Clemente Ruiz Duran

La difícil agenda del encuentro trilateral

La migración, el TMEC y las estrategias de transformación a economías que reduzcan emisiones contaminantes son asuntos de resolución pendiente.

La reunión del día de mañana será la primera entrevista a más alto nivel de los miembros del TMEC, la agenda de asuntos pendientes de resolver es amplia, tal vez empezando con la migración, que ha sido un punto de controversia sobre el papel que debe desempeñar México respecto a las fuertes olas de migración que han ocurrido a lo largo de estos últimos años, convirtiendo a nuestro país en 2020 en el principal corredor migratorio con 10 millones 853 mil 105 personas. La administración Biden no ha logrado redefinir la política de migración y ha seguido aplicando una política de mano dura, lo que ha ocasionado que México se haya convertido de hecho en un tercer país seguro, es decir que servimos de contención respecto a los flujos migratorios de Centroamérica y el Caribe. Esta posición requiere rectificarse, ya que parece absurdo que un país de migrantes como es Estados Unidos no pueda establecer un programa de migración ordenado que sustituya a la violencia que enfrenta la migración en su frontera sur. Las fuerzas más conservadoras dentro de Estados Unidos son las que presionan por mantener una política absurda de migración. La administración Biden requiere enfrentarse a esas fuerzas para construir una cara humana para la migración. Esto requiere también de una estrategia económica conjunta con México para apoyar el desarrollo de América Central y del Caribe, que será la única forma como se podrá resolver el problema de las caravanas de migración que se han sucedido una tras otra, desde 2020. Es un problema de desarrollo que requiere resolverse como tal y no por la vía de la violencia.

Al problema de la migración se suma el debate sobre el comercio trilateral en donde México ha logrado mantener un alto flujo de exportaciones hacia Estados Unidos y Canadá. Las exportaciones mexicanas en el periodo enero–julio 2021 hacia Estados Unidos fueron de 214 mil 701 millones de dólares y a Canadá de 7 mil 499 millones de dólares, con importaciones de Estados Unidos de 125 mil 303 millones de dólares y de Canadá de 6 mil 457 millones de dólares, dando un superávit para México de 89 mil 668 millones de dólares con Estados Unidos y un superávit de mil 42 millones de dólares con Canadá. El punto controversial en este caso será la discusión que se puede abrir sobre si Estados Unidos introduce el papel que juega en este caso China, que es el miembro no invitado a la relación trilateral y con quien los tres países tienen un déficit, que en el caso de Estados Unidos alcanzó 204 mil 88 millones de dólares de enero a julio de este año, con México de 47 mil 973 millones de dólares con y Canadá de 23 mil 43 millones de dólares. En esta perspectiva la resolución será fortalecer las cadenas de valor regionales entre Canadá, Estados Unidos y México, para lo que es necesario acordar un proceso de fortalecimiento de la inversión trilateral.

De esta forma el tercer punto de la agenda será la inversión entre los países miembros, proveniente de Estados Unidos. Crear una región de coprosperidad requería que Estados Unidos y Canadá realizaran fuertes inversiones en el país más débil de la región que en este caso es México, para reducir la brecha de ingresos entre los tres países. Hace 26 años el PIB por habitante de México representaba 15 por ciento del PIB por habitante de Estados Unidos, en 2020 la brecha se había ampliado y hoy somos sólo 13 por ciento del PIB por habitante de nuestro mayor socio comercial. Esta creciente desigualdad en los niveles de vida de los tres países demanda de un cambio de estrategia que permita que esta brecha se cierre y evitar que se siga ampliando.

La única fórmula que puede contribuir es un aumento de la inversión de Canadá y Estados Unidos en México. Los flujos de inversión extranjera directa de Estados Unidos hacia México se han reducido, el nivel más alto se alcanzó en 2015 con un total de 19 mil 337 millones de dólares, para 2020 apenas alcanzó 10 mil 240 millones de dólares, lo que pareciera mostrar que, para los inversionistas de EU, nuestro país ha dejado de tener el atractivo que tenía para construir una zona de coprosperidad. La pregunta que surge es: ¿cuáles son los factores que están afectando a la inversión? En esta perspectiva tenemos que empatar visiones sobre el futuro de la región, ya que de lo contrario los flujos de inversión no se fortalecerán. Un punto esencial que requiere discutirse es el de la transformación de la región hacia economías que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero, este es un punto crucial en las negociaciones del día de mañana, requerimos como región apegarnos a una agenda común, sustituyendo las energías contaminantes en el escenario 2030 que ha fijado Naciones Unidas, para lo que se requiere pactar normas que garanticen la transición hacia energías más limpias. Este tema puede ser sumamente controversial, ya que los tres países requieren establecer estrategias que reduzcan los gases de efecto invernadero, en el caso de Estados Unidos será la reducción del uso del carbón como fuente energética y en México deberá ser la reducción del petróleo. La expectativa es que sea una reunión de compromisos para lograr una región de coprosperidad comprometida con la reducción de gases de efecto invernadero.

COLUMNAS ANTERIORES

El frágil camino hacia la recuperación
2022: Un año lleno de retos

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.