El sector energético ha sido, sin duda, uno de los principales puntos de tensión en la relación comercial entre México, Estados Unidos y Canadá. Una relación que hoy adquiere relevancia ante el inicio de la revisión formal del T-MEC, el acuerdo de libre comercio más grande del mundo, y que a partir de hoy entra en una fase de negociación.
En este contexto, el sector energético es una de las grandes barreras no arancelarias que han denunciado, principalmente el gobierno de EU pero también el canadiense, y que han escalado a una controversia en el marco del acuerdo comercial. Una controversia, que por cierto, parece estar detenida en una especie de limbo, pues no se ha avanzado, y aún está muy lejos de concluir.
De acuerdo con sus acusadores, el Gobierno de México ha puesto una serie de trabas a las inversiones en energía como consecuencia del cambio de régimen, así como la ideología estatista desde el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, que derivó en la reforma energética de 2024, y que le ha tocado implementar a la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Textualmente, las empresas estadounidenses y canadienses han acusado al gobierno mexicano de crear condiciones que dan ventaja a las empresas estatales Comisión Federal de Electricidad, así como a Petróleos Mexicanos. Ventajas, que por cierto, partieron del llamado rescate a la soberanía energética, impulsado desde la llamada Cuarta Transformación obradorista.
Sin embargo, y con la finalidad de agradar un tanto al sector energético de sus socios en el T-MEC, el gobierno mexicano lanzó los llamados contratos mixtos con empresas privadas, tanto en proyectos junto con Pemex, así como con la CFE, todo esto enmarcado en el Plan México, que también tiene la finalidad de sembrar algunas simpatías de cara a la revisión del tratado.
Así, y a pesar de que los expertos no prevén alguna modificación sustancial al estatus en que se encuentra la controversia del sector energético en el marco del T-MEC, se anticipa que sea una de las principales herramientas de presión con las que Estados Unidos puede alcanzar sus objetivos en la mesa de negociación.
GESTIÓN ENERGÉTICA OBLIGATORIA
Con la entrada en vigor de la Ley de Planeación y Transición Energética y su Reglamento, las empresas con alto consumo enfrentan nuevas obligaciones relacionadas con la gestión y el seguimiento de su desempeño, convirtiendo la gestión energética en una prioridad estratégica para las organizaciones.
Si bien la regulación no establece como obligatoria la certificación ISO 50001, impulsa la adopción de sistemas de gestión energética alineados con mejores prácticas internacionales. En ese contexto, la certificación ISO 50001 se posiciona como uno de los mecanismos más reconocidos para demostrar una gestión energética robusta, medible y alineada con los objetivos regulatorios y corporativos.
Ante este panorama, Quartux presentó una plataforma llamada Iniciativa Sustentable, que ayuda a las empresas de alto consumo a anticiparse a la norma y a reducir su costo eléctrico, sin inversión, mediante tecnologías de almacenamiento energético, herramientas de gestión inteligente del consumo y acompañamiento hacia la certificación ISO 50001.