Benito Solis

Competencia: fundamental para deporte y el crecimiento económico

Aquellos que ofrecen productos caros y de mala calidad son castigados con menores ventas, ingresos e incluso desaparecen del mercado.

París, Francia.- Este país ha tenido muy elevadas temperaturas en los últimos días, que han llegado a ser superiores a los 40° C. lo que ha provocado cientos de incendios, tanto aquí como en España, Italia y otros países europeos e incluso en Estados Unidos y Canadá. Se espera que en esta semana regresen las altas temperaturas, provocando nuevos incendios, perjudicando así bosques, cultivos e incluso algunas ciudades. Mientras aquí hay una sequía importante, en otras zonas del planeta se tiene el fenómeno contrario, es decir, abundantes lluvias e inundaciones.

Se generaliza la opinión de que estos fenómenos resultan del calentamiento global, que en parte es provocado por la acción del hombre, sobre todo por las grandes potencias como Estados Unidos y China, por la contaminación del medio ambiente. Un efecto económico directo de este fenómeno será la reducción de la producción de productos agrícolas en los siguientes meses, aumentando sus precios en los mercados internacionales en los siguientes meses. Países que dependen de importante manera de las importaciones de granos, como es el caso de México, serán más perjudicados que otros que son autosuficientes.

Una manera de reducir su impacto es por medio de lograr elevado crecimiento económico, que carece nuestro país desde hace varios años. Una condición para que se logre esto es por medio de la competencia en los mercados de los distintos productos. Al ver los distintos partidos de futbol en el reciente Campeonato Mundial de este deporte, pienso en las coincidencias que tienen los deportes con el funcionamiento de las economías. Queda claro que para disfrutar mejor los distintos juegos y permitir que destaquen los mejores deportistas se deben de tener reglas claras y justas para los distintos deportes, las cuales sean respetadas por los distintos jugadores. Por su parte, los árbitros deben de actuar de manera imparcial, sin ninguna preferencia por un equipo, aplicando las reglas de manera justa y general.

Cuando un árbitro decide apoyar a un equipo, aplicando las reglas de manera que le favorezcan y perjudicando al equipo contrario, se deteriora el juego e impide que los mejores jugadores destaquen, para beneficio del público y de la calidad del deporte. Cuando los jugadores de un equipo pueden empujar, tirar o golpear a los jugadores contrincantes, sin castigo por el árbitro se deteriora el partido. Lo importante deja de ser jugar y mejor complacer al árbitro.

Algo parecido ocurre en la economía ya que cuando hay reglas claras, imparciales y justas, que no se modifican con frecuencia, los distintos fabricantes y comerciantes compiten entre sí para obtener el favor del consumidor con sus compras. La competencia se realiza por medio de mejores precios y calidad. Así, los clientes son los primeros beneficiados por la competencia, lo que permite que los mejores productores y comerciantes obtengan más ingresos y utilidades. Por otro lado, aquellos que ofrecen productos caros y de mala calidad son castigados con menores ventas, ingresos e incluso desaparecen del mercado, es decir, les aplican la “tarjeta roja”.

El problema aparece cuando el encargado de aplicar las reglas en los mercados y que debe de evitar que se perjudique a los competidores y a los consumidores por medio de monopolios, de falsedades o engaños en los productos que vende, que es el gobierno, decide darle preferencia a ciertos productores y comerciantes. Mientras que a algunos les aplica ciertas reglas diferentes y excesivos impuestos y requisitos, a otros les otorga ventajas y beneficios injustos.

En la economía la situación es incluso peor si el “árbitro”, es decir, el gobierno, decide participar él mismo como jugador o sea como participante en el mercado sin respetar las reglas que impone sobre los demás. La comparación con un juego es como si el árbitro está cerca de la portería y le cae cerca una pelota, por lo que decide meter un gol y darlo como bueno, favoreciendo a ciertos equipos y castigando a otros. Esto desanima al equipo perdedor y decide dejar de jugar, ya que no hay forma de ganar el partido. En la economía cuando los gobiernos deciden meterse a jugar, lo que logran es desanimar la inversión privada, lo que reduce el crecimiento económico. En este caso la situación es incluso peor porque los gobiernos normalmente son malos inversionistas.

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