Benito Solis

Desequilibrios fiscales perjudican las políticas económicas globales

Cada vez es mas frecuente que los gobiernos tiendan a apoyarse en mayor endeudamiento, lo cual significa gastarse los ingresos futuros.

Stresa, Italia. – Desde esta maravillosa ciudad a la orilla del lago Mayor, en el norte de Italia, me entero de la grave tragedia que sufre el increíble país de Venezuela, por los terremotos que ocurrieron en su territorio en días pasados. Cabe destacar las caídas y destrucción de los edificios de departamentos construidos por el gobierno de Hugo Chávez, mediante el llamado programa “Misión Vivienda” en la ciudad costera de la Guaira, a pocos kilómetros de Caracas. Como es frecuente en obras del gobierno, no se tiene información de costos, materiales, etc, pero era conocida la mala calidad de las construcciones.

Para evitar que se repitan situaciones como la anterior, es necesario que los gobiernos en los distintos países cuenten con suficientes recursos sanos para poder cumplir con sus obligaciones. Esto se logra por medio de tener una economía con elevado crecimiento, que permita contar con empresas que paguen impuestos y que generen empleos, con lo que tendrían más recursos que pueden mejorar los servicios públicos. Sin embargo, cada vez es mas frecuente que los gobiernos tiendan a apoyarse en mayor endeudamiento, lo cual significa gastarse los ingresos futuros, perjudicando a las siguientes generaciones. Además, en varios países de Latinoamérica se tienen amplios sectores que operan en la informalidad, en la clandestinidad e incluso en la delincuencia que no solo no pagan impuestos a sus gobiernos, sino que obtienen recursos ilegales del mismo.

Esto se refleja en una fuerte caída en los servicios públicos, como son un deterioro en la seguridad pública, en la calidad de la educación y en los servicios médicos. También en una reducción en los sueldos y salarios a los empleados de los gobiernos, lo que se refleja en decisiones mediocres o incluso negativas para la población. Finalmente se castiga la inversión pública, que es indispensable para que se incremente la inversión privada.

Cuando los gobiernos utilizan el endeudamiento para el gasto corriente o para financiar proyectos no rentables, elevarán su gasto futuro por el servicio de la deuda, sin tener un incremento equivalente en sus ingresos. Este es el camino para el círculo vicioso de más gasto público financiado con más deuda, que a su vez eleva aún más el gasto público, que se tiene que pagar con más deuda. México ya sufrió este círculo, del cual fue muy costoso y difícil salir, pero parece que estamos cayendo en el mismo problema.

La mayoría de las naciones desarrolladas de Occidente han visto elevar sus deudas de una manera drástica en las pasadas décadas. Por ejemplo, Italia con una población cercana a los 60 millones de personas tiene una deuda pública del 137% del PIB y con presión importante en sus finanzas públicas.

Un caso aparte son los Estados Unidos, ya que su deuda pública se ha duplicado para situarse en 120% del PIB. En la medida en que se eleve la inflación y en consecuencia las tasas de interés, el déficit fiscal se incrementa agravando el problema. Debido a la situación resultante de la guerra entre Irán y los Estados Unidos se ha iniciado, de manera importante, un incremento en las tasas de interés de mediano y largo plazo. Cada país ha reaccionado de distinta manera para evitar una crisis financiera; por ejemplo, el gobierno norteamericano pretende elevar sus ingresos por medio de los aranceles a las importaciones, así como eliminar apoyos financieros a distintos organismos e instituciones internacionales, como el OIC, la organización de salud y la OTAN. Por su parte, el gobierno francés trato de posponer la edad de jubilación para así detener los gastos sociales, otros países tratan de reducir la inmigración. Por su parte, el gobierno inglés tiene una grave crisis política y no ha podido avanzar en una solución clara. En el caso del gobierno mexicano, se han reducido los gastos en los distintos servicios públicos y sobre todo en la inversión pública, lo que se ha reflejado en un estancamiento de la economía.

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