Benito Solis

El mundo en drástico cambio: oportunidad que pierde México

México posee grandes ventajas frente a otros países, lo que podría convertirlo en una economía muy relevante en las siguientes décadas.

La economía mundial inicia un profundo cambio, derivado de modificaciones en las relaciones entre las naciones, en donde la guerra de Ucrania es solo uno de los más visibles y violentos síntomas; así como de un importante cambio en las políticas monetarias de los principales bancos centrales de los países desarrollados y de las estrategias de crecimiento mundial basadas en la globalización de la producción.

Esto modifica los equilibrios previos estableciéndose nuevas reglas, relaciones, criterios, intereses y estrategias entre las diferentes naciones, así como entre los gobiernos y las diferentes sociedades. Lo que era obvio y rentable en el anterior escenario, está desapareciendo y no está claro ni definido cual será el entorno en el cual las empresas y las sociedades pueden desarrollarse. Sin embargo, ya es posible identificar ciertas tendencias.

Lo anterior le abre una gran oportunidad a nuestro país, como pocas veces antes. La caída del Muro de Berlín en 1989 destruyó el sueño comunista que varios gobiernos tenían, lo que permitió el proceso de la globalización que propició varias décadas de expansión económica y la aparición de nuevas potencias económicas, principalmente China y los países beneficiados con su expansión. La integración económica y complementaria de muy diversos países permitió una reducción drástica de la pobreza global, incrementando así la capacidad de compra de muy diversos sectores y zonas del mundo. Diversas ramas y áreas de México se beneficiaron de este proceso, pero el mismo no fue general porque faltaron cambios relevantes, como eran la eliminación de monopolios en sectores estratégicos, falta de adecuada infraestructura en todo el territorio nacional, una educación que enseña el pasado, pero no ayuda a visualizar y prepararse para el futuro y otros temas más.

Sin embargo, la ventaja que proporcionó la globalización de las economías se deshace paulatinamente, como resultado de la incapacidad para resolver conflictos entre las naciones, como lo confirma la invasión a Ucrania por parte de Rusia, las constantes amenazas de China a Taiwán, las presiones separatistas de diversas zonas en Europa, la tensión permanente en Medio Oriente y muchos temas más. Lo anterior eleva los riesgos, al tratar de aprovechar las ventajas comparativas de las diversas naciones. Por lo mismo, lo que antes era rentable en los procesos productivos, ya no es tan claro y obvio ahora.

A lo anterior se agrega que la ‘fiesta’ del crédito abundante y muy barato se vuelve insostenible ante las presiones inflacionarias no vistas en las últimas cuatro décadas. Las tasas de interés han iniciado una tendencia de alza y es visible la disminución en el crédito disponible en distintos países y sectores. Gobiernos y empresas que no invirtieron de manera correcta los recursos, ya empiezan a pagar los costos de sus malas decisiones anteriores, lo que propicia crisis financieras, como se puede constatar en Turquía, en Argentina y en diversas empresas, sobre todo financieras. Por lo mismo, será más frecuente la aparición de crisis financieras, políticas e incluso sociales en varias partes del mundo.

A lo anterior se agrega que el beneficio de la menor inflación, como resultado de la exportación china de bienes producidos con mano de obra barata se agota, lo que se refleja en mayores precios, agravado con el importante costo de los fletes resultado del incremento en los energéticos.

En este escenario, México posee grandes ventajas frente a otros países, lo que podría convertirlo en una economía muy relevante en las siguientes décadas. Su ubicación geográfica junto al mercado más grande del mundo le ofrece una gran oportunidad y le reduce los costos de transporte a los consumidores y productores en Estados Unidos. Adicional a esto tenemos acceso a los dos océanos más grandes del planeta, lo que permite acceder a los otros dos grandes mercados globales, que son Europa y el Lejano Oriente.

Asimismo, tiene la posibilidad de generar energía limpia, tanto solar como eólica a bajo costo, lo que permitiría reducir los costos de las empresas manufactureras. Además, la población en edad productiva y con creciente capacitación da una gran ventaja. En resumen, el cambio actual en el entorno económico global resultado de la dificultad que enfrenta la globalización e integración de las economías nacionales, del cambio de las políticas monetarias y crediticias, así como crecientes conflictos sociales e incluso militares ponen a México en una posición única.

Sin embargo, medidas como la modificación constitucional que se discute en el Congreso para permitir la creación del monopolio de generación y comercialización de electricidad por parte de la empresa del gobierno, elevando el costo del energético, así como la cancelación de contratos crean una gran inestabilidad jurídica, todo lo cual elimina la posibilidad de que México se pueda beneficiar del nuevo entorno global.

El autor es economista.

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