Colaborador Invitado

El encono y la confrontación pueden complicar el proceso electoral de 2024

Se están dando las condiciones para una competencia real en 2024. Lo delicado es la polarización y la confrontación que están subiendo de tono.

Nuestra historia es el recorrido azaroso, y en ocasiones, dramático, de un país en busca de su destino. El siglo XIX fue depredador para México. Por nuestras contradicciones y divisiones internas, y por factores externos, perdimos la mitad de nuestro territorio. Es una historia sin fin. Ha habido de todo: blanco y negro, victorias y derrotas, actos heroicos y acciones denigrantes, luz y sombra, desigualdad y corrupción generalizada.

Los momentos actuales son complejos y difíciles. Como nunca, la polarización ha ahondado la división entre los mexicanos. Dos Méxicos en lucha. La nación en disputa. En países democráticos, los procesos electorales forman parte de la normalidad. Es cierto, se caldean los ánimos, se exacerban los sentimientos y con frecuencia hay debates fuertes y ásperos; pero en general, se apegan a la legalidad y al marco constitucional.

En México, el presidente ha encontrado en el conflicto y en la polarización política su fortaleza. Su denuncia contra la corrupción del pasado ha sido demoledora. No ha dado tregua a sus opositores y adversarios. Acusaciones que no se han traducido en acciones concretas de combate a la corrupción.

Es interesante el fenómeno que se está dando en nuestro país. Un presidente con amplia aceptación popular, que se identifica con el pueblo pobre y en permanente lucha contra los conservadores. En contrapartida, el otro México en contra y en plena confrontación: clases medias, empresarios, sociedad civil, movimientos feministas, organizaciones del campo y partidos políticos, entre otros.

En política, el manejo del tiempo es fundamental. Todo en su momento, ni antes ni después. López Obrador precipitó su sucesión presidencial, enseñó sus cartas y las expuso al escrutinio público, en parte influenciado por los pobres resultados electorales del Edomex y Coahuila. Aceptó la propuesta de Marcelo Ebrard de que renunciaran sus precandidatos e iniciaran sus giras proselitistas, exponiéndolos a un desgaste innecesario y al desgano popular. Por otra parte, el protocolo y método aprobado por Morena para este proceso es limitado, rígido y restrictivo. Ausente de debates y propuestas. El recorrido, aburrido y sin mayor trascendencia.

Ante este espectáculo, de pronto, un terremoto político sacude la modorra y la rutina. Xóchitl toca la puerta de Palacio Nacional exigiendo réplica y el presidente se la cierra. Aprovecha la coyuntura y escala niveles de aprobación sorprendentes. El terreno estaba fértil para un liderazgo de este corte y emerge como salvadora de la oposición nacional.

Por su origen, su biografía, su voz, su risa, su naturalidad y, además, su bicicleta, Xóchitl se apodera del debate político y enfrenta con éxito al presidente. En pocas semanas se ubica en las primeras líneas de las preferencias populares. Es una figura disruptiva. Por primera vez, Xóchitl y los medios nacionales de comunicación logran insertarse en la agenda política nacional y le hacen fuerte competencia a las mañaneras del presidente.

Se están dando las condiciones para una competencia real en 2024. Lo delicado es la polarización y la confrontación que están subiendo de tono convirtiéndose, en algunos casos cada vez más frecuentes, en agravios personales entre el presidente y algunos ciudadanos y políticos. El conflicto se está degradando. Las redes, al máximo de calor. Esta dinámica es peligrosa y no conviene a nadie. Debemos serenar los ánimos para evitar violencia en el próximo proceso electoral.

¡Cuidado! El enrarecimiento del ambiente político es yesca que puede arder en cualquier momento y provocar un gran incendio. Los fanáticos de ambos bandos pueden cometer actos de barbarie que México no merece. «Más vale prevenir que lamentar.»

Lo recomendable sería que el presidente hiciera un llamado a la reconciliación y a la unidad, comprometiéndose a garantizar elecciones libres y democráticas. El respeto a la democracia sería un buen legado político.

Roberto  Albores Guillén

Roberto Albores Guillén

Exgobernador de Chiapas

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