Clemente Ruiz Duran

Relaciones México-Estados Unidos, un gran reto para el inicio de sexenio

Desde ayer se realiza la cumbre de Washington de 2024 entre los treinta y dos miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Al iniciarse la próxima administración en octubre uno de los puntos cruciales será la relación México–Estados Unidos. En el mes de noviembre se tendrán las elecciones del vecino del norte, y varios elementos estarán en juego en este proceso, no es únicamente el proceso del Tratado de Libre Comercio y la migración, sino la posición bélica que ha asumido el gobierno Biden fracturando la geografía internacional al apoyar a Ucrania y a Israel, fracturando la estabilidad global y profundizando las reminiscencias de la Guerra Fría.

Estos días se realiza -a partir de ayer- la cumbre de Washington de 2024 entre los treinta y dos miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). La cumbre conmemorará el histórico 75º aniversario de la OTAN, fundada el 4 de abril de 1949 con la firma del Tratado del Atlántico Norte en Washington, DC. La cumbre es la cuarta cumbre de la OTAN que se celebra en Estados Unidos después de la cumbre de Washington de 1978, la cumbre de Washington de 1999 y la cumbre de Chicago de 2012. También marcara la primera cumbre desde que Suecia accedió a la OTAN y la última de Jens Stoltenberg como secretario general. Con esta reunión la administración Biden buscará fortalecer su posición hegemónica global, y con ello mostrar al electorado estadounidense la fortaleza demócrata en cuestiones internacionales. Para el mundo esto es una provocación, ya que habíamos pasado del mundo bipolar al multipolar en donde China juega un papel que equilibra las relaciones internacionales. Bajo esa perspectiva la reunión en estos momentos es una provocación y aleja las posibilidades de un acuerdo de paz en Ucrania y en Israel.

Esta posición beligerante de Estados Unidos se debiera corresponder con una visión de atender sus intereses geográficos cercanos que es el continente americano. Sin embargo, ha dejado a la región desatendida, marginando la idea del nearshoring derivado del cual debiera haber incrementado sus inversiones en la región para evitar la migración y crear un área de estabilidad económica. Aunque el mercado de trabajo estadounidense ha estado creciendo y absorbiendo mano de obra de manera consistente desde la pandemia, los números pueden empezar a cambiar, ya que si uno analiza las cifras del Buró de Censos de Estados Unidos en materia de capacidad instalada utilizada al primer trimestre de 2024, uno observa que la capacidad utilizada en las manufacturas ha alcanzado el 72 por ciento, en esta perspectiva se requiere de más inversión para que se pueda mantener absorbiendo la mano de obra de la migración. Este reto no es algo que sea de manejo fácil, ya que depende de un contexto más amplio que requiere de una negociación más difícil con Estados Unidos, renegociar el Tratado de Libre Comercio de mantera más compleja que lo que se realizaron en ocasiones anteriores. En la última renegociación del tratado, México se benefició de las demandas de los trabajadores sindicalizados estadounidenses para que se introdujeran clausulas de elevación en el nivel salarial por hora, esto contribuyó a facilitar la reforma laboral en México apoyando un marco sindical más complejo que alentara la elevación del salario en las empresas exportadoras.

En esta renegociación se requerirá de un proceso más complejo, ya que la próxima administración estadounidense requerirá definir cómo afrontar la situación en América Central, ya que el 97 por ciento de los eventos de personas en situación migratoria irregular detectados en México correspondieron a nacionales de Centroamérica, principalmente El Salvador, Guatemala y Honduras. Paralelamente, los niveles de migración desde América del Sur aumentaron al 44 por ciento en el último trimestre de 2023. Este cambio fue impulsado principalmente por un aumento en la migración de Venezuela, Ecuador, Colombia, Perú y Brasil, la mayoría ingresando por tierra a través de la frontera sur de México. Las cifras de otras partes de la región sugerirían que estos elevados flujos de personas que se desplazan hacia y a través de México continuarán en el futuro. La mayoría de las personas migrantes que ingresan a México lo hacen con la intención de llegar a la frontera suroeste de Estados Unidos. En 2023, se registraron un total de 2 millones 542 mil 74 encuentros de migrantes en la frontera suroeste de los Estados Unidos. El fin del Título 42 en mayo de este año y el uso de la aplicación CBP One son claros ejemplos de la cercana relación entre los cambios en los flujos de personas migrantes por México y las actualizaciones a las políticas migratorias/fronterizas de los Estados Unidos.

De esta forma la relación con Estados Unidos requerirá que la próxima administración establezca con claridad que México mantendrá una posición multipolar en su política internacional, y que el proceso de renegociación del tratado requerirá considerar los acuerdos que se han tomado en la implementación del Entendimiento Bicentenario sobre Seguridad, Salud Pública y Comunidades Seguras Estados Unidos-México. En donde se busca encuadrar el proceso de migración, para lograr que el proceso sea ordenado y evitar que se frene la violencia que se ha presentado en la frontera con Texas. El proceso de nearshoring sólo podrá prosperar en un marco de diálogo y no en un regreso al pasado, es un gran reto que requerirá de determinación por parte de la nueva administración.

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