La gente ha perdido la confianza en los políticos; su falta de compromiso, ausencia de resultados y corrupción, han traicionado su fe y sus esperanzas. El gobierno ha encontrado en la confrontación su razón de ser y en la denuncia pública del pasado, en especial del neoliberalismo, una fuente inagotable de fortalecimiento político. La lucha de los contrarios en pleno desarrollo y acción.
Estamos ante una realidad que evita sumar energía y voluntades para solucionar los problemas nacionales. En el pleito no hay salida política posible; el griterío aturde y paraliza las iniciativas de renovación nacional. Estamos en pleno desperdicio de oportunidades. Dos Méxicos: el del Tratado de Libre Comercio, dependiente de la economía de Estados Unidos y el México olvidado del sur con su atraso milenario.
Los partidos políticos opositores no han podido sacudirse el lastre del pasado. Han descuidado los valores esenciales que le dieron sustento y legitimidad. No han construido un discurso que convenza a la gente y de respuesta a la denuncia oficial.
El abstencionismo electoral entorpece el avance democrático y le resta legitimidad a los representantes populares. Es el momento de despertar al México dormido, el de la abstención y convencerlo de acudir a las urnas para ejercer su derecho ciudadano.
Enhorabuena que los partidos políticos concreten su alianza electoral para el 2024 pero sería un error incurrir en el reparto de cuotas y en la designación de candidatos con el mismo criterio antidemocrático que han utilizado en el pasado. La Alianza Opositora debe abrirse y aceptar las propuestas de la sociedad para otorgarles el registro a personajes honorables y de aceptación popular. Sólo de esta manera se lograría ser competitivos en el próximo proceso electoral.
Por esta razón , se hace necesario crear un movimiento político social plural para proponer e incorporar, tanto a nivel nacional como estatal, figuras de la sociedad civil y políticos que cumplan con los requisitos antes mencionados. No podemos cruzarnos de brazos y dejar que otros ejerzan nuestros derechos. En cada pueblo, en cada esquina, en las rancherías, en las aulas académicas, en los talleres , en el campo y en sus acahuales, está el clamor de construir un país más justo y de oportunidades, no debemos estar ausentes ante este reclamo popular.
Se requiere una organización nueva que permita una convivencia armónica y civilizada de todas y todos, respetando las diferencias, creencias políticas y religiosas y la diversidad de pensamiento. Somos distintos, conciliemos nuestra coincidencias.
La política es la lucha por el poder, la democracia el instrumento para lograrlo en paz y en armonía social. La contienda electoral rebasa a las vendetas y pleitos personajes . El encuentro en las urnas , oportunidad de renovación de los cuadros dirigentes del país y no el pleito callejero que desgasta y aniquila la esperanza ciudadana.