Colaborador Invitado

En el tropel de la sucesión presidencial, la realidad y las encuestas determinarán los candidatos de Morena y del Frente Amplio por México

El Frente Amplio por México ha sido una sorpresa política, inesperada, inédita y poco común.

En sus memorias, García Naranjo habla del héroe epónimo, aquel gobernante que le imprime su estilo a su tiempo. El presidente López Obrador, sin duda, ha creado una forma especial de ejercer el poder rompiendo protocolos, normas establecidas y desacralizando la figura presidencial. El presidente, en plena lucha y confrontación política, encabeza personalmente el debate y enfrenta a sus adversarios. No hay tregua ni cansancio.

Una de las novedades de su gobierno y una de sus marcas ha sido el destape adelantado de los precandidatos de Morena a la presidencia de la República. Es parte de una estrategia política; de alguna forma, una añoranza del pasado, una versión de el ‘tapado’, ahora en la modalidad de un ‘tapado’ público. Sin duda, será el destapador de la corcholata que gane la encuesta de marras.

Es Claudia, «dice la voz popular»; es la preferida del presidente, «corean otros»; es la mujer que gobernará México, «susurran los demás». Es un distractor político, el estribillo que se escucha en todas partes.

Otra de las modalidades significativas establecidas por el Presidente, es el uso de encuestas profesionales para determinar el candidato a la presidencia de la República y la selección de los nueve candidatos de las gubernaturas que tendrán renovación de mandato. Una y otra vez ha reiterado su compromiso de respetar este método para darle legitimidad al proceso. Hasta ahora, después de varias semanas de trabajo proselitista, tres son los punteros para ganar el trofeo mayor: Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López Hernández.

En política nada está escrito, todo puede pasar. La causalidad, convertida en realidad, determina las decisiones del poder. Los presidentes se ven orillados a cambiar de capitán en mar proceloso y con tormentas a la vista: Cárdenas, Alemán, Díaz Ordaz, Salinas, entre otros.

El Frente Amplio por México ha sido una sorpresa política, inesperada, inédita y poco común. Por primera vez se conforma una oposición en donde confluyen los partidos políticos con la participación de la sociedad civil. Por otra parte, Xóchitl Gálvez surge como un fenómeno disruptivo que por momentos se apodera de la escena nacional al romper paradigmas y viejas formas de hacer política.

Todo esto en un contexto nacional de polarización y uno internacional que se podría complicar con la posible llegada de Trump a la presidencia del país vecino. Estos hechos están siendo motivo de análisis del presidente. En estas condiciones, el proceso entra en una fase donde se intensifican la competencia y la disputa por el poder. Está declarada la lucha electoral, no hay términos medios.

El placeo de los aspirantes de Morena no ha despertado mayor interés ni generado entusiasmo en los electores. La falta de debate y propuestas los convierte en aburridos visitantes de lugares comunes. Más de lo mismo.

Está por anunciarse la candidatura de Morena, pronto concluirá esta fase del proceso y dará principio la definición del protocolo y levantamiento de las encuestas. En el tropel de la sucesión presidencial, la realidad y las encuestas serán los factores que definirán las candidaturas.

Por su parte, y ya para concluir, el Frente Amplio por México, además del levantamiento de firmas y foros públicos, adoptó el sistema de encuestas para determinar a sus candidatos. Bienvenidas las encuestas. Que hablen por el bien de México.

Roberto  Albores Guillén

Roberto Albores Guillén

Exgobernador de Chiapas

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