Clemente Ruiz Duran

El mundo debe despertar ante la mayor cascada de crisis

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, advirtió de que “el mundo debe despertar, estamos al borde de un abismo y avanzamos en la dirección equivocada”.

El secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, advirtió en la inauguración de las sesiones de la Asamblea General de este año, de que “el mundo debe despertar, estamos al borde de un abismo y avanzamos en la dirección equivocada. Nuestro mundo nunca ha estado más amenazado o dividido” a lo que llamó “la mayor cascada de crisis de nuestras vidas”. Señalando que la pandemia por Covid-19 ha sobredimensionado desigualdades flagrantes, la crisis climática está golpeando al planeta, la situación en Afganistán, Etiopía, Yemen y más allá han frustrado la paz. Una oleada de desconfianza y desinformación está polarizando a las personas y paralizando a las sociedades, y los derechos humanos están siendo vapuleados. La ciencia está bajo ataque. “Los apoyos económicos para los más vulnerables son muy poco y llegan demasiado tarde, si es que llegan. Falta solidaridad en la acción, justo cuando más la necesitamos”.

Un discurso duro y sin recovecos, al señalar que las vacunas se desarrollaron en un tiempo récord, mostrando una victoria de la ciencia y el ingenio humano, sin embargo, denunció que muchas de las vacunas contra el Covid se han tirado a la basura, se han dejado caducar o no las han utilizado. Un superávit en algunos países, estantes vacíos en otros, la mayoría del mundo más rico se vacunó, sin embargo, más de 90 por ciento de los africanos siguen esperando su primera dosis.

Esta es una acusación moral del estado de nuestro mundo.

El otro punto clave que señaló fue que las campanas de alarma climática están sonando en un punto álgido. Sobre el tema hay que señalar que el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático publicó el 21 de agosto pasado, el reporte ‘Cambio Climático 2021: Bases Físicas’ en el que se señala que estamos en código rojo para la humanidad, advirtiendo sobre la catástrofe medioambiental que se vive: temperaturas elevadas, impactante pérdida de biodiversidad, aire, agua y espacios naturales contaminados, a lo que se suman desastres relacionados con el clima. En su alocución el secretario general mencionó que se puede mantener vivo el objetivo de 1.5 grados del Acuerdo Climático de París, sin embargo, señaló que la ventana se cierra rápidamente. Necesitamos una reducción de 45 por ciento en las emisiones para 2030. Sin embargo, en el reporte de cambio climático se deja en claro que, con los compromisos climáticos nacionales actuales, las emisiones aumentarán en 16 por ciento para 2030. Eso nos condenaría a un infierno de aumentos de temperatura de al menos 2.7 grados por encima de los niveles preindustriales, una catástrofe.

México debe asumir su responsabilidad y debe actuar con rapidez para reducir la brecha climática. Esto requiere un esfuerzo entre el norte y sur. Se requiere más compromiso de todos los países en tres áreas clave: mitigación, financiación y adaptación. Mitigación significa que los países se comprometan con la neutralidad de carbono para mediados de siglo -y con objetivos concretos de reducción de emisiones para 2030, respaldados con acciones creíbles-. En materia financiera se requiere que se transfieran efectivamente los cien mil millones de dólares al año prometidos para la acción climática, movilizando los recursos tanto de las instituciones financieras internacionales como del sector privado. Se requiere más ambición en la adaptación, lo que significa que los países desarrollados deben estar a la altura de su promesa de apoyo a los países en desarrollo para construir resiliencia para salvar vidas y medios de subsistencia. Esto implica que 50 por ciento de toda la financiación climática proporcionada por los países desarrollados y los bancos multilaterales de desarrollo debería dedicarse a la adaptación medioambiental.

Un elemento clave es que los gobiernos deben relanzar sus políticas fiscales para hacer frente al cambio a economías verdes, se debe poner impuestos al carbono y a la contaminación para facilitar el cambio a empleos verdes sostenibles. Todos los países deben poner fin a los subsidios a los combustibles fósiles (en el caso de México se debe ajustar el costo de la gasolina) y liberar recursos para invertirlos en atención médica, educación, energía renovable, sistemas alimentarios sostenibles y protección social.

El compromiso que debe asumir el mundo es que no se abran nuevas plantas de carbón. Si todas las centrales eléctricas de carbón planificadas en el mundo entran en funcionamiento, no solo estaremos claramente por encima de 1.5 grados, sino que estaremos muy por encima de los 2 grados, pulverizando los objetivos de París. Esta es una emergencia planetaria. Se requieren coaliciones de solidaridad, entre países que todavía dependen en gran medida del carbón y países que tienen los recursos financieros y técnicos para apoyar su transición. Tenemos la obligación de actuar. Estamos en una coyuntura clave para evitar el colapso del planeta, se requiere de solidaridad y de rediseños estratégicos, es un momento de compromiso con el futuro. En este sentido el país debe exigir a la Secretaría de Economía que tiene a su cargo la Agenda 2030, que responda a esta serie de cuestionamientos de Naciones Unidas y conjuntamente con las autoridades de Medio Ambiente, revisen las metas mexicanas para reducir los efectos del cambio climático.

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