Por Ranil Jayawardena, Ministro de Comercio Internacional Británico
Me gusta pensar que los autobuses de dos pisos color rojo brillante y de bajas emisiones fabricados en el Reino Unido y que transportan viajeros en las vibrantes calles de la Ciudad de México dicen mucho sobre la relación comercial entre nuestros países.
Después de todo, el transporte de bajas emisiones de carbono proporcionará el motor para un crecimiento limpio a medida que la economía global se recupere tras el Covid-19, y el Reino Unido y México están trabajando juntos para lograrlo.
La Ciudad de México aprobó recientemente una ley de cambio climático con un compromiso de cero emisiones netas de carbono para el 2050, la culminación de los esfuerzos respaldados por el Fondo Climático Internacional (del Reino Unido), que ayuda a financiar proyectos ecológicos en todo el mundo.
Y sé por haber negociado el acuerdo comercial actual entre nuestros países, que las empresas de ambos no solo se asocian en el impulso de una mayor sostenibilidad, sino que colaboran en una amplia gama de industrias; desde la industria aeroespacial, la automotriz, la de ciencias de la vida, hasta la de productos químicos, la electrónica y la de alimentos y bebidas −con el valor del comercio total entre nuestros países arriba de 5 mil millones de libras antes de la pandemia.
A medida que el comercio y la inversión internacional se recuperan, queremos forjar vínculos comerciales aún más profundos con México y con nuestros socios en América Latina y el Caribe en los meses y años venideros.
Después de todo, con más de 600 millones de personas, enormes recursos naturales y una clase media en expansión, estas naciones son impulsoras clave del crecimiento económico global, y el Reino Unido está perfectamente ubicado para ser el socio elegido para desbloquear su potencial comercial.
Un paso importante hacia el logro de este objetivo es que el Reino Unido se una al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT).
Las negociaciones comenzarán pronto y estamos decididos a convertirnos en el primer miembro nuevo de esta gran comunidad de libre comercio, que incluye a tres naciones latinoamericanas −México, Chile y Perú− entre sus once miembros.
Al darnos la bienvenida, esta asociación, que representa el 13 por ciento del PIB mundial, se fortalecerá aún más y ganará una voz colectiva aún más fuerte en el escenario mundial en la búsqueda de sus prioridades compartidas.
Juntos, nuestros países pueden defender el sistema moderno basado en reglas y valores que sustenta la economía global.
Y la membresía del Reino Unido ayudaría a ampliar su enfoque estratégico al proporcionar un nuevo puente económico y cultural para sus miembros hacia los mercados europeos, cambiando nuestro centro de gravedad económico hacia las partes del mundo de más rápido crecimiento como las Américas y el Indo-Pacífico, donde se encuentran las grandes oportunidades de futuro.
Y, lo que es más importante, nuestra membresía en el TIPAT fortalecería aún más nuestros lazos económicos con México abriendo nuevas oportunidades para las empresas británicas y mexicanas a través de tarifas preferenciales y reglas de origen regionales, profundizando la mutua participación en nuestras cadenas de suministro y haciendo que los productos que comercializamos sean más competitivos para los consumidores.
Juntos, podemos crecer en áreas como la digital y de datos. Y sé que hay una gran demanda en México por lo mejor de los británicos, desde el whisky escocés y los autos de lujo hasta la tecnología de captura de carbono, y también ofrecemos importantes oportunidades de exportación e inversión para México.
Con un mercado de casi 67 millones de personas, el Reino Unido es el centro financiero más grande de Europa y su capital tecnológica, con un ecosistema de investigación y desarrollo de clase mundial, la tasa impositiva corporativa más baja del G7 y una fuerza laboral altamente calificada y flexible.
La membresía al TIPAT será clave para aprovechar el potencial comercial que compartimos con México, complementando el actual acuerdo comercial y nuestro mejorado acuerdo de libre comercio que negociaremos a finales de este año.
Estoy seguro que podemos desatar una nueva energía empresarial entre nuestras naciones, creando empleos, generando oportunidades y brindando prosperidad, compartiendo las ricas recompensas que el comercio puede proporcionarnos.