Un acuerdo con Petrobras no solucionará los problemas técnicos, financieros e incluso políticos que enfrenta Pemex, pero puede aportar información importante sobre la que es hoy una de las principales estatales del mundo.
Pero para conocer en dónde está parada Petrobras y por qué el acuerdo de colaboración que firmó ayer con Pemex es importante, hay que remontarnos al menos un cuarto de siglo atrás.
Verá, por allá del inicio del milenio, tanto Petrobras como Pemex compartían una posición importante dentro del panorama energético mundial: ambas eran grandes empresas estatales con gran infraestructura y posiciones fuertes dentro de sus industrias locales. Sin embargo, para Petrobras, el gobierno de Brasil se animó a llevar a cabo verdaderas reformas profundas para abrirle oportunidades a su empresa estatal frente a una industria abierta.
En el caso de México, la intención de gobiernos pasados fue abrirle oportunidades, pero al sector privado a costa de Pemex, algo que debilitó a la petrolera nacional, y por lo que sigue pagando facturas.
Brasil apostó por Petrobras en tres principales temas. El primero fue la flexibilización del monopolio en toda la cadena petrolera, abriendo la industria solo en aquellas actividades en las que Petrobras no tiene experiencia ni interés en desarrollarse.
El segundo tema, muy ligado con el primero, fue desincorporar todas las actividades que no le eran rentables a Petrobras, dejando así una petrolera fuerte dedicada a la extracción de hidrocarburos, sin estar presente necesariamente, como Pemex, en TODA la cadena de valor. Con ello, Petrobras logró convertirse en una de las empresas con mayor especialización en yacimientos de aguas profundas en el mundo entero. Y también, se convirtió en una empresa rentable.
Y en tercer lugar, los gobiernos de Brasil, impulsados principalmente por el primer periodo del presidente Lula Da Silva de 2003 a 2011, hicieron lo necesario para lograr la bursatilización de la empresa, superando los tabúes entorno a la pertenencia accionaria, volviéndola transparente y con metas financieras, lo que permite un flujo de capital que no está supeditado al gobierno de ese país. Ni mucho menos a cualquier tipo de ayudas presupuestales.
¿El resultado? Hoy Petrobras es un referente internacional en explotación petrolera en aguas profundas. En el primer trimestre de este 2026 reportó una utilidad neta de 11 mil 340 millones de dólares, un incremento anual de casi 10 por ciento. Así como un incremento de 12 por ciento en los ingresos generales.
En este contexto, es interesante que México se acerque a Brasil en el tema petrolero.Algo tarde, por cierto, y al parecer será necesario algo más que afinidad ideológica para revertir los problemas que por décadas han afectado a la petrolera mexicana.