Benito Solis

Preocupante y creciente deterioro del entorno económico

En nuestro país aparecen las primeras señales de que podría estar iniciándose una nueva recesión económica, sin haberse retornado a los niveles de producción previos a la pandemia.

Economista

En las pasadas semanas se han acumulado diversas señales que muestran un creciente y preocupante deterioro del entorno económico, tanto en el exterior, pero sobre todo dentro del país. De continuar esta tendencia es previsible que se tendría la coincidencia de una crisis financiera global, con una recesión dentro del país, lo cual tendría un grave impacto en el bienestar de la población. Para evitarlo estamos a tiempo para tomar las correctas decisiones que reduzcan este riesgo.

En el entorno externo la aparición de la última variante del coronavirus, denominada ómicron en Sudáfrica, que ya se está propagando al resto del mundo, nos recuerda que la pandemia está lejos de ser controlada y sigue provocando un elevado costo. Ya son varios los países que han decidido cerrar sus fronteras de manera total o parcial a los flujos de personas e incluso de mercancías, como Japón e Israel, Alemania y Gran Bretaña e incluso los Estados Unidos, entre otros. El comercio internacional es un componente importante de la demanda interna en la mayoría de las naciones de economía abierta, como es el caso de México, por lo que reducirlo perjudica la demanda y la producción nacional.

Esto sucede en un momento en que la inflación es creciente en la mayoría de los países desarrollados, resaltando el caso de los Estados Unidos, con un aumento de los precios superior al 6.0 por ciento, lo que no había sucedido en varias décadas. En los próximos días se conocerá el dato de crecimiento de precios para esa nación durante el mes de noviembre, que confirmará su tendencia creciente. Por lo mismo, los bancos centrales de los países desarrollados tratan de encontrar el difícil equilibrio entre reducir la liquidez monetaria para así poder controlar la inflación, pero no en exceso como para propiciar una nueva recesión. Sin embargo, es inevitable que las tasas globales de interés tendrán varios incrementos en el próximo año que hará que los flujos de capitales se reviertan.

Cualquiera que sea el grado de ajuste monetario de esos países, habrá un costo para los países de la periferia, ya que verán reducidos los flujos de capitales externos en los siguientes años; con su consecuente impacto en un deterioro del tipo de cambio. Esto será más grave en el caso de México y otras naciones que hayan seguido políticas agresivas en contra de la inversión extranjera o que no hayan adoptado medidas en apoyo a la protección del medio ambiente, que seguirá incrementando su relevancia en el futuro. Algunos países serán gravemente perjudicados en el caso de que no entiendan lo que sucede, como es el caso de Turquía, en donde el gobierno decidió reducir las tasas de interés con el objetivo de reactivar su economía y el resultado ha sido una fuerte devaluación y un incremento en la inflación.

En nuestro país aparecen las primeras señales de que podría estar iniciándose una nueva recesión económica, sin haberse retornado a los niveles de producción previos a la pandemia. Por ejemplo, el PIB total durante el tercer trimestre del presente año tuvo una caída del -0.4 por ciento con respecto al trimestre previo. Resalta que el dato del tercer trimestre de 2021 está 4.1 por ciento por debajo del nivel que tenía en el mismo trimestre, pero del año 2019. Si el análisis se realiza en términos per cápita, la caída es todavía más grave. Además, la aparición de una nueva ola del Covid propiciará una mayor reducción en la producción nacional en los últimos meses del año y el primer trimestre del 2022.

Por otro lado, la tendencia creciente de la inflación perjudicará la demanda agregada total, ya que representa arriba del 60 por ciento de la misma. A esto se agrega la importante caída en la inversión privada, la cual significa arriba del 90 por ciento de toda la inversión en el país.

En resumen, cuando se tiene un entorno de expansión monetaria global con tasas nominales de interés cercanas a cero, como sucedió en los pasados años, los inversionistas internacionales están a la búsqueda de oportunidades donde colocar sus recursos. Sin embargo, la situación se revierte de manera drástica cuando cambian las políticas monetarias en los países desarrollados y los flujos salen de los demás países ante cualquier preocupación o medida que consideran incrementa sus riesgos. Lugares en donde los montos de deuda son elevados o el crecimiento es reducido son muy poco atractivos para ellos.

En México se tendrán muy bajas o negativas tasas de crecimiento en los siguientes años, creciente inseguridad y conflictos sociales, así como un débil Estado de derecho, en donde las instituciones son débiles para lograr que se respeten las leyes, todo lo cual reducirá la posibilidad de atraer flujos de inversión.

Se requerirá gran experiencia, así como sólidos conocimientos técnicos para poder navegar en las aguas turbulentes con vientos contrarios que se avecinan.

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