempo, por lo que es bienvenido que el IASB finalmente revise los criterios normativos y las guías de aplicación.
La normativa fue diseñada en un entorno financiero muy distinto al actual. Hoy, la digitalización y el auge de las Fintech han transformado el panorama de los instrumentos financieros. Por ejemplo, antes la reestructuración de pagos de un préstamo era menos frecuente y requería procesos importantes en la sucursal. Hoy en día son habituales y los clientes pueden modificar sus condiciones de pago fácil y rápidamente mediante aplicaciones bancarias. Para activos financieros como préstamos otorgados, la falta de claridad normativa abre espacios para interpretaciones creativas y prácticas de contabilidad no homogéneas. Inconsistencias similares existen para los criterios de sustancialidad de modificaciones y la determinación de la tasa de interés efectiva en caso de cambios del cuadro de flujos de efectivo.
Otro punto de controversia se refiere a la estimación inicial de la tasa de interés efectiva, que se dificulta en las emisiones de préstamos u obligaciones negociables con condiciones contractuales complejas. La norma subraya que deben considerarse todas las variables en la estimación inicial. Sin embargo, la implementación práctica puede dificultarse por limitaciones en los sistemas de información.
La capacidad de los sistemas de información es un asunto importante para entidades financieras que acompañan emisiones y canjes de deuda pública con condiciones no estándar. Las entidades deben estar preparadas para que sus sistemas de información puedan procesar la información necesaria y poder implementar la contabilidad de instrumentos financieros debidamente, considerando especialmente que muchos participantes de las mesas de trabajo admiten contar con políticas contables insuficientes. Es importante aclarar estos aspectos en el nuevo borrador normativo.
En última instancia, lo que está en juego va más allá de un ajuste técnico. La contabilidad de instrumentos financieros es un pilar central para muchas industrias, desde la banca hasta el sector corporativo. Su correcta aplicación influye directamente en la calidad de la información que reciben inversionistas, reguladores y otros actores del mercado. Por tanto, la presente iniciativa del IASB es oportuna y relevante. Los profesionales de contaduría, así como los usuarios y preparadores de información financiera, estamos esperando atentamente la publicación del borrador y los cambios que pueda presentar.
