Cada cierto tiempo surgen acontecimientos capaces de acelerar la actividad económica de un país y generar oportunidades para miles de empresas. El torneo de futbol más esperado del año que actualmente se desarrolla en México, Estados Unidos y Canadá es uno de ellos.
De acuerdo con estimaciones de Banco Multiva, el torneo podría aportar entre 1 y 2 décimas al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) mexicano en 2026. La llegada de visitantes nacionales e internacionales, el incremento en el consumo y la mayor actividad en sectores como comercio, alimentos, entretenimiento, transporte y hospedaje han generado una dinámica económica positiva en distintas regiones del país.
Sin embargo, existe una pregunta que vale la pena plantear: ¿qué sucederá con las pequeñas y medianas empresas cuando termine el último partido?
Con frecuencia, los eventos de alta demanda son vistos únicamente como una oportunidad para vender más. Y si bien el incremento en los ingresos es importante, desde una perspectiva empresarial existe un beneficio potencial mucho más valioso: la posibilidad de fortalecer las capacidades operativas que permiten sostener el crecimiento en el tiempo.
Las Mipymes representan el motor de la economía mexicana, ya que generan el 52% de los ingresos y emplean a 27 millones de personas que representan el 68% del total de personas que trabajan en el sector empresarial¹. Por ello, son responsables de una parte importante del empleo y forman parte de las cadenas de suministro que conectan a productores, distribuidores, comercios y consumidores. Sin embargo, muchas veces enfrentan el reto de crecer sin perder el control de la operación.
Es común que un negocio dedique grandes esfuerzos a atraer clientes, abrir nuevos canales de venta o incrementar su presencia digital. El problema aparece cuando ese crecimiento comienza a poner presión sobre procesos que no evolucionaron al mismo ritmo. Inventarios desactualizados, compras improvisadas, dificultades para coordinar sucursales, errores en pedidos o falta de información para tomar decisiones son situaciones que terminan limitando el potencial de expansión.
Paradójicamente, el crecimiento puede convertirse en una fuente de desorden si la operación no está preparada para acompañarlo.
Por ello, la conversación sobre competitividad empresarial ya no puede centrarse únicamente en las ventas. También debe incorporar la capacidad de gestión. Hoy, las empresas más resilientes son aquellas que cuentan con información confiable para reaccionar rápidamente ante cambios en la demanda y administrar sus recursos de manera eficiente.
En este contexto, la digitalización juega un papel fundamental. No porque la tecnología sea una solución mágica, sino porque permite transformar información dispersa en herramientas concretas para la toma de decisiones. Tener visibilidad en tiempo real sobre inventarios, ventas, productos de mayor rotación o comportamiento de los clientes ayuda a los emprendedores a identificar oportunidades, anticipar riesgos y planificar mejor su crecimiento.
Además, el aprendizaje que dejan estos periodos de alta actividad comercial suele ser tan valioso como las ventas obtenidas. Cada transacción genera datos; cada comportamiento de compra ofrece información sobre preferencias de consumo; cada ajuste operativo permite identificar áreas de mejora. Las empresas que logran capturar y analizar ese conocimiento son las que están mejor preparadas para el siguiente ciclo de crecimiento.
El encuentro global de futbol representa una oportunidad extraordinaria para la economía mexicana. Pero su verdadero legado para muchas Pymes podría encontrarse más allá de la derrama económica inmediata. Puede convertirse en un punto de inflexión para profesionalizar operaciones, fortalecer procesos internos y adoptar herramientas que permitan crecer de manera más ordenada y sostenible.
Porque los grandes eventos terminan. Lo que permanece son las capacidades que las empresas desarrollan durante el camino. Y en un entorno cada vez más competitivo, la diferencia no estará únicamente en quién logró vender más durante unas semanas, sino en quién fue capaz de convertir ese impulso temporal en una ventaja permanente para su negocio.
¹ Mipymes mexicanas: motor de nuestra economía.
