Colaborador Invitado

Cómo impulsar el ahorro voluntario para el retiro en México

Superar las barreras conductuales permitirá que millones de mexicanos accedan a un mejor retiro. Diseñar para decidir mejor no es una alternativa: es un paso esencial para construir un sistema de pensiones más sólido, humano y sostenible.

La evidencia es clara: aunque las personas reconocen la importancia de ahorrar, muchas veces lo posponen. Este no es un tema nuevo en este espacio. Anteriormente he señalado que el cerebro humano tiende a priorizar las recompensas inmediatas y evita decisiones complejas, incluso cuando son claramente beneficiosas a largo plazo.

Esto da lugar a varios sesgos del comportamiento como el sesgo del presente (prefiero la satisfacción inmediata que esperar para obtener una satisfacción incluso mayor); la aversión a la pérdida (el dolor psicológico de una pérdida es más fuerte que la alegría por una ganancia equivalente); o el sesgo de sobrecarga de elección (cuando nos enfrentamos a una gran cantidad de alternativas similares, paradójicamente, puede resultar perjudicial para la toma de decisiones, lo que nos lleva a la inacción o a una menor satisfacción con la decisión final). Por eso, diseñar políticas que den un impulso (nudge) hacia mejores decisiones financieras debe formar parte de la estructura del sistema, complementadas con un programa integral de educación y planeación financiera que vaya más allá de brindar información, verdaderamente promoviendo mejores comportamientos y actitudes frente a las finanzas personales.

La experiencia internacional ofrece ejemplos valiosos para considerar en México. La inscripción automática con opción de salida es particularmente exitosa en esquemas de ahorro para el retiro: Reino Unido logró elevar la participación en planes de pensiones al inscribir automáticamente a los trabajadores para que ahorren un porcentaje de su sueldo, permitiendo que se den de baja si lo desean. Lo más interesante es que la mayoría decide permanecer inscrito, aprovechando un sesgo positivo: la inercia. En México, un esquema similar —por ejemplo, con una aportación automática al recibir un aumento de sueldo— podría aumentar de manera importante la participación de las personas en el ahorro voluntario.

Otra herramienta efectiva es la coinversión del empleador o matching contribution. En Estados Unidos, el esquema 401(k) permite que las empresas igualen una parte del ahorro del trabajador. Este tipo de mecanismo podría adaptarse en México con apoyo gubernamental a los segmentos de trabajadores de menores ingresos —por ejemplo, destinando una parte del impuesto sobre nómina— y así fortalecer la corresponsabilidad entre Estado, empresa y trabajador.

Los incentivos fiscales son otro factor decisivo. Muchos trabajadores desconocen que pueden deducir sus aportaciones voluntarias de largo plazo al presentar su declaración anual. Visibilizar estos beneficios, comunicar su alcance de manera sencilla y automatizar su aplicación puede impulsar su aprovechamiento.

El diseño de políticas públicas e instrumentos financieros debe considerar cómo actúan las personas. Una app o un sitio web complicado, con pasos innecesarios o lenguaje técnico, desalienta la participación; una que envía recordatorios o muestra el progreso acumulado, la incentiva. Las Afores tienen la oportunidad de construir plataformas más personalizadas, apoyadas en inteligencia artificial, que transformen el acto de ahorrar en una experiencia individual positiva y orientada a metas definidas por cada usuario.

Promover el ahorro voluntario no solo requiere técnica y tecnología, también requiere cambiar la cultura. Superar las barreras conductuales permitirá que millones de mexicanos accedan a un mejor retiro. Diseñar para decidir mejor no es una alternativa: es un paso esencial para construir un sistema de pensiones más sólido, humano y sostenible.

Juan Manuel Valle

Juan Manuel Valle

Director General de Afore Coppel

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