Carlos Serrano Herrera

¿Por qué está ‘fuerte’ el peso?

El peso ha tenido un buen desempeño porque en México hay una posición fiscal sólida, no presenta desequilibrios externos y el diferencial de tasas con EU es elevado.

Al momento de escribir este artículo el tipo de cambio es de 19.5 pesos por dólar; un nivel notable considerando que apenas en noviembre pasado su valor era de 21.9 pesos por dólar (una apreciación de más de 10 por ciento). Con esto la moneda mexicana ha tenido un mejor desempeño que las principales monedas emergentes, las cuales –desde principios del año pasado– se han depreciado, en promedio, 15 por ciento respecto al dólar frente a una apreciación del peso de 2.0 por ciento, a la que se suma 5.0 por ciento adicional en lo que va del año. ¿Cómo explicar este buen comportamiento del peso? Creo que esto es así por tres razones fundamentales.

La primera es que México tiene una posición fiscal más sólida que la mayoría de países emergentes. La deuda total del sector público mexicano es de alrededor de 50 por ciento del PIB, la cual es más baja que en otros países emergentes que tienen la misma calificación crediticia de BBB que el nuestro. En Tailandia, por ejemplo, este cociente es mayor a 60 por ciento; Brasil que tiene calificación crediticia menor, tiene una razón de deuda a PIB de alrededor de 80 por ciento. De hecho, los mercados asignan una baja probabilidad a que México vaya a perder el grado de inversión, es decir, que su calificación crediticia caiga por debajo de BBB-. Las monedas de países con equilibrios fiscales endebles tienden a depreciarse pues ante caídas en su calificación crediticia se hace menos atractiva la inversión en los activos del país, en particular los bonos gubernamentales.

En segundo lugar, México es un país sin desequilibrios externos, con un déficit de cuenta corriente como porcentaje del PIB que es muy bajo, lo cual no es el caso en la mayoría de países emergentes. Es un país que no requiere de flujos de inversión de portafolio para pagar sus importaciones. Y finalmente, la tercera razón radica en que el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos está en niveles elevados en términos de lo observado en los últimos veinte años y comparado al diferencial que muestran otras economías emergentes. Hoy la tasa de política monetaria del Banco de México está en 7.0 por ciento mientras que la de Estados Unidos está en 0.8 por ciento: una diferencia de más de seis puntos porcentuales, superior a lo observado durante toda la década anterior. Este diferencial hace atractivo invertir en deuda de corto plazo en México, lo cual constituye un importante soporte para el peso.

Ahora bien, ¿el peso está realmente fuerte? Me parece que no y por eso el entrecomillado en el título.

En primer lugar, el peso no ha recuperado el valor que tenía antes de que estallara la crisis que nos trajo la pandemia. A mediados de febrero de 2020 el tipo de cambio era de 18.5 pesos por dólar. Más aún, a inicios de 2016 estaba en 17 pesos por dólar. Es decir que comparado a esos niveles el peso no está ‘fuerte’. ¿Qué ha ocurrido desde entonces y qué explica esta depreciación? Primero, en 2016 se tuvo un fuerte golpe a la confianza cuando comenzó a ser evidente que Trump podría ganar la presidencia en Estados Unidos pues, durante toda su campaña insistió en que cancelaría el TLCAN. En su visión mercantilista, el que Estados Unidos tuviese un déficit comercial con México era un signo de que su país estaba siendo objeto de abusos por parte del nuestro (un argumento falaz, pues ese déficit se explica por las bajas tasas de ahorro de nuestro vecino del norte). Al ganar Trump hubo una depreciación muy elevada y si bien el tratado no se canceló, sino que se sustituyó por otro, la amenaza de sanciones comerciales estuvo siempre vigente durante su mandato. Desde entonces, varias decisiones y políticas públicas en nuestro país han generado sucesivos choques a la confianza entre los inversionistas.

De no ser por esta incertidumbre México estaría teniendo niveles de inversión mucho más elevados, sobre todo ahora con las oportunidades de proceso de relocalización de las cadenas globales de suministro y el peso alcanzaría niveles más fuertes. Hoy el peso está por debajo del nivel que habría tenido de haberse mantenido los niveles de inversión observados hace 5 años.

El autor es economista en jefe de BBVA México.

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