En medio de las turbulencias que se presentan en la economía mundial, México muestra su resiliencia y mantendrá su crecimiento en 2024. En esta perspectiva, lo que debería preocuparle al país es la calidad del crecimiento. Somos de los pocos países de América Latina que cuentan con un aparato productivo tan competitivo, hemos consolidado nuestras cadenas de valor, sin embargo, la violencia se ha apoderado de grandes espacios del territorio nacional, cuestionando con ello la capacidad del Estado para garantizar la seguridad de la población. Es inseguro transitar por ciertas zonas del país, día a día nos llegan las noticias de que una nueva región ha sufrido de secuestros y de muertes, no se trata de enumerarlas, pero sí se requiere que el Estado reconozca esta situación, no podemos seguir transitando hacia una prosperidad sostenible, en tanto no se reformen las instituciones de seguridad pública a lo largo y ancho del país.
El territorio nacional se encuentra fragmentado y es precisamente el papel del Estado el que requiere recrearse frente a esta situación, se requiere construir una red de seguridad pública que garantice el libre tránsito por todas las regiones del país. Como dice Timothy Snider, la historia no se repite, pero sí instruye, en esta perspectiva debemos analizar los caminos que hemos transitado en el último siglo y analizar los momentos en que la convivencia territorial se ha garantizado.
A lo anterior se suma que es un año electoral cargado de descalificaciones mutuas y por lo mismo pareciera necesario un pacto que ayude a construir un clima de entendimiento que cierre las puertas a la delincuencia organizada. Se requiere acuñar el concepto de carretera segura, que permita la interconexión territorial y evite que la violencia se apodere de regiones enteras.
Esta perspectiva debemos compartirla con nuestros socios comerciales de América del Norte, Estados Unidos requiere entender que el camino de prosperidad que busca afianzar mediante el nearshoring requiere de un espacio de convivencia común en donde se pueda transitar sin temor al asalto y a la violencia. En esa perspectiva requerimos cerrar la puerta a la violencia ocasionada por el tráfico de armas, se requiere de un acuerdo bilateral que no está contenido en los tratados de libre comercio que hemos firmado. No se puede comerciar en medio de la violencia, es necesario marcar un alto a este proceso. Estamos en una coyuntura excepcional en donde nuestros socios comerciales están entusiasmados en consolidar el comercio mediante la construcción de nuevas capacidades en territorio mexicano, pero para ello se requieren establecer reglas claras y precisas en torno a la seguridad.
Es evidente que para acometer estas tareas se requiere de un sector público con capacidad para dar respuesta a las crecientes necesidades de gasto en seguridad pública, infraestructura, educación y salud, para impulsar la productividad y el crecimiento a medio plazo. En medio de este debate entra sin lugar a duda la reestructuración del Estado, no se pueden pensar en reformas si no se cuenta con recursos suficientes, es el momento de realizar una reforma fiscal que otorgue al sector público capacidad para acometer las tareas de reestructuración del país.
Es momento de una gran reflexión nacional, en donde se requiere profundizar sobre la política de reformas que son necesarias para asegurarnos que el territorio nacional pueda integrarse y ponerle un alto a las fuerzas que intentan desintegrarlo por medio de la violencia. Se requiere mejorar el acceso y la calidad de la educación de primera infancia y cuidado infantil, favorecería la participación de la mujer en el mercado laboral, fomentaría las perspectivas de crecimiento y reduciría las desigualdades. Reducir el costo regulatorio a nivel estatal y municipal ligado a la formalización y el crecimiento de las empresas, y seguir mejorando los mecanismos de resolución de conflictos laborales contribuiría a reforzar el empleo formal y la productividad. Es momento de reflexión para instaurar un sector público del siglo XXI, fincado en instituciones fuertes que cumplan con su tarea de consolidar la unidad nacional.