Es frecuente escuchar y leer en los medios especializados que México puede perder el grado de inversión de su deuda, por lo cual las autoridades deben de tomar las decisiones convenientes para evitarlo. Sin embargo, no existe claridad para la mayoría de las personas y de las empresas lo que esto puede significar en su vida diaria.
Las empresas calificadoras de deuda otorgan su opinión sobre la probabilidad de que los diferentes deudores tengan la capacidad y disposición de cumplir con el correspondiente pago de su deuda y su servicio, en tiempo y forma. Esto lo publican por medio de letras que empiezan en la mejor calidad a partir AAA y desciende según sea la calidad hasta la letra D, con sus correspondientes subdivisiones. Las tres grandes empresas calificadoras de deuda en el mundo dividen la mitad de sus escalas en dos grupos, las superiores que son las llamadas Grado de Inversión y las inferiores denominadas Grado de Riesgo o Especulativo.
El gran riesgo que tiene nuestro país es que la calificación de la deuda mexicana pase de estar en el grupo de Grado de Inversión y sea bajada a la categoría de Grado Especulativo o también llamado de “chatarra”. Es preocupante y posible que esto suceda porque la deuda de México está a solo un nivel de cambiar de grupo, lo cual tendría gran repercusión en toda la economía y en la vida de las personas.
La razón principal es que los grandes inversionistas, fondos de inversión, bancos y casas de bolsa internacionales tienen la restricción de solo invertir y adquirir deuda de emisores que tengan grado de inversión. En la actualidad, México ha disfrutado de tener esta calificación, pero en el caso de que la pierda, se tendría un retiro masivo de recursos financieros que están depositados en deuda mexicana y en pesos, tanto del gobierno como de empresas mexicanas, lo que significaría un incremento importante en las tasas de interés, así como un ajuste fuerte al tipo de cambio.
Un buen ejemplo de lo que ocurriría fue lo que sucedió en Brasil y otros países que perdieron el grado de inversión, repercusión en toda la economía y en la vida de las personas. La razón principal es que los grandes inversionistas, fondos de inversión, bancos y casas de bolsa internacionales tienen la restricción de solo invertir y adquirir deuda de emisores que tengan grado de inversión. En la actualidad, México ha disfrutado de tener esta calificación, pero en el caso de que la pierda, se tendría un retiro masivo de recursos financieros que están depositados en deuda mexicana y en pesos, tanto del gobierno como de empresas mexicanas, lo que significaría un incremento importante en las tasas de interés, así como un ajuste fuerte al tipo de cambio. Un buen ejemplo de lo que ocurriría fue lo que sucedió en Brasil y otros países que perdieron el grado de inversión, en los cuales el tipo de cambio se devaluó en más del 50%, un incremento importante en las tasas de interés de casi lo doble de la inflación y un aumento relevante en los precios. En este caso serían impagables muchas de las hipotecas de inmuebles, las empresas con deuda elevada no podrían cumplir con sus compromisos y los bancos tendrían graves problemas por la caída en la cobranza de sus créditos. Por lo mismo, habría una disminución importante en la actividad económica y los países que han enfrentado esta situación han sufrido cambios frecuentes en sus gobiernos. Para poder corregir esto es posible que se pudiera recuperar el grado de inversión después de una o dos décadas de gran esfuerzo financiero.
En días pasados el gobierno entregó al congreso el documento de Criterios Generales de Política Económica 2027, como se esperaba. El mismo contiene la estrategia a seguir para los próximos años, así como el presupuesto de egresos y de ingresos públicos que piensa ejercer previa aprobación del Congreso. Este documento es muy útil a los inversionistas para sus decisiones de inversión, de gastos, de sus políticas de precios y muchas más. Aunque es imposible conocer con exactitud lo que ocurrirá en el futuro, documentos como este se utilizan para saber cómo las autoridades tomarán sus decisiones futuras, así como los supuestos en que se basan.
Una primera preocupación es que no parecen estar conscientes de la posible perdida en la calificación crediticia y el impacto que esto provocaría en la economía. Por ejemplo, prevén un endeudamiento adicional del 3.9% del PIB (medido por medio de los Requerimientos Financieros del Sector Público) para el próximo año. Esto es mayor que el aumento esperado de la economía, por lo que vuelve a elevarse la deuda total, ahora al 55.8% del PIB. Hay que enfatizar que este porcentaje fue de solo el 17.1% en 2007 y de 43.9% en 2019. Debido a esto, ahora su servicio sigue elevándose, siendo ahora superior a toda la inversión física del gobierno cercana al 40%. Como la tendencia de las tasas de interés es que sigan elevándose, el costo será superior para México. Preocupa que el gobierno sigue avanzando en el camino de perder el grado de inversión.