Colaborador Invitado

México 2026: el verdadero reto no está en la cancha

Esto implica repensar cómo se gestionan los pagos, la información y la toma de decisiones en tiempo real.

En 2026, México será sede de algunos de los eventos deportivos más importantes del mundo. La conversación se ha centrado en estadios, infraestructura y espectáculo. Sin embargo, en mi opinión, el verdadero reto está en todo lo que ocurre alrededor del evento.

Atender a decenas de miles de personas en periodos muy cortos exige mucho más que la capacidad instalada. Lo que sucede en los accesos, los alimentos, las bebidas y los puntos de venta define cómo se vive el evento. La experiencia del aficionado no se rompe en el partido, se rompe en la fila, en el tiempo que tarda en entrar, en comprar o en regresar a su asiento.

Esto ya está documentado. Estudios de muestran que el 45% de los aficionados han abandonado las filas en los estadios sin completar la compra debido a los tiempos de espera. Es una señal clara de que los puntos de atención siguen siendo uno de los principales cuellos de botella, con un impacto directo en los ingresos y la satisfacción.

En estos entornos, el comportamiento del consumidor es inmediato y depende del tiempo disponible. Si el proceso es lento o confuso, la compra simplemente no ocurre. Esto no solo afecta la experiencia, también limita el potencial de consumo dentro del recinto. Entender esta dinámica es clave, porque no se trata solo de vender más, sino de no perder la intención de compra cuando realmente existe.

Cuando miles de personas demandan atención al mismo tiempo, cualquier ineficiencia se vuelve visible. En mi opinión, estos escenarios no se resuelven con más infraestructura, sino con una mejor coordinación, mayor visibilidad y mayor capacidad de respuesta.

Durante años, la evolución de los estadios se enfocó en la capacidad. Hoy, el siguiente paso es distinto: hacer que todo funcione mejor. Esto implica repensar cómo se gestionan los pagos, la información y la toma de decisiones en tiempo real.

Eliminar el efectivo es solo una parte. Lo relevante es reducir tiempos, simplificar procesos y hacer más predecible el flujo de personas. Cuando el proceso de compra es ágil, mejora la experiencia y también el consumo, especialmente en momentos donde cada minuto cuenta.

El cambio más importante está en la integración. Hoy existen soluciones que permiten gestionar en una sola plataforma lo que antes operaba por separado, desde accesos y puntos de venta hasta inventarios, turnos de personal y medios de pago. Esta integración permite entender lo que está ocurriendo en tiempo real y actuar en consecuencia.

Esto facilita identificar la saturación, anticipar picos de demanda y ajustar los recursos sin detener el flujo del evento. El resultado es claro: menos filas, mayor control y una experiencia más fluida para quienes asisten, con un impacto directo en la eficiencia del recinto y en la capacidad de atender a más personas en menos tiempo.

México tiene hoy una oportunidad relevante. No solo de albergar grandes eventos, sino también de elevar el estándar de funcionamiento de estos espacios. Esto requiere una visión clara sobre el papel de la tecnología y los datos, y la capacidad de ejecutarla correctamente.

Lo que se implemente en esta etapa va a definir qué espacios están preparados para operar bajo presión y responder con agilidad en momentos de alta demanda, sin perder control ni consistencia en el servicio.

Al final, el éxito no se va a medir solo por asistencia o espectáculo, sino en la capacidad de ofrecer una experiencia fluida al asistente, con procesos claros, tiempos razonables y un servicio consistente a lo largo de todo el evento.

Sergio Villarruel Macías

Sergio Villarruel Macías

General Manager de Fiserv México

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