La inversión extranjera en México durante el primer semestre de este año alcanzó la cantidad de 35 mil millones de dólares, lo cual es un récord histórico y superior en 2.1% respecto al mismo periodo del año pasado. A partir de este dato, varios consideran que esta es la principal razón por la que el peso se ha fortalecido tanto en el presente año.
Aunque este monto es elevado, se reduce su importancia al ver sus componentes, ya que las nuevas inversiones son menos del 8% del total, es decir el flujo de dólares que entraron al país fue de solo 2,726 miles de millones de dólares. El gran componente de la inversión fue la reinversión de utilidades, al representar el 88.5% del total. Es decir, estas son las utilidades de las empresas extranjeras que no se regresaron a la casa matriz y no fue un flujo de entrada de divisas hacia México. Además, esta reinversión no tiene que ser en activos físicos, sino puede haberse canalizado a inversiones financieras, como Cetes y otros instrumentos más, por lo que no existe incremento en la producción ni en la creación de empleos. El remante de la IED, que es el 3.7%, se refiere a cuentas entre empresas, por lo que tampoco es un flujo de divisas del exterior.
En conclusión, aunque esta cantidad de 35 mil millones de dólares en el primer semestre del año en IED parece elevada, en realidad contiene solo un muy pequeño porcentaje de flujo de efectivo hacia el país. Aun más, palidece en comparación con las operaciones de compra-venta de pesos que se realizan en el extranjero, mismas que son de 120 mil millones de dólares DIARIOS, no en el semestre. Estos son los datos del BIS, el cual es el “banco central de los bancos centrales que está en Suiza. Con estas operaciones, el peso mexicano es una de las divisas de países emergentes que más se operan en el mundo.
Para comprender porque se fortalece nuestra moneda es importante entender las operaciones de divisas de “carry-trade”, que se realizan en el extranjero, pero que tienen un importante impacto en la cotización del peso. Esta es una estrategia de inversión global muy utilizada en el mercado financiero global. La misma consiste en adquirir préstamos en un país que tenga una baja tasas de interés, mismos recursos que se invierten en otra divisa que proporcione un mayor rendimiento, y obtener la diferencia de las tasas de interés. Para realizar esto es importante que el tipo de cambio sea estable y relativamente predecible y que los rendimientos tengan un diferencial importante.
Un país que ha proporcionado créditos con una muy baja tasa de interés en los pasados años, incluso cercana al 1% anual, había sido Japón, de donde se obtenían los créditos. Estos recursos se canalizaban principalmente a los Estados Unidos y a otros más que ofrecieran mayores rendimientos. Sin embargo, en los últimos meses el diferencial de tasas entre estos dos países había estado reduciéndose, lo cual disminuía el atractivo de la operación de carry-trade. La situación se complicó aun más en las pasadas semanas con el importante incremento en las tasas de interés en Japón y la devaluación del yen, lo cual dificulta continuar con este esquema.
Este país asiático tiene el mayor porcentaje de deuda del gobierno, que alcanza el 250% del PIB, una población decreciente y un bajo crecimiento, por lo que el aumento de la tasa de interés provocó una crisis en su sistema financiero. Para poderla superar, aunque solo sea en el corto plazo, el gobierno de los Estados Unidos apoyó al país asiático y ha incrementado la liquidez necesaria para detener la caída del yen.
En este escenario internacional se incrementa el atractivo de que extranjeros realicen inversiones financieras en pesos, por la mayor tasa de interés aquí. Además, la mayor apreciación del peso proporciona un rendimiento adicional a las inversiones financieras extranjeras. Nuestra economía es una de las mayores del mundo y su apertura comercial y financiera es importante. Por lo tanto es necesario que se tome en cuenta no solo lo que sucede dentro del país, sino su papel en el entorno global.