Benito Solis

Cómo enfrentar el grave problema de las finanzas públicas (I)

Un incremento drástico de impuestos a las empresas puede elevar los ingresos públicos, solo en el corto plazo, pero provocan un menor crecimiento y una menor inversión ya que México tiene una de las mayores tasas de impuestos a las empresas en el mundo, así como una menor creación de empleos formales, que son quienes pagan los impuestos.

En los siguientes días, el Gobierno Federal presentará una propuesta para enfrentar el problema de cómo bajar el déficit fiscal, ya sea por medio de obtener mayores ingresos públicos o como lograr una reducción adicional en el gasto público. En México, y en otros países con instituciones débiles y gobernantes fuertes, es frecuente que los gobiernos tengan elevados y crecientes gastos, mientras que los ingresos públicos son insuficientes para compensarlos.

Lo anterior provoca que incurran en crecientes déficits y consecuentes mayores deudas. Si este endeudamiento es con los bancos centrales, el mismo se ve obligado a incrementar la emisión de circulante, lo cual resulta en una mayor inflación y en la consecuente devaluación de la moneda. Si el déficit del gobierno se financia con emisión de deuda dentro del país, como sucede en nuestro caso, se propicia un incremento en las tasas de interés, lo cual desincentiva la moneda.

Si el déficit del gobierno se financia con emisión de deuda dentro del país, como sucede en nuestro caso, se propicia un incremento en las tasas de interés, lo cual desincentiva la inversión productiva, se provoca estancamiento económico y la reducción en la creación del empleo formal, así como la apreciación de la moneda local. Además, eleva aún más el gasto público por el mayor pago del servicio de la deuda, cayendo así en un círculo vicioso, del cual es muy difícil salir.

Para evitar la moratoria en el pago de la deuda y la consecuente crisis financiera que provoca, los gobiernos, con frecuencia, recurren a medidas parciales e insuficientes, como son la reducción en el gasto en distintas áreas, sectores y servicios. En México destaca el retraso o la suspensión en la inversión en infraestructura, como ya ocurre en plantas de generación de electricidad, en mantenimiento y construcción de carreteras, abastecimiento de agua potable y alumbrado público, etc.

También es frecuente la reducción en sueldos y salarios a los empleados y trabajadores del sector público, a los policías y funcionarios en el Poder Judicial, a los maestros y otros más. Esto propicia que los empleados más calificados acepten otras alternativas, tanto en el país como en el extranjero, lo que reduce la calidad de los servicios públicos. Por su parte, es frecuente que quienes se quedan en el sector público buscan ingresos adicionales para compensar su caída en el ingreso, que pueden ser legítimos o incluso algunos obtienen ingresos ilegales. También es frecuente que los gobiernos procuren reducir sus gastos por medio de menores compras necesarias para proporcionar los servicios públicos correspondientes. Así, reducen los alumbrados y el servicio de agua a distintas zonas del país; además faltan insumos e instrumental en los hospitales, mantenimiento de las calles y protección policiaca en distintas zonas, etc.

Todo lo anterior se refleja en un deterioro en los servicios públicos, reduciendo así la productividad de toda la economía, así como en un menor crecimiento que se traduce en una menor recaudación de impuestos, lo que agrava aún más la situación de las finanzas públicas.

Debido a que la tendencia del gasto es creciente por la estructura poblacional, por los programas sociales y por otro lado los ingresos públicos crecen a menores tasas o incluso son decrecientes por la debilidad económica, el déficit fiscal se mantendrá elevado y la deuda publica seguirá aumentando. De continuar la actual tendencia, es probable que se tenga una crisis fiscal en el futuro en nuestro país, así como en otros más. De aquí la importancia de tomar decisiones más drásticas y diferentes. Las experiencias previas en México y en otras naciones que han sido exitosas, son un buen ejemplo del camino que se debe de seguir para superar estos problemas.

Un incremento drástico de impuestos a las empresas puede elevar los ingresos públicos, solo en el corto plazo, pero provocan un menor crecimiento y una menor inversión ya que México tiene una de las mayores tasas de impuestos a las empresas en el mundo, así como una menor creación de empleos formales, que son quienes pagan los impuestos.

Por otro lado, mayores recortes en el gasto público reducen la calidad y cantidad de servicios que debería de proporcionar el gobierno, lo que reduce el crecimiento público y crean incentivos para que otros grupos ocupen el espacio que le corresponde a la administración pública, como puede ser la delincuencia organizada. En una próxima columna comentaré sobre algunas estrategias seguidas en México y otros países que han sido exitosas para enfrentar este problema.

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