Benito Solis

Existe el riesgo de una nueva crisis de las finanzas públicas

Para lograr obtener elevados ingresos fiscales deben crear condiciones  para que se instalen y desarrollen más empresas.

El día de hoy con motivo del Informe Presidencial se conocerá una gran cantidad de información positiva sobre el comportamiento de la economía y los distintos avances en los diversos sectores. Sin embargo, no se comentará el riesgo de que el país tenga una nueva crisis de finanzas públicas, a pesar de que nuestro país tiene una situación mejor que muchos otros, incluso los más desarrollados. Es relevante lo que sucedido en Japón en las pasadas semanas, con la importante devaluación del yen japonés y el incremento en sus tasas de interés, que incluso el gobierno norteamericano intervino para estabilizar en el corto plazo la situación financiera de ese país.

Es importante enfatizar que los gobiernos obtienen sus ingresos principalmente de la recaudación de impuestos que imponen a las empresas y a los particulares, para cubrir sus gastos. Una regla general es que los gobiernos no tienen los incentivos correctos para crear empresas y ser buenos administradores de estas, por lo que obtienen bajas utilidades o con más frecuencia tienen pérdidas. Por lo mismo, para lograr obtener elevados ingresos fiscales deben de crear condiciones para que se instalen y desarrollen más empresas privadas que puedan pagar impuestos, así como generar empleos formales que puedan contribuir para el pago de impuestos.

En México se han tenido episodios de graves crisis financieras, provocadas por una mala administración de las finanzas públicas resultante de elevados déficits fiscales, como sucedió en la década de los 70’s y los 80’s. En esos años la inflación incluso llegó a ser superior a 170% en ciertos momentos, lo que destruyó gran cantidad de empresas y perjudicó de manera grave a los sectores más pobres de la población.

Durante los siguientes gobiernos se realizó un importante esfuerzo para sanear las finanzas públicas y evitar que se repitiera la grave situación anterior. Así, en el año 2008 el déficit fiscal llegó a ser menor al 1% del PIB (medido por los RFSP). Como resultado del avance en este tema, la Calificación Soberana del país logró tener Grado de Inversión, lo que le permitió obtener los ingresos derivados de los grandes fondos de inversión del mundo. Esto redujo de manera importante las tasas internas de interés, estabilizó el tipo de cambio y apoyó una menor inflación.

Sin embargo, la situación de las finanzas públicas se ha deteriorado de manera relevante en las últimas décadas, a pesar de que los ingresos públicos se han elevado. Mientras que los ingresos fueron del 16.8% del PIB en el de año 2000, en la actualidad han subido al 22% del PIB, pero los gastos han subido aún más. Estos han pasado del 17% en el 2000 y ahora están por arriba del 26%. Esto significa un incremento sustancial en la deuda pública (medida por medio del Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público), la cual ha pasado del 27% del PIB en el año de 2007 a estar situada en la actualidad arriba del 52% del PIB. Esto no se ha reflejado en mayor inflación por el buen manejo de la política monetaria del Banco de México, pero si ha presionado al alza a las tasas de interés, lo que ha fortalecido al peso mexicano, pero perjudicado a amplios sectores de la economía y de la población.

Como los datos hasta julio del presente año confirman que el gasto público continúa creciendo por arriba de los ingresos, es posible tener una crisis fiscal, de continuar la misma tendencia. Por lo mismo, es necesario reducir el gasto público acorde con los ingresos disponibles, así como mejorar su calidad. Por otro lado, en conveniente crear condiciones para lograr elevar el crecimiento de la economía para el desarrollo de las empresas privadas y la generación del empleo formal, lo que fortalecería los ingresos públicos.

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