Economía Política

Cuando la educación poco (les) importa

El descuido hacia la formación de la niñez se da desde la educación inicial: cada vez menos infantes de tres a cinco años asisten a centros escolares.

El desatino de pretender recortar de forma abrupta el ciclo educativo en marcha no es un hecho aislado. Confirma el grado de displicencia e ignorancia con que se conduce la educación básica en los años recientes. Veamos apenas algunos indicadores de atención escolar, cobertura y calidad.

El desprecio por la asistencia a la escuela no es nuevo en estos gobiernos, tal como se hizo patente durante la pandemia del Covid-19. Mientras en el promedio de la OCDE las escuelas primarias permanecieron cerradas 78 días lectivos y las secundarias 92 días entre 2020 y 2021, en México fueron 214 días en ambos casos. Chile sólo cerró sus escuelas 98 días y Colombia 152.

Esa tardanza extrema en volver a la escuela en México, sumada a la falta de apoyos a las familias, hizo que la matrícula de educación obligatoria en el país pasara de 30.1 millones en el ciclo 2019-2020 a 28.9 millones en el ciclo 2021-2022, así que 1.2 millones de niños y jóvenes se sumaron a la exclusión escolar ante la indiferencia de las autoridades.

Pero la reducción de la matrícula escolar no ocurrió solo en pandemia. De acuerdo con datos del primer informe de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, si en el ciclo 2018-2019 había 30.2 millones de alumnos en el sistema público, considerando desde preescolar a educación superior, para el ciclo 2024-2025 eran 28.8 millones, así que 1.4 millones menos de niños y jóvenes acuden a las aulas públicas desde que gobierna Morena.

El descuido hacia la formación de la niñez se da desde la educación inicial: cada vez menos infantes de tres a cinco años asisten a centros escolares.

Ello no se debe a un fenómeno demográfico, sino a una caída de la cobertura: los datos del primer informe presidencial de 2025 señalan que la atención a la educación inicial pasó de 72 por ciento en el ciclo 2018-2019 a 63.6 por ciento en 2024-2025.

El informe de la OCDE Education at a Glance 2025 da cuenta de que entre 2013 y 2023 en México cayó la cobertura de educación de preescolar para niños de 3 a 5 años de 69 a 66 por ciento.

En ese periodo, Argentina mejoró de 73 a 77 por ciento y Brasil de 65 a 75 por ciento. En el mismo lapso, disminuyó la cobertura de educación básica de 98 a 97 por ciento, mientras que Chile la incrementó de 97 a 99 por ciento y Argentina logró mantenerla al 100 por ciento.

Entonces no se trata de crisis externas que hayan golpeado a los países de América Latina, pues naciones de desarrollo similar al nuestro logran mejorar sus indicadores educativos mientras aquí empeoran.

La caída en la matrícula de educación preescolar pública entre 2018-2019 y 2024-2025 fue de más de medio millón de niños, al pasar de 4 a 3.4 millones (datos del 1er Informe).

En primarias públicas, en ese periodo, los alumnos pasaron de 12.6 a 11.5 millones, un millón cien mil menos. En secundaria pública, de 5.87 millones a 5.65, una pérdida de 220 mil estudiantes.

Sólo se incrementó el bachillerato público, en 90 mil jóvenes, pero la tasa de cobertura no mejora: cifras de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) muestran que la cobertura del bachillerato en 2018-2019 era de 81.6 por ciento y en 2023-2024 (último dato disponible) de 81.1 puntos.

La población en edad de acceder al bachillerato se incrementa a más velocidad que la oferta pública de este nivel educativo.

Pero no solo se ofrece menos educación, sino que se empobrece la calidad. Los resultados más recientes de la prueba PISA de la OCDE, de 2022, muestran que dos terceras partes de los estudiantes que terminan la secundaria no tienen las habilidades matemáticas requeridas para incorporarse plenamente a la sociedad.

Lo mismo ocurre con las capacidades de lectura para el 47 por ciento de los alumnos de 15 años. Los resultados de PISA en 2022 significan pérdidas considerables en el aprendizaje frente a lo que se registró en 2018. En matemáticas, el retroceso implicó borrar un avance que había llevado 16 años conseguir y en lectura se volvió a niveles previos a 2009.

En estos datos aún no se ve reflejado el impacto de la imposición del experimento mal llamado “Nueva Escuela Mexicana” ni los efectos sobre el acceso al saber que implica la sustitución de libros gratuitos de calidad por panfletos inundados de dogmatismo, ignorancia y falacias.

La mayor herida que un gobierno puede causar al desarrollo de la sociedad a la que se debe es el abandono de la educación. Eso ocurre aquí y es inaceptable.

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